El legado del Mundial en la CDMX: 23,000 millones en obras, nuevas ciclovías, Metro y más

La Copa del Mundo se fue, pero dejó algo más que recuerdos: una ciudad con nuevas obras y un debate sobre si se aprovechó la oportunidad

El legado del Mundial en la CDMX: 23,000 millones en obras, nuevas ciclovías, Metro y más

Con el silbatazo final del quinto y último partido del Mundial en el Estadio Banorte, el domingo no sólo terminó la participación del Tri y la fiesta futbolera en la capital.

A la vez empieza el momento de hacer cuentas sobre lo que dejó el torneo más allá de las tribunas llenas, las fan zones repletas y los miles de visitantes que durante varias semanas pusieron a la CDMX en los ojos del mundo.

Porque detrás del ambiente festivo y las pantallas gigantes, la ciudad también estuvo en modo obra. En los meses previos al torneo, distintas zonas vieron acelerarse proyectos de movilidad, renovación de espacios públicos y mejoras en el sistema de agua potable y drenaje.

Muchas de esas inversiones nacieron para cumplir con los estándares de un evento global, pero su verdadero partido apenas comienza: el de mejorar la vida cotidiana de millones de personas que aquí viven y se mueven todos los días.

La apuesta de las autoridades fue aprovechar la justa deportiva como acelerador de proyectos que ya eran necesarios. El balance financiero deja cifras que ayudan a dimensionar la magnitud de la intervención urbana.

En total, la Ciudad de México destinó 23,003 millones de pesos a más de 2,000 obras relacionadas con la justa deportiva, distribuidas en cuatro grandes rubros: movilidad, agua y medio ambiente, infraestructura y seguridad.

La mayor parte del gasto se concentró en mover y hacer más eficiente la ciudad: 8,989 millones de pesos fueron a proyectos de movilidad, seguidos por 7,095 millones en agua y medio ambiente, 6,442 millones en infraestructura urbana y 476 millones en seguridad.

Foto: Cuartoscuro

Movilidad, agua, infraestructura y seguridad

En materia de movilidad, la apuesta fue visible en la calle y en el transporte público con la repavimentación de vías primarias, los trabajos en la Línea 2 del Metro, las mejoras al Tren Ligero, la creación de las Líneas 0 y 14 del Trolebús, el nuevo Centrobús y la ciclovía de Tlalpan.

El rubro de agua y medio ambiente concentró inversiones clave en la ampliación y fortalecimiento del sistema hidráulico. A esto se agregan la rehabilitación de plantas de bombeo, plantas de tratamiento y pozos, además de la renovación de los embarcaderos de Xochimilco.

En cuanto a infraestructura urbana, el Mundial también dejó intervenciones en espacios públicos y comunitarios. Destaca el Parque Elevado de Tlalpan, con una inversión de 1,914 millones de pesos, seguido de la rehabilitación de canchas de futbol, la transformación de la Zona Rosa o la iluminación del Centro Histórico.

Y en materia de seguridad, la apuesta se centró en la expansión de la videovigilancia. Se instalaron 35,464 nuevas cámaras en distintos puntos de la ciudad como parte del reforzamiento del sistema de monitoreo urbano durante el torneo.

Para poner en perspectiva estas cifras, consultamos a especialistas en urbanismo y políticas públicas sobre el posible balance de estas obras ahora que el torneo pambolero se desplazó por completo a Estados Unidos.

Para algunos, las inversiones se traducirán en mejoras tangibles si se asegura su mantenimiento y continuidad presupuestal; para otros, se pudo haber hecho mucho más.

En medio de esas lecturas, hay un punto en común: el verdadero legado no se mide al final del partido, sino en cómo funcione la CDMX cuando ya nadie esté pensando en el Mundial.

Las dos caras del legado

¿Valió la pena semejante inversión? Para Alberto Marín, director general de la consultoría especializada en movilidad urbana sostenible Red Planners, varias de las obras más importantes sí tienen el potencial de convertirse en un legado que trascienda al Mundial.

Ahí coloca la rehabilitación del Tren Ligero, las mejoras en la Línea 2 del Metro y la nueva ciclovía de Tlalpan.

