Templo de San Hipólito, la iglesia dedicada a San Judas Tadeo, patrono de la CDMX

Antes de la devoción a San Judas Tadeo, el Templo de San Hipólito en CDMX estaba dedicado a otro santo patrono. Acá te contamos la historia.

En la calle de Zarco, frente a la Alameda Central y a unos pasos del metro Hidalgo, se esconde entre puestos y transeúntes de todo el ecosistema social, un templo hundido: El templo de San Hipólito y San Casiano, la iglesia que Hernán Cortés mandó a edificar tras la caída del Imperio Mexica.  

En sus inicios, la iglesia representó el poderío español sobre la derrotada Tenochtitlán; pero actualmente se identifica como un centro de oración a San Judas Tadeo el día 28 de cada mes; siendo el 28 de octubre la fiesta grande donde las calles se llenan del verde olivo y blanco que caracteriza al santo de las causas imposibles. ¿Cómo un templo dedicado a la conquista terminó siendo un templo para quienes buscan consuelo ante la violencia?

Tras la derrota en la llamada “Noche Triste”, Hernán Cortés levantó una ermita en Calzada Tacuba en honor a los soldado caídos. Foto: María Daniela Ortíz / Chilango.

San Hipólito, el exsanto patrono de México

Cuando Hernán Cortés sale de Tenochtitlán y pierde la batalla contra las fuerzas mexicas, el conquistador lamenta las pérdidas de sus soldados españoles en la Noche Triste. Según la historia, Cortés llora la derrota al pie de un ahuehuete a las orillas de la calzada Tacuba y en honor a los soldados caídos, manda a levantar una ermita sobre la misma calzada.

Pero unos meses después, Tenochtitlán cae el día 13 de agosto de 1521. Según las crónica del conquistador Bernal Díaz del Castillo, la ciudad cedió después de 3 meses de asedio y una plaga de viruela. A partir de ese momento, Hernán Cortés se convierte en el conquistador de un nuevo mundo para la corona española. Un año después, para enaltecer su victoria, manda a construir sobre la ermita de la Noche Triste un templo dedicado al santo que les dio la victoria: San Hipólito.

Según el calendario litúrgico, el 13 de agosto está dedicado a San Hipólito y San Casiano. El primero es un santo al que se le pide fortaleza en la adversidad y fe; mientras que el segundo es el santo de los profesores. Debido a que Tenochtitlán cayó el día encomendado a esos santos, Cortés encomendó la victoria a San Hipólito y lo nombró santo patrono de México. Después agregarían al templo un hospital y un convento, finalizando la construcción en 1740.

Interior del Templo de San Hipólito CDMX
Cortés encomendó la victoria de los españoles a San Hipólito y lo nombró Santo Patrono de México. Foto: María Daniela Ortíz / Chilango.

Durante la Guerra de Reforma en el siglo XIX dividieron el predio, por lo que el hospital cerró, el convento se deshizo y solo sobrevivió el templo principal que año con año se hunde con la ciudad a mayor velocidad que la Catedral Metropolitana.

Templo de San Hipólito: una iglesia dedicada a la conquista de México

En 1554 el escritor novohispano Francisco Cervantes de Salazar escribe tres diálogos teatrales para describir la Ciudad de México y sus afueras. En el diálogo tercero, los personajes hablan del templo de San Hipólito ubicado sobre la calzada Tacuba y enuncian cómo es la fiesta patronal cada 13 de agosto.

Según el diálogo, el regidor de la ciudad recorría las calles con el estandarte de San Hipólito para “que la posteridad conserve la memoria de tan insigne triunfo, y se den gracias a San Hipólito por el auxilio que prestó a los españoles en la conquista”. Por último, el diálogo describe que frente al templo había un mercado de “indios” y a sus alrededores la calzada estaba rodeada de ejidos de “perpetuo verdor”.

interior de la Iglesia dedicada al patrono de la CDMX
La fiesta patronal solía ser el 13 de agosto, día de San Hipólito. Foto: María Daniela Ortíz / Chilango.

Durante el virreinato, San Hipólito era un templo exclusivo para españoles peninsulares y criollos. No se bautizaban a indígenas ni se ofrecía misa a favor de ellos, pero era tradición del templo de San Hipólito representar la victoria de la corona española sobre el Imperio Mexica.

Sin embargo, hoy en día, la iglesia dejó de recordar a la comunidad la caída de Tenochtitlán y se convirtió en un centro de oración para las causas imposibles.

