Lactancia materna en la CDMX: qué ha cambiado y qué sigue pendiente

La Semana Mundial de la Lactancia Materna, que cada año se realiza del 1 al 7 de agosto, pone el foco en los avances de la capital y en los desafíos pendientes para garantizar esta práctica

Por Aline Suárez del Real Islas

La lactancia materna exclusiva es considerada una de las intervenciones de salud pública más eficaces para reducir enfermedades y la mortalidad infantil. Sin embargo, en México apenas uno de cada tres bebés menores de seis meses la recibe. De ahí la importancia de impulsar iniciativas que contribuyan a aumentar esta cifra.

En el marco de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, hospitales, clínicas y unidades médicas de la Ciudad de México llevan a cabo jornadas informativas, asesorías personalizadas y pláticas sobre técnicas de lactancia, alimentación complementaria, extracción y conservación de leche materna, además de actividades de sensibilización dirigidas a profesionales de la salud y futuras madres.

Quienes deseen conocer más sobre el tema pueden acudir al IMSS, ISSSTE, IMSS Bienestar o servicios médicos privados para participar en los eventos o acciones.

También pueden acercarse a La Liga de la Leche México. Esto con el objetivo de conocer la agenda de talleres, sesiones de apoyo y encuentros organizados por sus redes locales.

En Facebook existen comunidades dedicadas al porteo, la crianza respetuosa, la maternidad consciente y la alimentación saludable durante los primeros años. En estos espacios con frecuencia se difunden pláticas y encuentros tanto virtuales como presenciales.

Más apoyo, menos barreras

La Semana Mundial de la Lactancia Materna se conmemora cada año del 1 al 7 de agosto. Desde 1992, esta iniciativa es promovida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), UNICEF y la Alianza Mundial para la Acción en Favor de la Lactancia Materna (WABA).

Entre sus objetivos está recordar que amamantar no depende únicamente de la voluntad de las madres. También deben existir políticas públicas, espacios adecuados y redes de apoyo que les permitan ejercer este derecho en condiciones dignas.

Aunque en los últimos años México y la CDMX han registrado avances, los indicadores muestran que todavía existe un amplio margen para mejorar.

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición (ENSANUT), la lactancia materna exclusiva ha mostrado mejoras en los últimos años. Su prevalencia pasó de 14.8% en 2012 a 28.3% en 2018 y alcanzó 33% en 2022; según los datos más recientes, actualmente se ubica en 34.2% (ENSANUT 2021-2023).

Aun así, el indicador permanece por debajo de la meta internacional de al menos 60%.

Otro de los retos es que una proporción importante de los recién nacidos no inicia la lactancia durante la primera hora de vida, un periodo considerado fundamental para fortalecer el vínculo entre madre e hijo y estimular la producción de leche.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés reciban lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida y que ésta continúe, junto con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años o más.

Diversos estudios han documentado que esta práctica ayuda a prevenir infecciones respiratorias y gastrointestinales, así como obesidad infantil, diabetes y otras enfermedades crónicas. En las madres, también se asocia con un menor riesgo de desarrollar cáncer de mama y de ovario.

Avances en la capital

En la Ciudad de México, una de las principales estrategias para favorecer la continuidad de la lactancia materna ha sido la habilitación de lactarios en dependencias gubernamentales. En 2017, la Secretaría de Salud capitalina informó la instalación de 70 de los 92 espacios de este tipo que se tenían proyectados.

Desde entonces, distintas instituciones han continuado incorporando salas de lactancia para brindar condiciones adecuadas a las madres trabajadoras.

Sin embargo, el gobierno local no cuenta todavía con una cifra actualizada sobre el número total de lactarios en funcionamiento.

En 2025, el Congreso capitalino señaló que menos de 20% de las dependencias públicas contaban con estos espacios, por lo que ampliar su cobertura continúa como uno de los retos pendientes.

A estas acciones se suma el impulso de campañas permanentes para normalizar la lactancia materna en espacios públicos y laborales, con el objetivo de reducir uno de los principales factores asociados al abandono temprano de esta práctica: el regreso de las madres al trabajo.

Por otro lado, los bancos de leche que se encuentran en unidades médicas de la Ciudad de México cumplen una función fundamental al brindar alimento a recién nacidos que, por diversas razones, no pueden ser amamantados por sus madres.

La donación es clave para mantener este servicio. En la capital, el Instituto Nacional de Perinatología, el Hospital General de México, el Hospital General “Dr. Manuel Gea González” y el Hospital de Especialidades “Dr. Belisario Domínguez” cuentan con estos espacios, donde se recibe y procesa leche materna para apoyar a bebés que la requieren.

En sus sitios web y redes sociales se pueden consultar los requisitos para quienes deseen convertirse en donadoras.

Crear condiciones para amamantar

Las organizaciones civiles La Liga de la Leche México y Mexiro A.C. coinciden en que promover la lactancia materna va mucho más allá de informar sobre sus beneficios.

Implica garantizar un acompañamiento adecuado a las madres, contar con espacios dignos para la extracción de leche en los centros de trabajo, ampliar las licencias de maternidad y fortalecer la capacitación del personal sanitario.

También concientizar entre la sociedad para que la estigmatización y los mitos no inhiban ésta práctica.

La deuda laboral con las madres lactantes

La legislación mexicana reconoce el derecho de las trabajadoras en periodo de lactancia a contar con dos descansos extraordinarios de media hora durante su jornada para alimentar a sus hijos o extraerse leche materna en un espacio adecuado, o bien, reducir una hora su jornada mediante acuerdo con el empleador.

Sin embargo, especialistas advierten que miles de mujeres, especialmente en el sector informal, aún no pueden ejercer estos derechos debido a la falta de espacios adecuados, jornadas extensas, traslados prolongados y escaso apoyo institucional.

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