A su juicio, esta última puede convertirse en una pieza clave para la movilidad ciclista de la capital. “Yo creo que es la gran excusa para trabajar la conectividad ciclista entre la zona poniente, que es una conectividad muy establecida y muy trabajada, con la zona oriente de la ciudad”.

¿Oportunidad desaprovechada?

No todos comparten ese entusiasmo. Para Vicente Torres Garibay, director para México y Centroamérica de la Unión Internacional de Transportes Públicos (UITP), el Mundial dejó obras importantes, pero también la sensación de una oportunidad desaprovechada.

A decir del especialista, los ocho años que transcurrieron desde que México fue confirmado como sede eran suficientes para diseñar un proyecto de ciudad mucho más ambicioso y con inversiones de largo aliento.

“Nos avisaron que íbamos a ser sede del Mundial hace ocho años y era el momento perfecto para hacer un plan de largo plazo y para hacer un programa de inversión multianual en donde realmente pudiéramos [resolver] todos estos grandes rezagos que se tienen… Creo que sí hay mucha infraestructura que se queda, y eso está bien, pero se podría haber quedado muchísima más”.

Para explicar a qué se refiere, pone como ejemplo el legado que dejaron los Juegos Olímpicos de 1968.

“Hoy en día seguimos en la Ciudad de México disfrutando de la Alberca Olímpica, de la Pista Olímpica de Remo y Canotaje Virgilio Uribe, del Velódromo, del Palacio de los Deportes, en fin, todo lo que se hizo para México 68 y aquí, bueno, tendremos la ciclovía, la Línea 1 [del Metro] renovada, le hicieron su manita de gato al aeropuerto que a ver cuánto tiempo nos dura. La verdad es que se nos fue la oportunidad de hacer un plan multianual a ocho años para que tuviéramos una súper ciudad al día de hoy”.

Problemas compartidos

Salvador Herrera Montes, director general de Urbanística, agrega un dato adicional: “Si uno busca la palabra Mundial en el Plan de Gobierno 2024-2030 de Clara Brugada, aparece sólo una vez y referida al tema de posicionar a la capital como un destino global aprovechando el torneo”. Esto, a decir del experto, denota que el tema no estaba incluido en la planeación de su administración, al menos no en el papel.

En el tema de gestión del agua, por ejemplo, opina que no se vio una estrategia amplia como ciudad más allá de esfuerzos individuales de enclaves privados como los restaurantes, hoteles y el Estadio Banorte, que logró una certificación LEED por su desempeño sostenible.

Tania Romero, socia de la misma organización, considera que el problema no se limita a la CDMX, sino que se extiende a Guadalajara y Monterrey:

“Lo que me parece que no se cuidó de manera efectiva en ninguna de las tres ciudades sede tiene que ver con los beneficios colectivos de largo plazo de los gastos de infraestructura que se están haciendo… Si bien se trató de cubrir una demanda temporal en zonas estratégicas específicas para el evento, queda la gran duda de cuáles son los beneficios para la colectividad en el largo plazo”.

Una ciudad que sabe recibir multitudes

Antes de que arrancara la Copa del Mundo, Chilango conversó con estos especialistas. Aunque diferían en el tamaño del legado que dejarían las obras, coincidían en algo: Chilangolandia estaba preparada para sacar adelante un evento de tal magnitud. El tiempo les dio la razón.

Para Marín, la capital mexa “es una ciudad experta en mover grandes volúmenes de personas” y lleva años demostrando que sabe organizar eventos masivos, desde el Gran Premio de Fórmula 1 hasta el Maratón Internacional de la Ciudad de México, además de conciertos y festivales prácticamente cada fin de semana.

Torres coincide en ese diagnóstico. Organizar cinco partidos en el Coloso de Santa Úrsula nunca fue el verdadero reto para una ciudad acostumbrada a recibir multitudes. El desafío, dice, era hacerlo bajo la mirada del planeta entero.

“Es posible que para la ciudad sea algo normal y rutinario, lo que no es normal y rutinario, lo que sí es impactante, es que tienes los reflectores del mundo encima y el más mínimo error podría tener repercusiones internacionales”.

Aun así, nunca dudó de que la capital estaría a la altura. Incluso se aventuró a hacer un pronóstico antes del silbatazo inicial: “vamos a tener la parte más divertida del Mundial”. Y sin duda, en lo que respecta a los tres países sedes, así fue.

Fotos: Cuartoscuro

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