Desde hace ocho años, Chilaquil del Valle se ha mantenido en el top de tops de los chilaquileros chilangos. ¿Por qué tan rifados? Con sus ocho salsas, diferentes totopos, montón de proteínas y, de pilón, sus espectaculares malteadas, este restaurante ya se convirtió en EL experto en hacer chilaquiles.
Puedes escoger tu salsa de entre ocho opciones: desde las clásicas verde y roja, hasta la de pasilla, aguacate, mole y, las más pedidas –y probablemente más ricas–, según el dueño Adrián Santoyo: la de queso, la de cacahuate y la borracha (hecha con cerveza clara).
Hay totopos clásicos y de nopal (deliciosos) y, para acompañar: huevito, chorizo, milanesa (res o pollo), cecina (natural o adobada), bistec, chistorra, costilla, longaniza, arrachera y pollo. Además: quesito Oaxaca o Manchego para terminarnos gratinados. 🤩 Lo mejor: puedes pedirlos a tu gusto, crujientes o más aguaditos.











