Dentro del Edificio Isabel, un inmueble de 100 años de antigüedad en la colonia Tacubaya de CDMX, se libra una batalla en contra de la gentrificación. Decenas de familias que habitan este espacio desde hace generaciones están en riesgo de ser expulsadas. Sus antiguas casas estilo Art Decó, vestigios de una vieja arquitectura con espacios amplios y techos altos, son presa de un proyecto que busca transformarlos en departamentos más pequeños y el doble de caros, antentando contra el patrimonio artístico.
“Nos están queriendo sacar para fragmentar [las casas] y rentar a partir de la tarifa que quieran a otras personas con un poder adquisitivo mucho más alto. Es un proceso puro y duro de gentrificación”, denuncian vecinas entrevistadas por Chilango.

El Edificio Isabel nació como un proyecto de asistencia social de la Fundación Mier y Pesado. Su nombre rinde homenaje a Isabel Pesado, creadora de la fundación que, durante décadas, rentó casas y departamentos a precios accesibles con el fin de recaudar fondos y destinarlos a causas benéficas, como casas de cuidado para adultos mayores y proyectos educativos para jóvenes e infancias.
Ahora, en cambio, sus inquilinos denuncian que “la Fundación Mier y Pesado ha ido sacando a las familias poco a poco, silenciosamente, entregando su función social como institución de asistencia privada a la especulación inmobiliaria“.

‘Chabelitas’ contra la gentrificación
Quienes habitan el Edificio Isabel lo definen como “un oasis de tranquilidad”. Está ubicado sobre la caótica Avenida Revolución. Sin embargo, detrás de su fachada hay una vecindad con jardines, casas y departamentos amplios.
“Entre más te adentras en la vecindad, se oye menos el ruido y hay más plantas. En la mañana hay muchos pájaros y es superbonito”, cuentan sus habitantes.

Sin embargo, la tranquilidad se interrumpió en noviembre de 2025, cuando algunos vecinos recibieron la noticia de que sus contratos de renta no serían renovados.
“Desde el principio nos dijeron que era para dividir las casas. Algunas las iban a dividir en dos, otras hasta en seis, para obtener mayor utilidad” cuentan habitantes en entrevista.
Conforme los primeros departamentos comenzaron a vaciarse, la Fundación Mier y pesado empezó a realizar obras en los mismos. Trabajos desde las 7 de la mañana hasta las 10 de la noche, ruidos intensos, polvo en el ambiente y cascajo en los pasillos forman parte de lo que quienes aún permanecen en el Edificio Isabel califican como “tácticas de hostigamiento”.

Fue así como, ante la amenaza de desplazamiento, decidieron organizarse:
“Hicimos un eh colectivo antigentrificación y empezamos a vincularnos con otros colectivos, porque estamos conscientes de que no somos un caso aislado. Entonces, queremos evitar que se gentrifique esta zona. Y si también podemos evitar que se gentrifiquen otras zonas, qué mejor”, cuentan vecinas del Edificio Isabel que prefieren guardar anonimato por temor a represalias, pero que se hacen llamar ‘Chabelitas’ en honor al inmueble que les ha dado hogar por más de una década.
Como una de sus primeras acciones, en febrero de 2026 realizaron unaprotesta proyectando frases contra la gentrificación en las fachadas del Edificio Isabel y del Edificio Ermita, otro inmueble de la Fundación Mier y Pesado que fue desalojado durante la pandemia de COVID-19, también para ser remodelado.
Además, lanzaron una petición en la plataforma Change.org en la que piden al Gobierno de CDMX detener las obras que, aseguran “modifican y dañan el patrimonio artístico, histórico y ambiental (el jardín) del Edificio Isabel”. Asimismo, solicitan detener su desalojo e implementar medidas contra la gentrificación. La petición ya cuenta con más de 6,900 firmas de apoyo.

Encarecimiento, desplazamiento y pérdida de comunidad
Antes de padecer lo que califican como un “desalojo silencioso”, las ‘Chabelitas’ empezaron a sufrir el que quizá es el principal efecto colateral de la gentrificación: el encarecimiento de la vivienda a un ritmo que supera el crecimiento promedio de los ingresos.
“Ahorita estamos pagando más del doble de lo que empezamos pagando”, explica una vecina. “Año con año nos aumentaban el 10%, y hubo veces que nos querían aumentar incluso más que ese porcentaje, que en ese entonces era el límite legal establecido por ley”, añade otra.
“El argumento era que había que nivelarlo [el costo de la retna] con el mercado. Pero el problema es que a nosotros no nos nivelan los ingresos. Ahora el problema no es que nos aumenten la renta, sino que directamente nos están queriendo sacar”.

