Elton John, Mötley Crüe y el black metal noruego

¿Podrán volar tan alto como Bohemian Rhapsody algunas de las biografías fílmicas musicales que se vislumbran en el horizonte?

Foto: Cortesía

¿Fue el éxito sin precedentes de Bohemian Rhapsody lo que se conoce como un “garbanzo de a libra”? ¿O de verdad existe hoy un público muy amplio ávido de ver en las pantallas grandes y chicas las vidas de sus estrellas de rock favoritas? Estamos a punto de comprobarlo. En próximas fechas se estrenan tres películas muy diferentes pero con un hilo conductor: están inspiradas en diferentes músicos de la vida real.

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The Dirt (Los trapos sucios: confesiones del grupo de rock más infame del mundo le pusieron, apropiadamente, en la traducción a nuestra lengua)
es probablemente la autobiografía rocanrolera más sensacional que jamás se haya escrito. Es la historia, cruda y sin adornos, de Mötley Crüe. Una saga de destrucción, mala leche, excesos, mal gusto, magia negra, enfermedades graves, homicidios imprudenciales, corrupción de menores, whisky y drogas consumidas en cantidades industriales, actrices de Hollywood y reinas de la pornografía, y egoísmo puro. Netflix decidió convertirla en película, y hace un par de días empezó a rolar un adelanto, que francamente me dejó incómodo: se ve una película muy linda, muy luminosa, con actores bonitos (Iwan Rheon, Ramsay Bolton en Game of Thrones, le da vida al cuasideforme guitarrista Mick Mars), sobre un cuarteto de chamacos irreverentes, rebecones, que pese a los límites que les marca la vida, tienen suficiente ambición para triunfar a toda costa, lo que consiguen enfrentando (y superando) en el camino a la gloria los duros golpes que les receta la vida, pero que al mismo tiempo les dejan lecciones. Ojalá me equivoque y sea una película tan oscura, tan honesta y tan poco heroica como sus memorias. Ya veremos qué tal viene este 22 de marzo, fecha a partir de la cual estará disponible para los suscriptores de Netflix.

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Rocketman es el título de la película basada en la vida de Elton John. La dirige Dexter Fletcher, el hombre que relevó al problemático Bryan Singer durante la filmación de Bohemian Rhapsody. Se estrena a finales de mayo. La sinopsis asegura que sigue la trayectoria de este extraordinario artista desde que fue un prodigio en la Royal Academy of Music, y que retrata sus luchas con la depresión, el abuso de sustancias y la aceptación de su orientación sexual. ¿Nos mostrará todas las caras de Elton John? ¿Al genio extravagante? ¿Al de los berrinches épicos? ¿Al de la vida llena de excesos solo para adultos? ¿O solo a un músico confundido que libra batallas internas al mismo tiempo que se convierte en una leyenda? Originalmente, Justin Timberlake iba a interpretar el rol titular. Luego se consideró al magnífico Tom Hardy. Sin embargo, fue Taron Egerton el que se quedó con el rol de Sir Elton. A juzgar por los avances, se ve muy divertida, llena de música, de vestuarios extravagantes y, afortunadamente, explora la relación con un tipo al que la gente suele desconocer, Bernie Taupin, autor de todas sus letras. Además, Egerton, quien canta todas las canciones, se alcanza a ver tan adecuado para el rol como Rami Malek de Freddie Mercury.

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La que más me interesa de las películas musicales que se aproximan en el futuro inmediato es quizá la menos comercial. Se llama Lords Of Chaos y apenas se estrenó hace algunos días en los Estados Unidos. Es una obra del curtido director Jonas Åkerlund, leyenda del videoclip, sobre la escena de black metal noruego y, en particular, sobre una de sus bandas emblema, Mayhem, cuya historia es verdaderamente trágica: hubo asesinatos, suicidios, ataques a iglesias y una nación entera escandalizada ante el comportamiento de estos músicos. Por lo que se alcanza a entender por el corto, ayudará a los curiosos como uno a entender la locura violenta que rodea este género y a algunos de sus exponentes, así como su arraigo en el norte de Europa. Esperemos que llegue pronto a México.

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