Vuélvete experto en Tequila

Viajar a Tequila no significa shots de a montón y amanecer con una cruda que no aguantas; tu experiencia puede ser un viaje de aprendizaje.

Adentrarse en el mundo del tequila -el increíble destilado que tanto amamos en México (y el mundo)- es más fácil de lo que parece. Y para demostrarlo, recorrimos dos destiladoras llenas de historia y tradición: La Rojeña y La Perseverancia.

Caminando en sus hermosos campos de agave azul, aprendimos que Tequila es tierra volcánica ―sí, hay un volcán en Tequila que, aunque inactivo, adorna su paisaje y llena sus tierras de piedras que ayudan a que el suelo tenga propiedades específicas―.

También aprendimos desde cómo se siembra un agave hasta como se jima, cosa que no es fácil y requiere mucha experiencia y cuidado. ¿Sabías que un agave azul tarda entre cinco y ocho años en madurar antes de poder cosecharse?

Después de jimar, vimos el proceso en el que, en hornos gigantes, los azúcares de las piñas se convierten en alcohol. Ahí, entendimos por qué un tequila bien hecho suele tener aromas dulces, vegetales y hasta notas parecidas al caramelo o al camote cocido.

Luego, sigue la extracción, fermentación y destilación, procesos químicos que se realizan para obtener los grados de alcohol deseados. Nosotros probamos el tequila puro recién salidito del horno (antes de destilar) y, créenos, no es algo que aguantarías en una fiesta.

Por último, viene el añejamiento. Aquí es donde se decide, de acuerdo al tipo de barrica y al tiempo que permanecerá ahí, qué tipo de tequila será: ¿blanco, cristalino, añejo? Cada paso influye en el proceso para obtener características específicas en tu copa o vaso que quizás a simple vista no notes, pero están.

Cata de tequila: un imperdible en tu visita

Después de conocer el proceso, obviamente teníamos que aprender a diferenciar entre cada tipo de tequila, por lo que nos aventamos una cata que, si te animas a ir, tú también puedes hacer en cualquiera de las dos destilerías.

Aquí nos explicaron todo sobre las notas de aroma y sabores específicos de los tequilas, así como la manera de reconocer uno bueno de uno malo: puedes agitar tu vaso (de cristal preferentemente) para ver cómo escurren las gotas que se quedan pegadas a la pared. Si estas caen muy rápido, probablemente sea un tequila “pirata”, pues puede estar rebajado, así que ojo.

Algo más sencillo es que la etiqueta debe decir “100% agave”, esto asegurará que sí o sí estás tomando tequila puro. Existen otros tips que puedes aprender, pero para eso mejor que te los enseñen los expertos de La Rojeña y La Perseverancia.

La cata en cualquiera de las dos destilerías vale mucho la pena y reservarlas es muy fácil. 

¿Qué más se puede ver en Tequila, Jalisco?

Lo mejor de visitar Tequila, Jalisco es que empiezas a entender el enorme trabajo que hay detrás de una bebida que normalmente consumimos sin más. Pero si ya andas por el rumbo, no dudes en darte una vuelta por la plaza principal del pueblo y comer en alguno de los restaurantes de la zona: todos tienen opciones de comida mexicana deliciosa. 

Si te animas a ir, piensa que la experiencia puede ser mucho más que fiesta y shots con un montón de gente animándote a darle un sorbo directo a la botella. Tequila es historia, tradición, cultura y aprendizaje. 

Catas en Tequila

La Rojeña, José Cuervo 33, Centro, Tequila, Jalisco

$585 por persona + entrada a la destilería (desde $385 por adulto)

IG: @fabricalarojena

Reservas: mundocuervo.com.mx/destileria-la-rojena

 

La Perseverancia, Francisco Javier Sauza Mora 80, La Villa, Tequila, Jalisco

Desde $340 por adulto

Reservas: www.casasauza.com

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