Marne, un cafecito en la colonia Cuauhtémoc con pan, desayunos y comidas con la calidad de un exbarista de Pujol, abrió en febrero. Alcanzó a operar pocos días antes de la orden de cierre temporal para todos los centros de consumo en la ciudad. Seis años estuvo en planes, según contó a Chilango el socio fundador Paco González, desde que él era barista en Eno y dirigía el programa de café para todo el grupo de Enrique Olvera.
Qué está rico en Marne
Marne tiene un café rico, proveniente de Pluma Hidalgo, en Oaxaca, tostado por Paco en diferentes niveles según se utilice –hay un tueste para espresso solo y otro para lattes, cortados y capuchinos– y hecho en Dripper V60. Además, siempre encontrarás distintos cafés, pues a Paco le gusta experimentar.
Pero lo bonito es que tiene un programa cafetero para ofrecer granos y mezclas de otras casas célebres –pero especiales para Marne–, como Jiribilla de Coyoacán, Buna de la Doctores o Garage de Tepito. Además, Paco pronto desarrollará su propio café en grano, tostado con sumo cuidado y quizá en alianza con algún proyecto cafetero amigo.

La panadería es uno de sus fuertes. Hecha con buena técnica e ingenio por el chef Leonardo Valentino, tiene un menú corto pero en constante actualización (¡acaban de sacar una conchita con chocolate amargo de rechupete!)
La colaboración es lo que hace a Marne destacar. Su menú es una suma de productos propios y desarrollados por otros. Tienen salsas y pastas de Pastificio, miel de BUNA, entre otras cosas que también están a la venta para cocinar en casa. Además: canastas con productos frescos de sus proveedores.
El menú es sencillo pero atractivo. Hay opciones contundentes para almorzar, comer o cenar. Huevos, bowls, una torta y un tamalito vegetariano en salsa verde destacan en los desayunos. Sándwich planchado de quesos, bagel de salmón curado, pollo frito y ensaladas sobresalen en las comidas. Vamos a las imágenes:







