Llegar a la Taquería el Torito, una de las más tradicionales del Centro, no es complicado. El crepitar del aceite y un aroma hipnótico avisan que hemos llegado. Un dibujo en tamaño mural en el interior, con la figura de un toro, dice que no nos hemos equivocado: en este santuario se le rinde devoción a los que, a decir de muchos, son los mejores tacos de tripa y suadero de la Ciudad de México.
Modestia aparte, ellos se saben buenazos para preparar la tripa, que no en cualquier lugar se prepara bien. “Nos visitan chinos, gringos, coreanos —cuenta Gerardo, nieto del fundador, don Benigno, y actual taquero —. El Club Tengo Hambre nos trae extranjeros de todas partes del mundo y todos se van bien contentos. Una vez nos tocó que Eugenio Derbez se orilló en su camioneta y pidió sus bueno tacos. Además tenemos un taco campechano que solo aquí se hace: en otros lados es de suadero con longaniza, acá va de tripa con suadero. La salsa de habanero es la especialidad, pero nomás pónganle una persignadita, porque sí está brava”.

La espera vale la pena
Las filas de comilones, quienes esperan hasta más de una hora para saciar su antojo, confirman que cuando el taco es bueno, la espera es lo de menos. Sobre todo si se trata de tripa doradita como la de El Torito. Aunque ahora, gracias a la nueva normalidad, también hay servicio a domicilio en los alrededores del barrio.
En Taquería el Torito son tempraneros: desde las 10 de la mañana están abiertos. “Nos visitan mucho las personas que vienen a comprar al Centro—dice Gerardo—; también los “godínez” que pasan aquí a desayunar, luego se vienen a comer y se echan sus tacos a la hora de la salida”.





