La música es capaz de transmitirnos diferentes emociones: alegría, euforia, tristeza, miedo… consuelo. Sin importar la época en que fue creada, su capacidad para conectar con el alma humana puede permanecer intacta, aun cuando las situaciones que las inspiraron hayan cambiado.
En el caso del programa “Mundo, buenas noches” (Welt, gute Nacht) del Ensamble Pygmalion, las obras sacras del Barroco alemán que lo constituyen fueron creadas pensando en los estragos de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). Este conflicto generó tal sufrimiento e incertidumbre que la música buscó hacerle frente con resiliencia y esperanza: ser un refugio ante la omnipresencia de la muerte.
Y aunque ello pueda sentirse lejano, Raphaël Pichon, director del Ensamble Pygmalion, sostiene que estas Trotslieder (“canciones de consuelo”) se mantienen en diálogo con lo que se vive hoy.
“Hay algo especial en los grandes compositores (y Johann Sebastian Bach es, sin duda, uno de ellos), en su capacidad para captar el alma humana, para comprender lo que está en juego, y plasmarlo de una forma tan impactante que tienes la impresión de que la música actúa como un amigo cercano […]. Al haber vivido en esos periodos de oscuridad, que aún tienen algo absolutamente esencial que decirnos hoy, creo que esta música es capaz de consolarnos, de transformarnos y de estar a nuestro lado de alguna manera”, señala en conferencia de prensa.

Ensamble Pygmalion: la altura de la época
Surgido en Francia hace dos décadas, el Ensamble Pygmalion combina un coro e instrumentos abocados a la música barroca. Pichon, su fundador, plantea este estilo como “el núcleo del proyecto”, que a su vez se cristalizó en torno a Johann Sebastian Bach.
“La familia Bach es una dinastía de compositores que se remonta al siglo XVI. Bach poseía una extraordinaria colección de lamentos, motetes y obras sacras de todos esos antepasados, y es esta la que ocupa un lugar central en este programa. No se presenta de forma estrictamente cronológica, sino que constituye una lenta preparación que nos permite escuchar una de las primeras cantatas que compuso, la BWV 150: Nach dir, Herr, verlanget mich”, explica.
El director describe el programa como un mosaico o pastiche, pues reunirá obras de Johann Sebastian Bach, Adam Drese, Daniel Speer, Johann Michael Bach, Johann Christoph Bach, Heinrich Schütz, Nicolaus Bruhns, entre otros compositores.
Para una interpretación lo más fidedigna posible, el ensemble utiliza instrumentos de época como la viola, la viola da gamba, el arpa triple y la tiorba. Pero estos sólo conforman una parte del proceso para reconstruir la experiencia.

“Empezaré con un ejemplo: la nota ‘la’ no siempre ha tenido la misma altura. Y por eso hay que afinar nuestro ‘la’ a la altura de aquella época. Hoy en día, toda la fabricación (cómo se construyen los instrumentos y su afinación a lo largo del tiempo) ha estado orientada a aportar la mayor facilidad y comodidad posibles. Por lo tanto, si tocas música del pasado con los códigos actuales, para que ese llamamiento se sienta es necesario que siga siendo extremo y que exija al cantante asumir el riesgo de cantar esa nota extrema”, señala.
Para no perdérselo en el FIC
En su segunda visita al Festival Internacional Cervantino (FIC), Pygmalion ofrecerá tres presentaciones, una de ellas en la CDMX el viernes 9 de octubre. Las otras dos se llevarán a cabo en Guanajuato el domingo 11, a las 13:00, en el Teatro Juárez de la capital y el martes 13, a las 19:00, en el Teatro Bicentenario Roberto Plasencia de la ciudad de León.
Dónde: Palacio de Bellas Artes (Av. Juárez s/n, Centro Histórico)
Cuándo: 9 de octubre, a las 20:00
Costo: $132 a $1,860