Querido por algunos y odiado por otros, el VAR se ha convertido en un aliado de los árbitros para detectar faltas que pudieron pasar desapercibidas en los partidos de futbol. Más vale impartir justicia con verificación de hechos y no dejar que un error (sí, aún recordamos tu “caída”, Arjen Robben) pueda cambiar el rumbo de un equipo.
Pero si nos posicionáramos en nuestra propia cancha, ¿de verdad nos gustaría tener un VAR para revisar nuestras vidas?, ¿admitiríamos que cometimos un error o algo fue verdaderamente nuestra culpa? Tal vez el enemigo no está en esta tecnología, sino en lo que no queremos aceptar…
No fue penal es una obra de teatro que nos lleva a un partido donde las jugadas, las faltas y los corajes saltan del balón a una amistad que se puso “en juego”. Los protagonistas, Pepe “El Tanque” Martínez y Valeriano Fuentes, alguna vez fueron grandes amigos y compañeros, pero, tras un tenso momento, terminaron tomando caminos separados.

El Tanque, ahora director técnico, grita y se enfada mientras espera que la estrategia funcione para que su equipo no descienda de división. En cambio, Valeriano se encuentra detrás, en el VAR, a punto de ser el héroe o el antagonista en el segundo tiempo. Lo que aconteció entre ellos será revisado a la vez, desde el punto de vista de cada uno… porque no existe una única verdad.
“Somos muy apasionados y nos gusta esta cosa de defender a ultranza nuestra posición, nuestra postura y yo tengo la razón. Entonces esta manera de hacer la obra te da la posibilidad de verlo por los dos lados, de tú como espectador encontrar tu propia postura o tu propia manera de ver la situación”, reflexiona Martín Altomaro en entrevista con Chilango Diario.
No fue penal, del libro al escenario
Esta puesta en escena proviene del libro homónimo de Juan Villoro, autor que ha dedicado parte de su prosa al futbol con títulos como Dios es redondo y Los héroes numerados. Altomaro platica que No fue penal nació en la pandemia, cuando hubo una tendencia a llevar al teatro al mundo digital. Al principio, sólo se escribió el monólogo de Pepe López Martínez con una duración de 45 minutos, pero después se pensó en extenderlo con la versión de un segundo personaje, al estilo de El cuarteto de Alejandría.
A partir de ahí han derivado un audiolibro (con el mismo director de la obra, Antonio Caso) y una lectura dramatizada. Al teatro ha llegado con Altomaro como El Tanque y José María de Tavira interpretando a Valeriano Fuentes. Curiosamente, ambos actores han jugado juntos futbol.

“No es que se trate de futbol, se trata sobre la amistad, sobre la traición, sobre estas masculinidades que no saben decir lo que sienten, no se van dando cuenta o les van cayendo el 20 [después]”, explica el actor conocido también por la serie Soy tu fan. “Es una obra de teatro que no nada más va a disfrutar la gente que le gusta este deporte o que nada más va a entender la gente que lo sigue, para nada”.
La pasión del futbol en un personaje
Altomaro (quien le va a las Chivas y ha jugado en una liga amateur) ve reflejado en su personaje a ese tipo de aficionado exagerado, gritón, pasional, que cree que siempre tiene la razón y le cuesta mucho trabajo analizar las cosas desde una perspectiva un poquito más alejada. Y eso, considera, se vive así porque permite externar mucho.
“Creo que muchos de nosotros en Latinoamérica vivimos el futbol de esa manera porque nos da ese chance de sacar todo eso que llevamos, entonces es muy bonito cómo en la obra se va mezclando todo eso que tiene El Tanque para decir, gritarle al árbitro, a sus jugadores, cómo está viviendo un partido muy tenso y va pensando qué es lo que ha pasado en su vida a lo largo de estos últimos años, de estos casi 30 años”.
Dónde: Foro Lucerna (Lucerna 64, col. Juárez)
Cuándo: martes y miércoles, 20:30; hasta el 25 de noviembre
Entrada: $500