Seis estupideces de los machines que viajan en Metro

Foto: Cuartoscuro

¡Hola amigues! Soy Plaqueta. Quizá me recuerden por escándalos como el caso Aeroméxico, el grupo de Facebook de mujeres clasistas o #LadyPlaqueta. No había blogueado en un año pero regresé. A partir de ahora podrán leer mis #plaquejas cada semana en este kermoso medio. *llueve de glitter*

Hoy voy a escribir sobre #LadyMetro. Si no la ubican, les cuento:

El otro día, Cynthia Híjar quiso bajar a los hombres que viajaban en uno de los vagones exclusivos de mujeres del Metro de la Ciudad de México. Pidió apoyo de una policía, pero la oficial la tiró de a loca y se puso del lado de los vatos, además de que la agredió físicamente. El resto de las pasajeras, tristemente, tampoco la apoyó. Cynthia subió un video de lo ocurrido a Facebook, se volvió viral y se convirtió en #LadyMetro, por lo que le llovieron miles de insultos, amenazas de violación, golpes y muerte (y siguen llegando). Justo como nos ha pasado a otras mujeres que hacemos denuncias relacionadas con el acoso: Las Hijas de Violencia, Morras, Andrea Noel y “su servidora”.

Uno de los puntos que originó el pedo fue que la policía no estaba enterada de que, a partir de la primavera de 2016, esta “maniobra” separatista ya no nada más es en hora pico, sino durante todo el horario de funcionamiento del Metro. Hasta mandaron a hacer unas vallas anaranjadas, que funcionan como balsa cuando las estaciones se inundan, pero no para mucho más porque NADIE LAS PELA.

Bueño, el caso es que Cynthia no solo ha manejado la situación con admirable entereza y sentido del humor, sino que la aprovechó para invitar a las mujeres a usar el hashtag #AcosoEnElMetro para que contáramos nuestras experiencias de terror en el sistema de transporte colectivo, y así recordarle a la gente (¡y a los funcionarios!) por qué se implementó la medida de vagones separatistas en primer lugar. Aquí la nota: clic. Las historias me dan ganas de ir a pegarle un chicle en el pelo a todas las autoridades negligentes que apapachan a los delincuentes y ningunean a las víctimas.

Sin embargo, las hordas de machitos heridos no se han tomado la molestia de leer los testimonios. En cambio, han salido desbocados a publicar estupideces en sus internets. Aquí sus seis principales “argumentos” en contra de los espacios exclusivos para mujeres y niñes en el transporte público:

1¡Los vagones exclusivos no son la solución!

Qué crees, José Luis, ¡que tienes toda la razón!

ANUMÁ.

En efecto, los vagones no son la respuesta para acabar con el acoso. Pero en lo que desaparece, son un paliativo para que las mujeres y niñas podamos viajar tranquilas. Como a ti un viejo no te frotó el pito en el brazo cuando tenías ocho años, ni un chavo te agarró la nalga cuando ibas en la secu y un señor no te eyaculó en la falda la semana pasada, quizá no entiendas el valor de estos espacios, Octavio, pero si leyeras y escucharas a las mujeres chilangas a lo mejor te caería el veinte y podrías dejar de hacer el ridículo.

El pedo es que nadie ha hecho una campaña ni desarrollado una estrategia para combatir el acoso y los abusos sexuales de raíz. Pero el Metro ni siquiera explica por qué existen los vagones exclusivos, lo que nos lleva a los siguientes reclamos pendejos.

2¡Las áreas exclusivas son un privilegio para las mujeres!

Mira Armando, no. Te tenemos impactantes revelaciones: en los vagones de hasta adelante no hay asiento acolchonados, servicio de concierge, aire acondicionado, bebidas gratis ni playlists curadas por Rulo. Tampoco llegan antes a su destino. Están igual de culeros que los demás.

¿Sabes qué sí es un privilegio, Alejandro? Poder andar por la ciudad sin miedo a que un tipo de sabrosee, te toque o abuse sexualmente de ti nada más porque “puede”.

3Los vagones de mujeres siempre vienen vacíos y nosotros los pobrecitos hombres todos aplastados.

Hola, Roberto. Temo que faltaste a la escuela el día que explicaron que las mujeres somos un poquito más de la mitad de la población mundial, el 51.9%, para ser exactas. Si la mayor parte de nosotras prefiere el área exclusiva y solo nos dan una tercera parte de los vagones, pues échale cuentas, porque tu afirmación no tiene ningún sentido. Además, cof, cof, ¿HAS VIAJADO EN EL METRO DE LA CDMX ALGUNA VEZ EN TU VIDA? ¿De dónde sacas estas mamadas?

