En Las Panas, psicólogas y trabajadoras sociales se metieron a la amasadora para dar vida a un proyecto que atiende y acompaña a mujeres víctimas de violencia en distintos niveles. Rosalía Rufino Ortega nos explicó que la idea parte de una metodología de investigación llamada investigación-acción, que busca resolver problemas de una comunidad mientras los estudia. Con esta herramienta se pretende generar alternativas de desarrollo, pero siempre desde la propia comunidad.
Rosalía trabajó con personas que habían vivido situaciones de violencia, especialmente con juventudes, y buscaba un recurso que pudiera convocar a la comunidad. Ese recurso fue el pan, que entre tiempos de fermentación, amasado y horneado permite conversar alrededor de un café, una cerveza o una copa de vino. Y es ahí donde ocurren los intercambios.
La elección del pan como herramienta no fue casual; trabajarlo implica usar las manos, amasar. Además, la cocina tiene una carga cultural que jugaba a su favor: muchas mujeres que vivían violencia podían asistir a los talleres, ser escuchadas y recibir apoyo sin que la persona agresora supiera lo que sucedía dentro del amasijo.
Hoy, Las Panas funciona como panadería y cafetería: puedes pasar por tu pancito y un café. Pero dentro del local también hay espacios donde se imparten talleres, consultorios para brindar acompañamiento terapéutico y, por supuesto, los hornos donde todo comenzó.

Así, este proyecto responde a una necesidad concreta: ofrece un espacio céntrico, seguro y respetuoso al que las mujeres pueden acudir a pedir ayuda y recibirla de manera accesible, mediante cuotas de recuperación que, en algunos casos, se establecen a partir de estudios socioeconómicos.
Además de hornear con causa, en Las Panas hornean rico. Entre sus piezas destacadas están el pan de muerto, el frangipane (un laminado cubierto de almendras y mantequilla) y las conchas, que salen a la ventanilla muy guapas, luciendo los colores de la bandera LGBTQ+. Para el futuro vienen cocoles, novias, hojaldras y otras piezas de pan tradicional mexicano porque Las Panas, como Roque Dalton y su poema “Como tú” —a quien parafrasean— creen que el mundo es bello, que la poesía es como el pan: de todos

El inmueble en el que Las Panas desarrollan sus actividades se vendió y tendrán que mudarse, pero puedes apoyar a que tanto ellas como sus causas salgan airosas de este desplazamiento tanto donando como comprando su pan, tomando sus talleres o contratando sus servicios de catering.
Por: Jaime Vázquez García
Dirección: Avenida del Taller 24 (entrada por el número 32), Tránsito
Horarios: lun-vie: 8:30-20:30, sáb: 9-15 h
IG: @laspanasmx