Por Eva García Rivera, colaboradora de la Coordinación para la Igualdad de Género-UNAM
Tomar clases, entregar trabajos, hacer tareas… y al mismo tiempo cuidar, alimentar, acompañar y sostener emocionalmente a hijas e hijos pequeños. Para miles de estudiantes universitarias en México, maternar también forma parte de la vida académica, aunque pocas veces las universidades están pensadas para ello.
En el marco del 10 de mayo el “Día de las Madres” en México, urge visibilizar los retos que enfrentan las universitarias que combinan estudios con el cuidado de sus hijas e hijos pequeños.

Las mujeres siguen cargando con la mayor parte de los cuidados
Habrá quienes objeten “los hombres también cuidan”, claro que sí, pero de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre el Uso del Tiempo (ENUT) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) las mujeres dedican en promedio 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario; cifra que contrasta con las 18.2 horas que los hombres destinan a dichas actividades, la brecha es de 21.5 horas.
Para el cuidado de las niñas y los niños de 0 a 5 años —considerado el grupo poblacional que demanda más tiempo—, en promedio las mujeres dedican 18.2 horas, mientras que los hombres dedican 8.8 horas, la brecha es de 9.4 horas (ENUT, INEGI, 2025). El trabajo doméstico y de cuidados continúa sosteniéndose principalmente dentro de las familias y recae de forma desproporcionada en las mujeres, como consecuencia de la división sexual del trabajo.

¿Qué apoyos existen para las estudiantes madres?
De acuerdo con la encuesta que la UNAM realizó a la población aceptada en nivel licenciatura para el ciclo escolar 2024-2025, el 5.2% tiene hijos o hijas, aunque el dato no está desagregado por sexo, entidad académica, edad y número de hijos o hijas.
Las estudiantes madres de la UNAM no cuentan con acceso a los Centros de Educación y Cuidado Infantil (CECI) del IMSS (es un servicio al que solo pueden acceder trabajadoras formales). Sin embargo, desde la Coordinación para la Igualdad de Género (CIGU) de la UNAM se ha ido trazando un camino hacia la corresponsabilidad del cuidado, acompañando en la implementación de estrategias como los cambiadores de pañales o los lactarios en distintas Entidades Académicas de acceso a toda la comunidad universitaria.
Al mirar hacia otras Instituciones de Educación Superior (IES), algunas cuentan con estrategias de corresponsabilidad con las estudiantes para el cuidado de sus hijos o hijas Al mirar hacia otras Instituciones de Educación Superior (IES), algunas cuentan con estrategias de corresponsabilidad con las estudiantes para el cuidado de sus hijos o hijas mientras llevan a cabo sus proyectos educativos. Por ejemplo, en la Universidad de Guadalajara se ofrece la Beca para Madres Solteras, y están diseñando un programa integral que recupere y fortalezca los centros de cuidado infantil en las IES.
Otro ejemplo se encuentra en la Universidad Autónoma de Nayarit, que en 2016 inauguró el Centro de Desarrollo Infantil (CENDI UAN), espacio que brinda servicios educativos y asistenciales, incluyendo guardería, para hijos e hijas de estudiantes.

La maternidad también impacta las trayectorias escolares
Las estudiantes madres en la UNAM no solo enfrentan las exigencias académicas de la vida universitaria, también sostienen gran parte del trabajo de cuidados fuera de las aulas. Sin embargo, los criterios de evaluación, asistencia y acceso a apoyos institucionales suelen aplicarse sin considerar las desigualdades que atraviesan las maternidades y las tareas de cuidado.
Por ejemplo, la UNAM cuenta a nivel licenciatura con la opción de bajas temporales por uno o dos semestres. Muchas alumnas recurren a esta alternativa para equilibrar las responsabilidades académicas y de cuidado.
Sin embargo, esta decisión puede retrasar el avance de créditos respecto a su generación, lo que provoca que sean clasificadas como alumnas irregulares y, en consecuencia, queden fuera de distintas convocatorias de becas y apoyos institucionales dirigidos únicamente a estudiantes regulares.
Otro ejemplo se encuentra en el hecho de que el estudiantado de la UNAM tiene que cumplir con el 80% de asistencias para poder tener una calificación, en algunos casos se pueden justificar faltas por enfermedad, pero no hay mención alguna sobre justificación de faltas por cuidados maternos. Las dos situaciones brevemente descritas dan cuenta de cómo se vulnera a este grupo de la comunidad universitaria al ser calificadas con los mismos estándares que al resto del estudiantado, es necesario que estas desigualdades estructurales y otras, sean tomadas en cuenta en el diseño de la normativa institucional para asegurar la permanecia de estas estudiantes.
Las estudiantes universitarias que son madres tienen sueños, aspiraciones y quieren continuar con sus carreras académicas. Es necesario que se les garantice el derecho a la educación, que las Instituciones de Educación Superior implementen estrategias integrales en favor de la corresponsabilidad de los cuidados de sus hijas e hijos mientras llevan a cabo sus proyectos educativos, elemento clave para la igualdad sustantiva.