Una reflexión sobre la paz y la seguridad de las mujeres en el mundial

Las calles en México en el marco del Mundial se encuentran ocupadas por las madres buscadoras organizadas, convocaron a múltiples protestas para visibilizar la crisis de desapariciones

Por: María Fernanda López López, colaboradora de la Coordinación para la Igualdad de Género en la UNAM

Después de 40 años, México vuelve a ser sede de un Mundial de futbol varonil, entre toda la información que comienza a circular en internet a raíz de este evento me detengo en una noticia que advierte que “De acuerdo con ONU Mujeres, durante los grandes eventos deportivos se incrementan hasta en un 30% las llamadas en líneas de emergencia por violencia familiar hacia las mujeres”.

Aunado a este panorama surge también una alerta por parte organizaciones civiles por  riesgos de abuso sexual y trata infantil durante el mundial, y es que el turismo sexual es una realidad en el país, y conforme datos de la UNICEF “alrededor de dos millones de menores han sido víctimas de explotación sexual comercial y las niñas representan el 72% de las víctimas a nivel mundial”. Pero, ¿qué estamos haciendo las mujeres al respecto? ¿Somos las únicas responsables de construir entornos deportivos no violentos?, ¿podremos disfrutar del juego en este mundial?

La paz patriarcal de la FIFA 

Para iniciar a responder las preguntas quisiera primero detenerme a reflexionar sobre el terreno discursivo e institucional sobre el cual se encuentra cimentado este mundial. Recordemos que el pasado diciembre de 2025, la Federación Internacional del Futbol Asociación (FIFA), lanzó un poderoso mensaje al mundo, otorgando el premio “FIFA de la paz” al presidente Donald Trump.

Y es que si otorgarle a Estados Unidos el 75% de los partidos próximos a disputarse no era suficiente apoyo, la organización creó una presea exclusiva para reafirmar su admiración y respaldo a las decisiones políticas del mandatario, rompiendo con su propio código de ética de neutralidad como lo denunció claramente Lise Klaveness, presidenta de la Federación de Futbol de Noruega y única dirigente que se pronunció al respecto.

De esta forma pareciera que la paz, en nuestra era, comienza a ser dotada de un nuevo significado dado por interlocutores sin contrapeso. Quienes instauran “su paz”, mediante sus propias reglas e intereses. Expresado en términos de seguridad, la FIFA en México solicitó la instauración del “Operativo última milla”, el cual crea un cerco de restricción alrededor de los estadios sede y será operado por las fuerzas armadas federales y locales, así como la seguridad privada de la FIFA dentro del estadio.

Retas de fútbol de mujeres en el Zócalo de la Ciudad.

Pensar en la paz y las actividades deportivas, nos remonta a la tregua olímpica (ekecheira), que se realizaba en la Grecia antigua durante los Juegos Olímpicos. Y es que en el contexto de este gran ritual religioso en honor al dios Zeus, donde los atletas ganadores se convertían en héroes representantes de un territorio, proclamar la tregua entre polis (ciudades) era congruente con el respeto profundo a los dioses, tal como lo señala el historiador Adolfo Jerónimo Rodríguez.

Y aunque esta tregua únicamente estipulaba el fin de los conflictos armados, actualmente también este designio se muestra imposible de cumplir a pesar de los esfuerzos diplomáticos que el Comité Olímpico Internacional en conjunto con la ONU hacen desde 1993.

Y es que el único respeto que se preserva en esta era es aquel por el triunfo capitalista sin importar el detrimento de la naturaleza y la humanidad misma. Apuesta que se materializa con la explotación, el racismo y la reproducción del dominio masculino sobre las mujeres y las niñas y niños, a lo que Gerda Lerner llamó patriarcado, una construcción histórica no natural, que se replica tanto dentro de la familia y también fuera de ella, se institucionaliza en leyes y como vemos hoy en día se traspasa al deporte mismo y sus dirigentes.

Las mujeres le hacemos frente a la violencia este mundial

En este panorama de no paz, destaca en México un panorama violento. Por lo que, las calles en México en el marco de la justa deportiva se encuentran ocupadas por las madres buscadoras organizadas, quienes han convocado a múltiples protestas en búsqueda de visibilizar a nivel mundial la crisis de desapariciones, y presionar a las autoridades mexicanas para reforzar las tareas de búsqueda.

Ante este panorama, en el que cada vez más mujeres experimentan procesos de toma de conciencia sobre las desigualdades de género a escala global, resulta fundamental construir contrapesos frente a las formas cotidianas de dominación masculina. Como señala Lerner en La creación del patriarcado (1986), la subordinación de las mujeres no es natural, sino el resultado de una construcción histórica y social.

En este contexto, consignas como “La policía no me cuida, me cuidan mis amigas” han trascendido el ámbito de la protesta para convertirse en prácticas concretas de cuidado colectivo. Compartir la ubicación en tiempo real, avisar sobre trayectos y destinos, acompañarse mutuamente o activar redes de apoyo entre amigas y familiares son estrategias que las mujeres han desarrollado para hacer frente a la violencia y fortalecer su autonomía en la vida cotidiana.

En esta edición del Mundial aparecen también dos campañas internacionales que abordan estos temas, la primera “La violencia contra las mujeres no es parte del juego”, creada por mujeres de México, Estados Unidos y Canadá pertenecientes a las redes de refugios, quienes, ante las cifras del incremento de la violencia familiar y las agresiones sexuales en el marco de eventos deportivos, buscan habilitar rutas de apoyo seguras, ofrecer acompañamiento especializado y refugio a cualquier mujer nacional o extranjera, mediante la lada 800 822 4460.

Por otro lado, la campaña  “It´s a penalty” contra la trata de personas principalmente con fines de explotación sexual, “busca difundir señales de alerta que permitan identificar víctimas de trata y tomar acciones para protegerlas” y habilita la línea de denuncia 800 55 33 000.

Sobre esta última campaña es importante identificar que son las personas menores de edad, quienes se encuentran en mayor vulnerabilidad. Por ello, y en búsqueda de generar acciones estructurales que frenen este delito surge como iniciativa de la jefa de gobierno la Ley de establecimientos mercantiles y la Ley de turismo fue modificada en diciembre de 2025 en la CDMX, la cual establece reglas, protocolos de actuación y capacitación en atención a víctimas con enfoque de derechos humanos, e instaurando como medida obligatoria en los servicios de alojamiento, el registro de menores de edad, validando su identidad mediante un documento oficial y comprobando la relación que guarda con la persona adulta acompañante. Además adicionó la posibilidad de alojamiento de las mujeres cuando estas sean víctimas de violencia para salvaguardar su integridad y derechos.

Con estas acciones las mujeres ponemos en entredicho el supuesto entorno de paz que el Mundial y sus autoridades han construido. Nosotras presentes en la sociedad civil organizada, en los movimientos feministas y en los cargos públicos, construimos acciones para nuestra seguridad. Pero no somos las únicas responsables de ello, en el deporte se necesitan más personas comprometidas por construir entornos igualitarios y libres de violencia.

Finalmente si tú estás interesadx también en continuar esta misión te invitamos a cursar el curso en línea de libre acceso “Igualdad en el juego? Deporte con perspectiva de género”, que la Coordinación para la Igualdad de Género tiene para ti.

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