El Mundial sí dejó lana a los negocios de Santa Úrsula

La fiesta mundialista benefició al comercio local, aunque algunos vecinos también enfrentaron operativos e inundaciones

El Mundial sí dejó lana a los negocios de Santa Úrsula

Albergar un Mundial varonil por tercera ocasión no sólo dejó imágenes para el recuerdo de millones de chilangos que disfrutaron los partidos y una ciudad volcada al futbol. También significó una importante derrama económica para cientos de pequeños comerciantes que aprovecharon la llegada de miles de aficionados nacionales y extranjeros a los alrededores del Estadio Banorte.

Durante un recorrido de Chilango Diario por las colonias que rodean el recinto, en la alcaldía Coyoacán, vecinos y dueños de negocios contaron cómo vivieron la fiesta mundialista. Entre torterías, tiendas de abarrotes, restaurantes y puestos improvisados, coinciden en que el torneo impulsó sus ventas, aunque también dejó operativos contra la venta irregular de alcohol y problemas que siguen afectando a la zona, como las inundaciones.

La sensación de la mayoría que entrevistamos luego del torneo es de alegría, no sólo por el ambiente de fiesta que se vivió, sino también por la derrama económica que obtuvieron. En particular, los propietarios de pequeños negocios como tiendas, vinaterías o restaurantes expresaron que sus ganancias aumentaron.

Ganancias para comerciantes

Óscar Hernández, dueño de una tortería en la colonia Pedregal de Santa Úrsula, frente a la Puerta 3 del estadio, dijo que a pesar de que sólo hubo cinco juegos, su negocio prosperó.

“Estuvo bien, gracias a Dios. Yo creo que todos los que trabajamos alrededor del estadio nos benefició mucho. Tampoco esperamos mucho, no fue la gran cosa que se esperaba, pero no nos quejamos porque al final de cuentas sí vendimos, que era lo importante”, apuntó.

Detalló que los resultados positivos para su negocio fueron sobre todo en los encuentros de Colombia contra Uzbekistán (en la Fase de Grupos) y el de México frente a Inglaterra (en Octavos de Final).

De acuerdo con la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco), la justa mundialista generó para la capital una derrama económica de 22,678 millones de pesos.

El presidente del organismo empresarial, Vicente Gutiérrez, indicó que los sectores más favorecidos fueron el turismo, hospedaje, comercio, venta de artesanías, restaurantes y bares, entre otros. También reportó la creación de alrededor de 80,000 empleos durante esta temporada.

En medio del ambiente futbolero, muchos vecinos aprovecharon también para poner negocios improvisados fuera de sus casas. Unos vendieron llaveros de la Copa del Mundo y del balón oficial de los duelos, peluches de las mascotas del torneo, banderas de diferentes países, camisas de los equipos participantes, pósters de jugadores, monedas conmemorativas y decenas de artículos alusivos al futbol.

El alcohol quedó restringido

Otros instalaron pequeños changarros con lonas, postes y estufas de gas o anafres para vender alimentos como gorditas, quesadillas, tacos y demás garnachas chilangas.

Los más atrevidos se lanzaron a vender bebidas alcohólicas como mojitos, azulitos y micheladas, pero nos les fue muy bien debido a que las autoridades les restringieron este tipo de comercio ante la falta de permisos.

Un joven, quien prefirió omitir su nombre, comentó que se le hizo fácil comprar para la inauguración del Mundial tres cartones de caguamas, sin embargo, a las dos horas de comenzar a venderlas en la puerta de la cochera de su casa, en la colonia Pedregal de Santa Úrsula, policías capitalinos lo apercibieron para que dejara su negocio.

Luciano Bolaños y Rosario Martínez, tenderos de la misma colonia, fueron testigos de la clausura de cinco establecimientos en su calle que también vendían cerveza sin permiso.

“Vendían micheladas, pero nosotros nos vimos afectados porque [los clientes] se las venían a tomar por aquí, [incluso] también nos cancelaron por eso”, relató Rosario.

El matrimonio pudo abrir de nuevo su tienda de abarrotes, pero sin ofrecer alcohol, a pesar de que sí lo tenían permitido, para no arriesgarse a un nuevo cierre. Como muchos negocios de la zona, también obtuvieron ganancias durante el Mundial, sobre todo por la venta de refrescos y botanas.

En la colonia San Lorenzo Huipulco, Maria Elena López fue otra de las beneficiadas de la derrama mundialista. Cuenta que la venta en su tienda también se incrementó con la visita de muchas personas durante los partidos.

Las lluvias provocaron estragos

No todo fue color de rosa ya que su zona resintió las intensas lluvias de los días recientes. Denuncia que durante el Mundial los niveles de agua subieron hasta un metro de altura en las calles San Francisco, La Paz, San Juan Bosco, Arenal y Capirote, entre otras.

“Últimamente nos estamos inundando mucho porque el drenaje del Viaducto Tlalpan no está captando el agua. Se está inundando a raíz de que llueve allá arriba y acá del drenaje salen aguas negras que se empiezan a meter en la comunidad”, lamentó.

A pesar de este problema, Maria Elena reconoció que las autoridades de la alcaldía Coyoacán les ayudaron a desazolvar con camiones Vactor y personal de obras. Sin embargo, insistió en que las inundaciones son constantes.

En la avenida Las Flores del pueblo de Santa Úrsula Coapa, doña Aurora se sienta todos los días en el zaguán de su vivienda para vender legumbres. Aunque no es fanática del balompié, los días que hubo partidos se emocionó al ver cómo la pelota hermanó a los habitantes de esos rumbos con las personas que llegaron, sin importar que fueran de otras partes del país o de otras nacionalidades. “Para mí era una alegría que se juntaran de ese modo”, cuenta.

El futbol unió al barrio

Para los vecinos de las colonias aledañas al Estadio Banorte, el Mundial dejó días de ventas extraordinarias, calles repletas de visitantes y un ambiente de convivencia difícil de repetir. Pero también volvió a poner sobre la mesa algunos retos cotidianos que persisten como las inundaciones en cada temporada de lluvias.

La fiesta futbolera terminó, los aficionados regresaron a casa y el barrio recuperó su ritmo habitual, con la esperanza de que, así como quedaron los recuerdos de una tercera Copa del Mundo, también permanezcan algunos de los beneficios que dejó a quienes viven y trabajan en sus calles.

Chilango Menú Footer Chilango recomienda