Semana de las juventudes (machinas y de 1990)

Me puse a buscar a TODAS las bandas que se van a presentar este fin de semana, para ver cuántas tenían integrantes morras....

Foto: Cuartoscuro

Amigues, antes que nada debo aclarar que soy la persona menos indicada para escribir sobre música. Con decirles que mi banda favorita es Helloween, unos cñores metaleros alemanes superñoños, y que todavía tengo dolor muscular porque los fui a ver la semana pasada. Y que estoy tan confundida que me gustan los viejos de Dream Theater. Sí, se pueden burlar. No, fan de Petrucci, no quiero ir a tu listening party del Distance Over Time en Coapa, voy a estar en La Puri bailando cumbias intentando recobrar las ganas de vivir después de tantos años de oír prog.

Por eso, cuando YO me emocioné por el concierto de cierre de la Semana de las Juventudes, organizada por el Instituto Mexicano de la Juventud, supe que algo estaba mal.

Foto: Cortesía

¿Alguien menor de 20 años se emocionará con “Pachuco” o con “El Consomé”? Lo dudo. Son canciones de bar de Copilco… de cuando todavía existían dichos establecimientos (¡ya no hay bares en Copilco! #PrayForMiJuventud). Sonaban cuando yo, que tengo 35 años, iba a tardeadas en la secundaria y ya eran rolas viejas.

Yo creo que lxs funcionarixs (que tienen más o menos mi edad) se están aferrando con demasiada necedad al rock. ¿Qué les espanta de hacer un concierto de reguetón? ¿Por qué no le preguntan a los jóvenes qué quieren oír? ¿No se imaginan lo hermoso que serían un festivalote masivo con intérpretes como Tomasa del Real y Sailorfag? Yo sí, por chavorruca, pero a ellxs seguramente les daría el soponcio y no soportarían la crítica de sus congéneres rucos, clasemedieros y con el alma seca después de oír tanto pinche rock “inteligente”.

Ahora viene mi segunda crítica. En el cartel no hay mujeres. Pinche rock y pinche industria machina. No había mujeres cuando mi mamá crecía (bueno, no había ni conciertos), no había mujeres en mis tiempos, no hay mujeres hoy. O sea, sí, pero son superpoquitas y no incluyen, porque todavía está la idea de que es música “de nicho”, cuando cualquier cosa hecha por vatos es de “interés general”.

No es un ejercicio novedoso, pero me puse a gugulear a TODAS las bandas que se van a presentar este fin de semana, para ver cuántas tenían integrantes morras. No creerán lo que pasó después. Acá van una por una.

(De una vez aclaro que podría haber errores en las sumas y porcentajes porque soy de área 4 y estudié Ciencias de la Comunicación PORQUE NO HABÍA MATEMÁTICAS. De antemano, una disculpa).

VIERNES 9
Heat Hummingbird: 5 vatos
Niños del cerro: 5 vatos
Las Highway: 4 morras
Sexy Rotten: 4 vatos
Cinco Santos: 5 vatos
Eufemia: 4 vatos
Los moustros del espacio exterior: 4 vatos
We are the grand: 4 vatos
Los Fontana: 4 vatos y 1 morra
Árbol: 5 vatos
Akashi: 5 vatos
Sexy Zebras: 3 vatos
Tolidos: 4 vatos
Beta: 3 vatos
Lng/SHT: 1 vato
Los Rastrillos: 10 vatos
IMS: 1 vato
Lost Acapulco: 4 vatos
Maldita Vecindad: 7 vatos

Total viernes:
78 hombres
5 mujeres

SÁBADO 10
The Miracle: inguguleable
Bto Gutiérrez: 1 vato
Dolphant: 5 vatos
Bolero de fuego: 4 vatos
Mink: 3 vatos y 1 morra
Seis Pistos: 4 vatos
Serbia: 3 vatos
Correos: 4 vatos
URSS bajo el árbol: 6 vatos
Barco: 4 vatos
Motor: 4 vatos
Biznaga: 3 vatos
Carlos Ann: 1 vato
Guasones: 7 vatos
Rey Pila: 4 vatos
Comisario Pantera: 4 vatos
Titán: 3 vatos
DLD: 3 vatos
Pixies: 3 vatos y 1 morra

Total sábado (de las bandas guguleables):
66 hombres
2 mujeres

TOTAL DE AMBOS DÍAS:
151 músicxs
144 vatos
7 mujeres

Es decir, el 4.6% del total de humanos que se van a presentar. CUATRO PUNTO SEIS POR CIENTO. Hasta donde me quedé, las mujeres somos la mitad de la población mundial y los instrumentos musicales no se tocan con el pito (bueno, algunos sí, metafóricamente), así que no veo por qué no habríamos de tener una igual representación en cualquier género musical.

AAAAH, pero ahí te encargo las burlas y la descalificación a las chavas que quieren hacer rock. Luego, como es un medio megamachista, hay que andar a las vivas con el acoso y cuidarse de los pinches depredadores sexuales. Después, la exigencia de que estés “guapa” según estándares hegemónicos para “tener derecho” a pararte en un escenario… todo para que los viejos del público te chiflen y morboseen. Y aparte, la doble o triple jornada que la mayor parte de las mujeres hacemos, que ni de broma nos deja tiempo para prácticas y ensayos. Por último, que si tienes una banda de puras chavas, los programadores den por hecho que “no eres tan buena” y que “no vas a vender boletos” porque “no es lo que el público quiere ver”.

Por eso, querido Instituto de la Juventud, queridas instituciones públicas: les dejamos de tarea que a la hora de armar eventos musicales (o de cualquier cosa) le echen un poquito de ganas para hacer los carteles más diversos. Las promotoras no lo van a hacer, pero ustedes sí podrían y DEBERÍAN. Y con esto no solo me refiero a que incluyan a mujeres: ayer que guguleé a las bandas, no saben cuántas eran de bugas genéricos que citaban a Pearl Jam como mayor influencia. QUÉ HUEVAAAAA. Entiendo que el chiste es llenar y presentar GRATIS a grupos famosos (bueno, a los rucos) que mucha gente no podría ver sin pagar un boleto millonario + cargos por servicio + tarifas absurdas sacadas de la manga sin que el Estado intervenga un carajo. Pero es urgente que se aprovechen los espacios para campechanear e incluir propuestas desde la periferia, desde grupos sociales ninguneados e invisibilizados. Ya estuvo con puro pinche vato hetero blanquito urbano de barba.

Como sea, pienso ir a estos shows. Sobre todo, por la Plaquetita de 15 años. Allá nos vemos, yo llevo el Omeprazol y el bolillo pa’l susto.

Tamara de Anda
Es chilanga, peatona, feminista, tragona, chaira y chavorruca. Estudió Comunicación en la UNAM, fue una de las blogueras más leídas de México (cuando los blogs estaban de moda) y empezó a chambear en medios en 2005. Hoy es una de las conductoras de Itinerario en Canal 11 y está al frente del programa Macho en rehabilitación de Radio Fórmula. También sube fotos de gráfica popular a Instagram, canta rolas noventeras en el karaoke, frecuenta bares mugrosos y colecciona objetos vaciladores. Es coautora del libro #AmigaDateCuenta.