La Pagoda: Mesa democrática con sazón tradicional día y noche

En este café, políticos, tribus urbanas y trabajadores sacian el hambre

A solo unas cuadras del Café El Popular —que también abre sus puertas las 24 horas para disfrutar café con leche y pan dulce, o unos chilaquiles—, el Café La Pagoda es un refugio nocturno para calmar la tripa. Recibe a los comensales con una vibra amable que se siente apenas cruzas la puerta. “De noche la gente no está tan estresada, y eso hace nuestra labor mucho más sencilla”, dice la señora Elia, responsable del turno que va de las 23:00 a las 7:00 horas.

“Además, nuestras instalaciones son sencillas. La gente se siente a gusto. De repente puede estar comiendo por ahí el senador Noroña y a su lado el señor de la basura, o el bolero de la casa”.

En La Pagoda se huele la sazón y la historia de cientos de noches. La barra de granito y la madera gastada de las mesas dan cuenta de jornadas de servicio para comer. El lugar recibe a un público variopinto. No hace distinciones. Gente trasnochada, enfiestada, agotada. Con cadenas, tatuajes, melenas amarillas o rosas, dientes dorados. Darketos, punketos, emos. Personas trans, familias empijamadas, ambulantes solitarios.

Todos cenan en un ambiente familiar y seguro en el que la barra o cada mesa pueden ser un refugio para alimentarse y recobrar el aliento. Los empleados sostienen el ritmo sin prisa, amablemente, con esa paciencia de quien ya vio pasar la madrugada mil veces.

Las opciones en el menú de La Pagoda se multiplican con la promesa de satisfacer cualquier antojo. De noche, muchos piden el bistec a la tampiqueña, que se sirve sencillo, acompañado de una enmolada, frijoles refritos y un delicioso guacamole del que al final solo queda un brochazo verde en el plato. Otro platillo solicitado es la costilla azteca, que seduce con su tostado que huele a brasas, y que se transforma en una pequeña pero desafiante taquiza completada con pepinos y rábanos.

Señora Elia Café La Pagoda
La señora Elia, responsable del turno de las 23:00 a las 7:00 horas, ha trabajado en Café La Pagoda durante 25 años. Foto: Abel González @aberu.go

Como responsable del horario nocturno, doña Elia valora su trabajo como una fuente de vida y un privilegio. Le importa que la cocina mexicana no se diluya en lo moderno y exprés. Por eso insiste en el rigor diario. Aquí “todo es del día y cuando se presume que algo está mal, se desecha”.

Ella prefiere la noche porque “tiene un encanto muy particular”. Y encuentra una ventaja concreta: solo tiene que lidiar por la mañana con el tráfico, ya que su jornada va de las 23:00 a las 7:00 horas. Ese respiro del transporte vuelve el turno nocturno más habitable: menos fricción, más margen para atender, para observar esa clientela sin jerarquías.

Y cuando explica por qué vale la pena tener esta chamba, lo dice convencida de que se trata de “un trabajo muy noble. De los pocos trabajos que tú dices, puedo hacer feliz a otro ser humano, ¿no? Y lo haces feliz con un chocolate o un pan. Y esas manos que trabajan el pan, que trabajan los guisados, pues son manos bien bonitas”. Recuerda la película Como agua para chocolate (Alfonso Arau, 1992) y aterriza su idea muy a su manera: “Tu estado de ánimo influye… Entonces, si nuestros empleados están contentos, pues todo sale bien”.

Doña Elia, quien ha trabajado en el Café La Pagoda durante 25 años, recuerda un tiempo en que el centro vibraba de noche:

“La gente andaba de antro en antro. Pero se quemó el Lobohombo y entonces protección civil empezó a acortar los horarios. Entonces la vida nocturna se apagó”.

La tragedia que recuerda fue aquella del 20 de octubre de 2000, cuando de madrugada un incendio devoró la discoteca Lobohombo, en la colonia San Rafael. El fuego, atribuido a una falla eléctrica en el sistema de iluminación y sonido, encontró combustible en materiales inflamables y avanzó con una rapidez mortífera. Aunque la verdadera condena estuvo en las salidas: algunas estaban cerradas o bloqueadas. Murieron 22 personas y decenas resultaron heridas. Desde entonces, quedó como una cicatriz en la memoria nocturna de la ciudad. Vinieron revisiones más estrictas, horarios recortados y una vigilancia de Protección Civil que, poco a poco, cambió la forma de habitar los bares, antros y madrugadas de la capital.

pan cafetería la pagoda
Foto: Abel González @aberu.go

Café La Pagoda

Dirección: 5 de Mayo 10, Centro

Horario: lun-dom: 24 h

IG: @cafelapagoda

¡Cómete un pan! En Tahona hay pan caliente para trasnochados

Panadería Tahona

Dirección: Eje Central Lázaro Cárdenas esq. Belisario Domínguez, Centro

Horario: lun-dom: 24 h (24 y 31 de diciembre, 6-22 h)

IG: @tahonamexico


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