Lo primero al llegar es un recibidor que recuerda a las viejas cabinas de teléfono de Londres, con lustrosa madera roja y muchos espejos. De uno de sus muros cuelgan relojes de diversos estilos pero todos dan horas distintas, pero ninguno la correcta. No importa. El tiempo relevante es ahorita, cuando un excéntrico host te abre la puerta a esta cantina del siglo XXI alertando a sus compañeros de adentro, quienes de inmediato saludan al unísono: “¡Hola, hola!” Bienvenidos al Ahorita, donde los meseros también tocan el güiro.
De los creadores de Handshake Speakeasy –que llegó al primer lugar de la lista The World’s 50 Best Bars en 2024 y donde la reservación es imprescindible–, Ahorita Cantina es un espacio más informal y relajado, pero que suma a su propuesta sofisticados cocteles de autor. Aquí no es necesario reservar y muchos grupos se instalan durante todo el turno. Como es de esperar, casi todas las noches terminan en fiesta alrededor de la barra. Porque en este lugar, la barra es –literalmente– el centro de todo.

Vayamos a los tragos: puedes pedir los clásicos de toda la vida, pero si llegaste aquí, te recomendamos que pruebes sus creaciones únicas. El estelar es el cantarito (que de ito no tiene nada), la bebida tradicional de Jalisco pero reinterpretada, hecha con toronja, cerveza de jengibre o mango, más el obligado tequila. Vienen bien servidos: hay de 500 ml para una persona o de 3 litros para compartir. Otros más vanguardistas son el Estragón Fizz, con tequila blanco, estragón, limón amarillo, absinthe y leche; la Jiménez Margarita, con jamaica, limón, canela y Cointreau; o el Jengibre, con whiskey, ajonjolí y miel. También hay versiones modernizadas de drinks como el Ahoritini o la Yuzu Paloma, pero quedándote más del máximo de 90 minutos que se permite en el Handshake.
El lugar no tiene cocina propia pero sí una alianza estratégica con los Tacos Domingo, ubicados en la misma plaza. Están hechos con tortilla de harina o pan de pita. Algunos de los más populares son el pirata de carne asada, servido con queso y frijoles; y el Tornillo, de carne con chile y guacamole. No te pierdas sus icónicas papitas especiales.
La música puede ser emitida por una rocola muy moderna con diseño vintage, o por el DJ asignado, que suele tocar desde cumbia, salsa y reguetón hasta pop y ska. Para luego es tarde: la fiesta cantinera es lo de siempre y lo de ahorita.