Morelia tiene un arma potentísima contra el calor y el hambre de media mañana: el gaspacho. No confundir con gazpacho, la sopa fría que España insiste en poner en el mapa culinario mundial a pesar de que a casi nadie le gusta. No, no, el gaspacho moreliano es una joya poco conocida pero que enamora a quien la prueba por fresco, acidulce y adictivo. Amamba Gaspacheros, un nuevo local en la Roma, lo trajo a CDMX revolucionado y reinventado.

El gaspacho moreliano es un coctel de frutas. Lleva jícama, piña, mango, pepino y sandía, todo en cubos pequeños y aderezado con harto limón, chile negro en polvo, tantita cebolla morada, tantito chile serrano, queso Cotija rallado y, para coronar: jugo de naranja. En Amamba, además, le ponen un shot de mezcal, pa’ que amarre rico.
¿Cebolla y chile con fruta? Calma, no pongas el grito en el cielo. Te aseguramos que es una combinación deliciosa y ganadora. En Morelia, el gaspacho se consume tanto como las carnitas –sobre todo en épocas calurosas– y es tan querido y popular que pasó de ser un antojito de calle a un fenómeno culinario que provoca largas filas de espera en los locales gaspacheros. Si no lo has probado, tienes que hacerlo. Ya, ahorita. Córrele a Amamba.