Un presagio funesto en la fachada

Como el propósito del Templo de San Hipólito era perpetuar la conquista de Mexico, su arquitectura emuló la derrota de Tenochtitlán. Para ello, en una columna de la barda del templo principal tallaron un águila gigante que lleva entre sus garras a un mexica.

Esta imagen no es una alegoría de la corona española dominando al Imperio Mexica, sino que se trata de un presagio funesto que el emperador Moctezuma recibió antes de la llegada de los españoles a América. En Historia de las Indias de Nueva España e Islas de Tierra Firme de Fray Diego de Durán relata que un macehual fue secuestrado por un águila gigante mientras caminaba por el campo, lo que el emperador Moctezuma interpretó como un oráculo de la caída de su imperio.

fachada del Templo de San Hipólito
Escondido entre puestos, se puede ver tallada un águila gigante llevándose a un mexica entre sus garras. Foto: María Daniela Ortíz / Chilango.

Además, en la punta de la misma columna, hay un grabado que describe la Noche Triste, la ermita y la construcción del templo dedicado al santo patrono de la Ciudad de México. Actualmente, la columna está oculta entre los puestos ambulantes y el paso rápido de los transeúntes; además de que el clima deterioró los detalles del grabado, como si el tiempo y la misma ciudad quisieran borrar el recuerdo de la caída de Tenochtitlán.

La devoción a San judas Tadeo

Pablo Mireles, trabajador del actual del Templo de San Hipólito, nos narró que después de la Guerra de Reforma el templo quedó abandonado hasta que llegó la orden Claretiana a México. Los Claretianos son una congregación fundada por San Antonio María Claret que llegaron a México en el siglo XIX. Al solicitar un espacio para su congregación en la ciudad, se les otorgó el Templo de San Hipólito y desde 1892 están a cargo de la iglesia.

Por el año de 1930 los Claretianos buscaban unificar la comunidad latina en Chicago. Según nos contó Mireles, los Claretianos encomendaron a los latinos inmigrantes a San Judas Tadeo y ellos lo tomaron como el santo de las causas imposibles.

altar del Templo de San Hipólito
Fue hasta los 30 que San Judas Tadeo tomó su lugar como patrono de la CDMX. Foto: María Daniela Ortíz / Chilango.

Pero fue alrededor de 1950 y 1954 cuando la imagen de San Judas Tadeo llegó al Templo de San Hipólito por disposición de los Claretianos. “No llegó al altar principal, llegó a lo que ahora es la capilla de los santos mexicanos” explicó Pablo, quien detalló que la devoción al santo todavía no era popular entre la comunidad mexicana.

En el año de 1985 el temblor casi destruye la Ciudad de Mexico. Entre los escombros y el dolor, los capitalinos buscaban una esperanza y encontraron en San Judas Tadeo una luz de esperanza y milagros. La devoción creció a través de los años y durante las crisis económicas.

Un templo para las causas imposibles

Poco a poco, el Templo de San Hipólito dejó de representar la caída de un imperio y se convirtió en un espacio de oración para la gente que atraviesa situaciones difíciles. Todo el día entran personas, se hincan y algunas lloran mientras rezan al altar de San Judas Tadeo por su intercesión.

Los milagritos están llenos de fichas de desapariciones y pedimentos para que cese la violencia y súplicas para recuperar la salud. El Templo de San Hipólito representa la búsqueda de la esperanza y cada 28 de octubre personas permeadas por la desigualdad y la violencia buscan un consuelo divino.

peticiones a San Judas Tadeo
Actualmente el Templo de San Hipólito es hogar de San Judas Tadeo, patrono de las causas difíciles. Foto: María Daniela Ortíz / Chilango.

Actualmente, el altar principal lo encabeza la figura de San Judas Tadeo y alrededorlo acompañan San Hipólito y San Casiano en trajes de soldados, pero los santos que dieron auxilio a los conquistadores españoles ahora están olvidados por el pueblo mexicano.

En su lugar, quedó un santo al que se le piden milagros en situaciones imposibles y que en un momento unificó a la comunidad latina inmigrante en Estados Unidos. Al final, el Templo de San Hipólito no conservó la victoria de Hernán Cortés para la posteridad. Pero sí se convirtió en un sincretismo religioso y mestizaje histórico, como todo en la Ciudad de México.

Templo de San Hipólito y San Casiano
  • Dónde: Zarco 12, Centro Histórico de la Ciudad de México, Guerrero, Cuauhtémoc.
  • Horario: lunes a sábado de 8:00 a 20:00 horas / domingo de 8:00 a 21:00 horas.

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