Programar masivos no es “enchílame esta”, hay que cuidar mucho el contenido para que sea para que sea una buena aportación, en el contexto de una ciudad que propone desde todas sus políticas públicas la construcción de paz.
Chapultepec es —casi— todo lo que me gusta de esta ciudad de precipitaciones y embustes. Hasta pronto, querido bosque.
Nueve semestres fueron suficientes para peinar el sur de la ciudad entre pulquerías, bares rascuachos y ollas tamaleras. Una crónica sobre esa época universitaria en la que el hambre se mide por lo que permite la cartera y la geografía se aprende de Huipulco a Xochimilco.
La final al mediodía parecía una apuesta arriesgada… hasta que las azulcrema reventaron el estadio y silenciaron a los que seguían dudando del torneo