Patines del diablo

Algunos les llaman monopatines; otros, patines del diablo, y algunos más, scooters. Simpáticos y prácticos para algunos, problemáticos para otros

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Foto: Cuartoscuro

Estos pequeños vehículos motorizados se han vuelto parte del paisaje urbano en las principales ciudades del mundo, como una alternativa de microtransporte, pero también como un gran dolor de cabeza tanto para los gobiernos como para los ciudadanos.

En una ciudad como esta, donde nomás te tardas tantito en cruzar la calle y los coches se te avientan o te la están refrescando con el claxon, ¿estamos preparados para el uso masivo de esta modalidad de transporte?

La respuesta la tuvimos el fin de semana, cuando se registró la primera muerte por uso de monopatín en la Ciudad de México. Un hombre que circulaba a bordo de un scooter eléctrico sobre Avenida Chapultepec antes del amanecer fue atropellado por un taxi.

Accidentes similares se han repetido en diversas ciudades del mundo, y cuando vemos que los monopatines empiezan a ser estacionados en medio de banquetas, entradas a edificios o arrumbados en jardineras, es imposible no cuestionarse sobre la regulación al respecto.

San Francisco cortó el asunto de raíz en junio: ordenó a las tres empresas que operaban sin autorización explícita retirar todos estos vehículos mientras desarrolla un programa de permisos para que brinden el servicio con ciertas limitaciones.

Washington D.C. implementó un programa piloto que contempla hasta 400 monopatines eléctricos por empresa, mientras que Nueva York considera este tipo de vehículos “ilegales”, ameritables a multas y hasta confiscación.

En México existía una regulación ambigua, por decir lo menos, lo que permitía a los operadores aprovecharse de los vacíos legales para expandir su operación sin mayor consecuencia. Sin embargo, las denuncias vecinales y reportes por accidentes han hecho que la Semovi se plantee un programa de permisos temporales, con miras a establecer una nueva reglamentación para la operación de monopatines y bicis en la Ciudad de México que contemple, entre otras cosas, un seguro para todos los usuarios, limitar el número de unidades con las que opera cada unidad, así como obligar a cada empresa a abrir sus datos para que gobiernos y particulares puedan plantear estrategias de mejora en el servicio.

Esperemos que para marzo queden listos los lineamientos y regulación del uso de scooters para que más empresas puedan entrarle a la competencia y, sobre todo, las personas que opten por esta opción de movilidad puedan salvaguardar su propia seguridad.

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