Las ‘Chabelitas’ estiman que las casas que han sido desalojadas y remodeladas o fragmentadas podrían rentarse hasta por el doble de precio:
“No sabemos en cuánto los planean rentar, pero basándonos en lo que pasó en el Edificio Ermita, que también ellos remodelaron, creemos que más o menos van a duplicar la renta”, comentan.
Pero la gentrificación no solamente es un problema de vivienda. El encarecimiento deriva en el desplazamiento de los habitantes. Y a su vez, esto genera una pérdida de comunidad e identidad en los barrios.
“Cuando yo llegué aquí había muchas familias. Los niños jugaban afuera. Había vecinos que tenían un brincolín y se reunían ahí. Era una comunidad muy convividora. Incluso nos organizábamos para hacernos cargo del jardín”, recuerda una ‘Chabelita’.

Sin embargo, entre el encarecimiento y la no renovación de contratos, muchos integrantes de esa comunidad han tenido que irse:
“Se tuvieron que ir familias con niños y adultos mayores. Incluso desalojaron a personas cuyas familias llevaban 90 años viviendo aquí. Había personas que nacieron en estas casas, que sus abuelos vivían aquí, y también ya se fueron. El edificio tiene en total 67 casas, y ahorita dos terceras partes están vacías“, explican las vecinas.
Por supuesto, estos efectos de la gentrificación no se limitan al Edificio Isabel, sino que se extienden a todo el barrio de Tacubaya
“Tacubaya está en un proceso de gentrificación que tiene que ser detenido”, explican habitantes. “Se ve en acciones muy cotidianas, como el costo del pan o de los tacos, que es más del doble que hace unos años. Ya muchos locales se promocionan diciendo que están en la ‘Condesa Sur’. Es un blaqueamiento, así como cuando le dicen a Tepito ‘Reforma Norte’. Pero no, aquí no es ‘Condesa Sur’. Aquí es Tacubaya y estamos muy orgullosos de ser de aquí”, agregan.

Patrimonio artístico en riesgo
La otra cara de la moneda en el caso del Edificio Isabel es el daño a al patrimonio artístico.
Construido en 1929 por el arquitecto Juan Segura, y con casi 100 años de historia, el inmueble destaca por su estilo Art Decó, se trata de un inmueble catalogado como patrimonio arquitectónico.

Al respecto, las ‘Chabeiitas’ explican que las modificaciones que se llevan a cabo para fragmentar las casas y departamentos ponen en riesgo ese patrimonio.
“Están usando materiales de muy baja calidad. Los techos de doble altura los están bajando para no tener que rehacer las instalaciones eléctricas ni meter cableados nuevos. Están metiendo baños extra. En los casos de los departamentos dúplex, están poniendo cocinas extra. Todo eso son cambios que no deberían poder hacer porque el edificio están catalogado”.

En febrero de 2026 los vecinos lograron la suspensión de las obras a través del Instituto de Verificación Administrativa (INVEA) debido a que los propietarios no contaban con los permisos para realizar los trabajos.

No obstante, cuentan que ya hubo una especie de ‘programa piloto’ para rentar los departamentos fragmentados:
“En la casa B del número 121, hicieron un proyecto piloto. Fragmentaron las casas. En donde usualmente está el arco de la sala, pusieron tablaroca. Dividieron eso en cuartos y los estuvieron rentando a través de Homie, una plataforma de renta de vivienda”, explican las ‘Chabelitas’.
En una revisión realizada por Chilango, se encontró que en la plataforma hay departamentos en la colonia Tacubaya, a tan solo una cuadra del Edificio Isabel, cuyos precios van desde los $14,800 por un loft, hasta $24,000 por un departamento de dos habitaciones.

“Tienen un patrimonio muy importante, con mucho valor arquitectónico y artístico, que no lo están cuidando. Están priorizando un moelo de vivienda de rápida rotación sobre ese patrimonio y sobre la comunidad que ha rentado por años”, concluyen las ‘Chabelitas’.
