Un chile poblano caramelizado es la pieza más exótica en la tienda de Don Luis Cortés Ramírez, un artesano de dulces típicos mexicanos que mezcla una tradición gastronómica de origen prehispánico con ingenio e innovación.

En el local, ubicado en Santa Cruz Acalpixca, uno de los 14 pueblos originarios de Xochimilco, también se pueden encontrar golosinas más clásicas. Hay higos, camotes, cocadas, membrillo, palanquetas, alegrías, obleas, amaranto en todas sus presentaciones, calaveras de azúcar o chocolate y hasta chamoy para micheladas.

Sin embargo, lo que distingue a los artesanos de esta comunidad es su capacidad de transformar en dulce prácticamente cualquier cosa. Aquí se pueden probar postres de jitomate, nopal y hasta cebolla.
“En el pueblo somos artesanos de dulces tradicionales. Heredamos la tradición de nuestros ancestros”, explica. Pero al mismo tiempo, agrega que “nunca se deja de innovar, de sacar cosas nuevas”.

El pueblo más dulce de CDMX
En Santa Cruz Acalpixca decenas de familias se dedican a la elaboración de dulces típicos mexicanos. Pero la especialidad de la casa es la fruta cristalizada, una tradición con siglos de historia.
Desde épocas prehispánicas los habitantes de la zona chinampera de Xochimilco hallaron en la técnica de la cristalización una manera de conservar sus frutas y hortalizas por periodos prolongados. Luego, con la llegada de nuevos productos en la época de la Conquista, se fueron creando nuevos dulces. Así, además de tuna, xoconostle, zapote, guayaba y papaya, también hay dulces cristalizados de calabaza, manzana, pera naranja, higo, camote, pitaya, mango, kiwi, plátano, durazno, piña y coco, que todo mexicano ha probado.

Con el paso del tiempo, la elaboración de estos productos no solo se convirtió en una tradición gastronómica, sino también en una forma de sustento para las familias de la comunidad. Don Luis, por ejemplo, lleva ya 42 años en el oficio, junto con su esposa, Juana Alarcón. Su negocio familiar, la Dulcería Juanita, data de hace tres generaciones.
“Antes no había locales, se vendía sobre la avenida. Cuenta la abuela Florentina que pasaba cerca el tranvía y ella se subía para ir hasta el Mercado de Jamaica a vender los dulces”, recuerda Luis.

Actualmente, Santa Cruz Acalpixca es el lugar ideal para encontrar dulces tradicionales mexicanos en CDMX. Además de las dulcerías que se encuentran al recorrer a pie la comunidad, cada año, en el mes de julio, se realiza la Feria del Dulce Cristalizado, donde artesanos se reúnen para ofrecer desde sus productos más tradicionales hasta sus nuevas creaciones.

El arte e ingenio detrás de los dulces típicos mexicanos
Para los artesanos de Santa Cruz Acalpixca, la elaboración de dulces cristalizados es una tradición que ha pasado de generación en generación. Don Luis explica, por ejemplo, que fue su abuela la que le enseñó el oficio. “Ella me fue diciendo cómo se hacía el camote, el dulce de calabaza, el higo y el chilacayote”, recuerda.

Sin embargo, algo que distingue al pueblo y a su feria es que también se pueden encontrar dulces exóticos, producto de la curiosidad y el ingenio de los artesanos.
“Ya que agarramos el negocio mi esposa y yo empezamos a innovar con otras frutas y verduras. Asó salió el dulce de pepino, de nopal, de kiwi, de naranja, etc”, añade.
Para estas nuevas creaciones no existe un manual. Todo se trata de experimentación, prueba y error. Cada fruta lleva un proceso diferente dependiendo de su consistencia. Por ejemplo, las frutas que son más blandas deben endurecerse con cal.
“Se usa cal para darle a las frutas una consistencia más dura y que no reviente. Se perforan, se echa en cal hasta que se les forme una especie de capa adherible”, explica Luis.
En cambio, otras frutas se deben hervir. Posteriormente, tanto las frutas hervidas como las conservadas en cal se pasan a enmielar:
“Se llama enmielar o emborrachar al proceso de cristalizar. Se tienen que echar en miel hirviendo y se va cambiando constantemente”.

Según explica Don Luis, “el proceso es muy largo, de mínimo 12 horas de trabajo“. Pero hay dulces como el de calabaza o el camote que pueden tardar entre 8 y 10 días, porque se deben dejar reposar.
De chile poblano, cebolla, nopal y zanahoria: los dulces más exóticos
A través de estas técnicas, los artesanos pueden convertir en golosinas productos que difícilmente se asocian con un sabor dulce, como pepinos, nopales, chayotes y zanahorias.

Por ejemplo, la cebolla se debe desflemar, picar y enmielar en múltiples ocasiones antes de adquirir un sabor dulce.

En Dulcería Juanita el caso más emblemático es el del chile poblano. Para hacerlo, primero hay que desflemarlo y quitarle lo picoso. Luego, se lleva a la cal y a la miel. Finalmente, Don Luis rellena el chile con coco y lo decora con una nuez.

Contrario a lo que pudiera pensarse, el uso de chile no es una novedad en la dulcería mexicana. Para ejemplificar este punto, Don Luis explica el proceso de elaboración del tamarindo dulce y picosito.
“Para preparar el tamarindo, primer hay que sacudirlo, echarlo en agua caliente, amasarlo y agregarle azúcar. Hay algunos que solamente llevan azúcar, pero a otros se les agrega sal, limón y chile para que piquen. Algunos tamarindos llevan chile molido o chile piquín”, explica.

Otro producto que lleva chile es el chamoy de las micheladas, que Don Luis también prepara en su taller.
Visita la feria y apoya la producción de dulces típicos mexicanos
En este 2026 la Feria del Dulce Cristalizado celebra su edición 45, que inició desde el pasado 17 de julio y podrá visitarse hasta el domingo 26 de julio.
😍 🥭🍊🍬 ¡45 años de historia y dulces sabores! Xochimilco tiene el privilegio de conservar tradiciones que se heredan de generación en generación, y una de ellas vuelve a reunirnos.
— Circe Camacho (@CamachoCirce) July 20, 2026
Este fin de semana inició la Feria del Dulce Cristalizado en Santa Cruz Acalpixca, donde el… pic.twitter.com/Eh4Nef7Ysd
“En la feria van a encontrar todo tipo de dulces y botanas: nuez garapiñada, ajonjolí, pepitas, cocadas, manzana con chamoy o con caramelo, alegrías, etc.”, presume Don Luis. También hay decenas de variedades de frutas cristalizadas, así como dulce de leche, churritos de amaranto, borrachitos y obleas de miel y de chocolate. La cita es en la Plaza Lázaro Cárdenas de Santa Cruz Acalpixca.

“Es importante que la gente pueda venir a conocer nuestros productos y apoyarnos para que esto se siga transmitiendo y no se pierdan las raíces de nuestro pueblo. Ahora en las tiendas y en los supermercados hay dulces que ya vienen procesados por la industria, pero yo creo que es mucho mejor comerse un dulce artesanal que uno industrializado”, comenta Luis.

Lugar: Av. Tenochtitlán 1814, Santa Cruz Acalpixca, Xochimilco, CDMX
Horario: Lunes a domingo, de 7:00 a 20:00 horas