Abramos cancha: El campeonato del América Femenil es el mejor negocio de la ciudad

La final al mediodía parecía una apuesta arriesgada… hasta que las azulcrema reventaron el estadio y silenciaron a los que seguían dudando del torneo

En una ciudad que nunca se detiene, movilizar a miles de personas un domingo al mediodía para reventar las gradas del estadio tiene una explicación muy sencilla: el producto funciona y las atletas están reclamando su lugar con hechos.

Lo que vivimos en la Gran Final del Clausura 2026 nos deja claro que la Liga MX Femenil ya superó esa etapa de estar a prueba. Que el América haya levantado su tercer título en un horario completamente atípico para un partido de vuelta, bajo el sol implacable de la capital, lanza un mensaje directo. El talento de estas mujeres tiene la fuerza suficiente para armar su propia fiesta en la taquilla y en la televisión, sin depender para nada de los horarios nocturnos que suele acaparar el futbol de hombres.

Hagamos un poco de memoria para darle el peso real a esta hazaña, tanto en el aspecto deportivo como en el de los negocios. Las Águilas llegaron a la cancha del Estadio Ciudad de los Deportes con el agua hasta el cuello. Traían un marcador en contra después de tropezar 1-0 en el Gigante de Acero frente a Monterrey.

Cuando la liga anunció que el partido decisivo se jugaría a las 12:00 del día, más de uno en el entorno futbolístico levantó la ceja. Varios analistas, operando desde esa postura de siempre de subestimar el torneo, juraban que el calor y la falta de costumbre iban a espantar a los aficionados. Nada más alejado de la realidad. Las calles de la colonia Noche Buena se pintaron de amarillo desde temprano. Con el letrero de boletos agotados y la afición completamente entregada, el América le dio la vuelta al marcador global con un 3-0 aplastante y, de paso, le dio una cachetada con guante blanco a todos los que dudaron.

Lo que vimos en el césped fue pura autoridad. Los goles de Guerrero, Ferreira y el cobro de penal de Scarlett Camberos al minuto 80 sirvieron para frenar el dominio reciente de los equipos regios. También le quitaron de encima muchísima presión a Ángel Villacampa, quien por fin se sacudió la mala racha en las finales.

Aquí quiero hablar de empoderamiento del bueno, ese que se demuestra sudando la camiseta y no en los discursos de relaciones públicas. Ver a estas chavas tomar el control del juego bajo semejante tensión es la verdadera imagen de la resiliencia. Hablamos de jugadoras que aguantan críticas todo el tiempo, lidian con calendarios apretados y soportan que las comparen todos los días con el equipo varonil. Ellas tomaron el paquete de representar a un club que exige levantar copas y respondieron con una goleada redonda. La tercera estrella llegó porque el vestidor entendió que su grandeza la definen ellas mismas.

¿Por qué nos sigue sorprendiendo que el futbol femenil sea un éxito de ventas cuando los números respaldan que la Liga MX Femenil es una potencia mundial? Para hablar con datos duros y dejarnos de suposiciones: el 2025 cerró con una locura de 67.8 millones de espectadores totales frente a las pantallas (sumando los 37.5 millones del Apertura y los 30.3 millones del Clausura). Y ojo al dato, el partido más visto de todo ese año fue justamente un choque entre estas mismas dos escuadras: el América vs Rayadas de la Jornada 9, que jaló a 663,000 personas.

La remontada azulcrema de este domingo sólo confirma que la lealtad de la gente hacia estas futbolistas es a prueba de balas. El negocio deportivo en nuestra capital acaba de descubrir una mina de oro al mediodía gracias al empuje de mujeres que se negaron a perder en su propia casa. Aquellos patrocinadores y directivos que todavía la piensan dos veces para meter su dinero ahí, se están perdiendo la oportunidad financiera más clara de la década.

Ya es hora de dejar de programar y vender el futbol femenil como si les estuvieran haciendo un favor. Mi postura como experta va directo al punto: coronarse en este horario es una muestra total de independencia económica y deportiva. La jerarquía se gana metiendo goles, dominando a un rival durísimo y asegurando que las cuentas del club cuadren al final del día por la venta de boletos. Las futbolistas cumplieron con creces y dieron un espectáculo de primer nivel. Le toca al sistema dejar de verlas como un proyecto a futuro y empezar a soltar los recursos que exige la potencia que ya representan hoy mismo.

¡Abramos cancha!

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