Au Pied de Cochon no es un restaurante más, sino un refugio para quienes se desvelan con hambre. Para comensales noctámbulos que no se conforman con cualquier cosa, abierto 24/7, te recibe con su aire de salón europeo donde cada detalle parece recordar que el apetito puede dar pie a un recital de sabores.
Para desvelados exigentes
La carta de Au Pied de Cochon no escatima en opciones: mariscos, entradas, carnes, pescados y especialidades con una amplitud que te permite pasar de lo sofisticado a lo reconfortante en el momento que quieras. Todo acorde a su acento de brasserie clásica. El menú es el mismo desde las 13:00 hasta las 6:00 horas (sí, el amanecer). Después de esa hora aplica la carta de desayunos.
Durante la noche, son generalmente tres los platillos favoritos entre los comensales:
- Los escargots (caracoles) de Bourgogne. Te llegan envueltos en una mezcla de mantequilla, ajo y perejil que los vuelve una pequeña ceremonia.
- La sopa de cebolla gratinada y humeante (coronada con queso dorado), y que resulta un antojo hasta para los ojos.
- El confit de pato con papas sarladaises y salsa bordelesa.
Imperdibles también son el lechón confitado, la pata de cerdo, el clásico coq au vin (gallo al vino), la pechuga de pavo y la tártara de res. A todo lo anterior se suma una oferta marina muy robusta: ostiones, almejas, camarones y bogavante sobre hielo… Toda una postal de abundancia.
Au Pied de Cochon y su aire de época
Parte de la experiencia está en observar. Ya desde la entrada el lugar presume sus galardones: Oscar: Ami de tous depuis 2000 o la placa como uno de los 250 mejores restaurantes de la Guía México Gastronómico 2025 y más.
También exhibe reconocimientos más personales. Esos que llevan la impronta de las celebridades. En algunas de sus vitrinas se pueden leer los nombres de personalidades que han disfrutado de este lugar: Gustavo Díaz Ordaz, Pedro Armendáriz, Lilia Aragón, Angélica María, Thalía y otros.
El salón combina madera brillante, espejos largos, lámparas cálidas y un rojo Burdeos que colorea el espacio con elegancia serena. Hay algo entre art nouveau y vieja brasserie en sus líneas, en sus ornamentos, en esos detalles dorados que se muestran aquí y allá.
Las botellas de champaña reposando entre hielos, las placas, las pinturas, las bancas corridas y el desfile de meseros terminan por dar forma a un ambiente clásico y a la vez muy vivo.
Parada nocturna
Una de las grandes virtudes de Au Pied de Cochon es su ubicación. Salir del Auditorio Nacional luego de una noche de música y griterío, y con ánimos de calmar la tripa, es casi natural, por lo que el restaurante (dentro del Hotel Presidente InterContinental) es una escala estratégica para cerrar la velada con buena comida.
Y es que a este lugar se viene a lo que se viene. A reír, convivir y degustar. No verás a nadie tomando pics de los platillos o haciéndose selfies junto a la imponente barra fría de mariscos. Por eso ha sobrevivido al paso del tiempo. Su lugar está lejos de las modas. Entiende que cuando la ciudad bosteza, todavía hay quienes quieren sentarse, compartir y estirar el día un poco más.
Dirección: Campos Elíseos 218, Polanco IV Sección
Horario: lun-dom, 24 h (365 días del año)




