En el número 79 de la calle Donceles había dos librerías, dos hermanas gigantes: la Selecta y la Popular. Pasaron los años, los tiempos cambiaron y la Popular cerró sus puertas al público para convertirse en una bodega. Ahí la luz comenzó a escasear permitiendo que la imaginación, las historias y lo desconocido creciera entre sus sombras.
Hoy es un edificio con dualidades: mientras la Selecta permanece abierta a la calle, a los visitantes, a la cotidianidad, en la Popular habita el misterio, lo inesperado, lo secreto.

¿Aura vive en la Librería Selecta??
La bodega es un reino de letras donde los libros han formado tribus, ciudades, donde pareciera que los relatos de las miles de obras que guarda, aprovecharan la oscuridad para merodear por sus habitaciones, pasillos, escaleras, tapanco. Se siente cómo si la propia Aura hubiese reconocido este edificio cómo una extensión de la casona oscura que Fuentes describió, la cual (curiosamente) ubico en la calle Donceles.
No podemos asegurar que aquí realmente vive una bruja o alguna entidad sobrenatural, pero lo que sí sabemos en qué Aldo Casillas, quien trabaja aquí desde hace ocho años, cuenta que ha sido testigo de ruidos extraños y de cómo los libros se mueven de manera inexplicable. “Una vez escuché algo muy terrorífico. Estaba llegando, aún era de noche y cuando estaba a punto de mover la pastilla para encender la luz, escuché un grito horrible, desgarrador. Me puso la piel de gallina”.

Aldo señala que esta es la librería de viejo más antigua de la CDMX y definitivamente también es de las más grandes. Sin embargo hoy son tres los que cuidan de este palacio de libros. Solo tres para atender a los clientes y cuidar del orden en la parte iluminada y también solo tres para navegar por la oscuridad de su bodega.
Los libros que regresan a casa
El inmueble fue escuela, alguna vez albergó despachos privados y también, curiosamente, fue una imprenta de libros y a propósito de esto último nos preguntamos: ¿un libro puede añorar la casa en donde nació? La lógica dice que no, sin embargo, a este lugar han regresado obras que fueron impresas aquí mismo. Estas publicaciones de principios del siglo XlX, en una especie de metáfora, están nuevamente ahí, comos si buscaran regresar al sitio que las vio nacer.
Aldo trae la vocación de librero en la sangre. Sus antepasados comenzaron vendiendo libros en La Lagunilla, el negocio prosperó hasta que se hicieron de inmuebles y en 1968, Ubaldo López Casillas, tío de Aldo, abrió esta y otras librerías en la zona.

La magia de la Librería Selecta frente al 2026
Casillas se deleita con obras de historia universal, antropología, Carlos Fuentes, José Agustín, José Emilio Pacheco. Parece disfrutar su trabajo “me empapo de los libros marcándolos, clasificándolos y buscándoles algún lector entre el público”.
Aunque también se ha encontrado desafíos ante el auge de los medios electrónicos, piensa que es por la creencia de que internet es una panacea. Sin embargo, señala que solo un 40 o 50% de las obras literarias están digitalizadas y que además nada sustituye el tacto y el aroma a “vainilla del libro viejo”, precisa.
La bodega solo se puede conocer por medio de tours privados, pero la librería te espera siempre. Levarse uno de los cerca de 100,000 libros que habitan en estas hermanas, para muchas personas tiene un encanto que no posee comprar uno nuevo. Quizá porque para obtenerlo hay que adentrarse por los estantes de la parte abierta al público, hondos pasillos donde cientos de obras te miran pasar, estructuras por donde, además, se asoman secciones de su cara oculta.

Pareciera que las obras que la gente se lleva de la Librería Selecta, además de hablar de lo escrito en sus páginas, estuvieran ansiosas por contar de los fantasmas, brujas, entidades que ha visto pasar frente a ellas.
- Lugar: Donceles 79, Centro Histórico
- Horarios: lunes a sábados de 10:30 a 19:00 horas
- Precio promedio por libro: $150 aproximadamente