Anteriormente el Cine Lido, diseñado por Charles Lee e inaugurado en 1942, el Centro Cultural Bella Época no se convirtió en parte del Fondo de Cultura Económica hasta la década del 2000. Hoy alberga la librería Rosario Castellanos –de las más grandes de Latinoamérica–, una cafetería, una sala de proyecciones y la galería Luis Cardoza y Aragón, cuyo rediseño y remodelación (manteniendo gran parte del diseño art déco original, incluyendo el faro del exterior) estuvieron a cargo de Teodoro González de León en 2003.
Jan Hendrix, artista visual invitado por el arquitecto para intervenir el techo de cristal de la librería, dice que Teodoro era el hombre constructivista de las medidas perfectas.
“Cuando trabajamos el plafón de cristal iluminado –hice unos diseños serigrafiados que referencian las runas y la estructura orgánica del bambú– me advirtió que no podía tapar la luz natural. Así que le pedí que me especificara, así de racional como era, qué porcentaje del plafón podía ser pintado. Acordamos que un 25%”, cuenta sobre su labor en el Centro Cultural Bella Época.
“Es de los últimos arquitectos oficiales, o de esos gigantes de una época en la que los gobiernos tenían buena relación con sus intelectuales y artistas. Así como Rivera, Siqueiros y Orozco tenían el encargo oficial de crear un relato, Teodoro González de León también lo tuvo; producir una obra que fuese tributo a la grandeza del Estado Mexicano, pero ya no basándose en la retórica de la Revolución”.
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