La música en italiano se escucha desde la entrada y esto no deja duda de que este lugar, aunque se ubica en quizá la colonia con más bares de coctelería en la ciudad, tiene una propuesta diferente. Se llama La Romana y, como su nombre lo indica, presenta tragos con ingredientes de ese país europeo.
En el menú lógicamente encontrarás una variedad de spritz; aperitivos y digestivos como Campari, Aperol, Fernet, vermouth rosso o los espumosos como Cinzano y prosecco que te transportan al país de la bota, pero el verdadero viaje aquí son los cocteles de la casa, los cuales mezclan estos alcoholitos.
Inspirado en la energía despreocupada y elegante de la Roma italiana de los años 70, el menú presenta (por ahora) nueve tragos con sabores de allá y de acá ―y uno que otro ingrediente sorpresa― que te invitan a no poder tomar solo uno.
Qué pedir en La Romana
De la carta los favoritos fueron La Dolce Morte, preparado con mezcal, Aperol, licor de naranja, jugo de limón amarillo, miel de agave y escarchado de chilito con sal. Una combinación dulce y ácida que engancha. Otra gran sorpresa es el Tutto Benne, también con mezcal, Luxardo aperitivo, hibiscus, jugo de arándano y una espumita de toronja con aceite de albahaca, es aromático y refrescante.
Hay dos tragos que son postre, por si deseas dejarlos para un final feliz. Uno es el Bruce, preparado con vodka de chocolate hecho en casa, crema de cacao oscuro, jarabe de chocolate, leche y canela; lo más sorprendente aquí es una burbuja que forman arriba de tu copa. El otro coctel es el Piña Chiara: ron blanco, Licor del 43, piña, agua de coco y un helado de coco que sirven por separado para jugar tomando un traguito y una cucharadita o mezclar ambos en el vaso para tener una piña colada.
Si quieres algo burbujeante pide La Dolce Vita, su interpretación de Aperol Spritz con soda casera de toronja, o el Chelo Spritz, fresco y herbal con pepino y prosecco. La única botana en La Romana son unas papitas preparadas con salsa picante y jugo Maggi, una delicia adictiva cortesía de la casa. El plus: abren todos los días hasta la madrugada, por lo que las charlas aquí pueden ser íntimas y largas.









