Desde hace algunos años, esta ciudad ha sido terreno fértil para la apertura de cada vez más restaurantes japoneses. Más allá de los lugares de omakase, hay una joya que vale la pena descubrir (y saborear): Himawari Café, un pequeño restaurante especializado en el famoso cheesecake japonés, los sándwiches florales y otras recetas caseras, golosas y tradicionales de Japón.

No exageramos al decir que Himawari ha traído un pedacito de Japón a la ciudad. Fue hace nueve meses cuando Shinobu Akita decidió abrir un restaurante en honor a su madre, cuyo sueño era tener una cafetería en donde pudiera preparar sus recetas familiares.
“Poner una cafetería era el sueño de mi mamá. Ella ya falleció, entonces quise continuar con su sueño —dice Shinobu—”. El hombre, Himawari, significa girasol, y dice que lo escogió porque “los girasoles siempre están mirando hacia arriba, como si miraran al sol”.