4Las mujeres tienen su vagón exclusivo, pero bien que se suben al de hombres, ¡y nadie les pone una multa a ellas!

Por favor mira el punto 3, Guillermo, haz cuentas, y dime si dos o tres vagones alcanzan para la mitad del total de usuarixs. No, ¿verdad? Por eso el resto del tren es MIXTO. Los hombres no tienen áreas exclusivas porque no las necesitan, porque estadísticamente el acoso a ellos es mínimo, no es un problema generalizado.

4. a. ¡Las mujeres se suben al vagón de hombres para pedir que les cedan el asiento!

Edwin, a nosotras nos valen 3 kilos de verga los asientos, a pesar de que la mayoría hacemos doble jornada laboral y nos sale sangre de la vagina, con sus respectivos cólicos, cuatro días al mes. Llevo 35 años usando el Metro casi diario y jamás he visto a una mujer que no sea mayor de 60 o esté embarazada o tenga una discapacidad o traiga un bebé a cuestas exigir un asiento, así que no mames.

5PERO A LOS HOMBRES TAMBIÉN LOS ACOSAN Y NADIE LOS TOMA EN SERIO.

Sí, Javier, llega a ocurrir. Y, aunque no lo creas, puedes denunciar. ¿Sabes quién no los toma en serio? Otros hombres. Ve y reclámales a ellos, si tanto te importa. ¿O acaso nada más sacas esta carta para minimizar la violencia que las mujeres sufrimos diario? Naaaah, serías incapaz.

6Yo nunca he acosado, tengo mamá y hermanas y las respeto, ¡¿por qué me segregan?! No todos los hombres acosamos.

Ay, pobrecito Martín, ¡¿cómo es que nadie te ha dado un certificado de Pan De Dios®?! Desgraciadamente, las mujeres no podemos estarle haciendo audiciones a todos y cada uno de los hombres que quieren subirse a nuestro vagón. Y que tengas mamá no quiere decir nada. ¿O crees que los violadores aparecieron en la Tierra por generación espontánea?

Para ti, lo grave no es que la mayoría de las mujeres hayamos reportado haber sido violentadas sexuamente en el transporte público por lo menos una vez en nuestra vida, ¡sino que a los hombres se les generalice! ¡Eso sí que no se vale! Ten, Alfredo, una medalla por no haber violado a nadie, no todos los héroes usan capa.

7Las mujeres son más agresivas que nosotros los hombres.

Ah, perfecto Irving, ¡¿ENTONCES PARA QUÉ QUIERES VIAJAR EN NUESTRO PELIGROSÍSIMO VAGÓN?!

***

Grabé un video del vagón de mujeres lleno de hombres en un lunes al mediodía, lo tuiteé y le pregunté al Metro qué procedía.

¿La recomendación? BAJAR LA PALANCA.

Foto: Twitter

OILO.

¿En serio, Metro? ¿Cuando la mayor parte de los hombres no tiene ni siquiera sabe para qué o por qué existen estas áreas? ¿No crees que sería mejor idea prevenir que se subieran y desarrollar una estrategia educativa antiacoso para que a largo plazo ya no tuvieran que existir vagones exclusivos? Pero yo qué sé, si soy solo una simple comunicóloga feminazi, seguramente tus vallas anaranjadas que nadie pela fueron desarrolladas por el feto ingeniero, un ser verdaderamente calificado en prevención de la violencia de género.

Ya en serio: NO MAMEN. Escuchen tantito a las usuarias.

Las opiniones expresadas por nuestros nuestros columnistas reflejan el punto de vista del autor, que no necesariamente coincide con la línea editorial ni la postura de Chilango.

 

Tamara de Anda
Es chilanga, peatona, feminista, tragona, chaira y chavorruca. Estudió Comunicación en la UNAM, fue una de las blogueras más leídas de México (cuando los blogs estaban de moda) y empezó a chambear en medios en 2005. Hoy es una de las conductoras de Itinerario en Canal 11 y está al frente del programa Macho en rehabilitación de Radio Fórmula. También sube fotos de gráfica popular a Instagram, canta rolas noventeras en el karaoke, frecuenta bares mugrosos y colecciona objetos vaciladores. Es coautora del libro #AmigaDateCuenta.