Las viejas fábricas de la CDMX que hoy tienen una segunda vida

La ciudad cambió y con ella sus espacios industriales. Hoy, estos inmuebles tienen nuevas funciones sin desprenderse por completo de su pasado

La ciudad creció alrededor de molinos y fábricas que durante años dieron empleo y abastecieron a la población. Con el paso del tiempo, algunas cerraron ante los cambios económicos, mientras otras quedaron atrapadas entre el crecimiento urbano.

Hoy, estos inmuebles forman parte de la memoria industrial y, aunque dejaron atrás su actividad original, albergan distintos espacios y proyectos. Te contamos cuáles son.

Del molino a los murales

La Ex Fábrica de Harina fue conocida como Molino Las Flores. Durante décadas, sus instalaciones se dedicaron al procesamiento de harina hasta que la actividad terminó y el inmueble quedó en desuso después de casi 80 años de funcionamiento.

En 2020 comenzó su recuperación y, tres años después, abrió bajo el nombre de Ex Fábrica MX con una propuesta enfocada en arte urbano y proyectos culturales. Murales y grafitis modificaron las superficies de la antigua fábrica, mientras sus áreas se adaptaron para recibir exposiciones, conciertos, propuestas gastronómicas y comercios.

Su transformación permitió incorporar el inmueble a la dinámica cultural de la ciudad, aunque también plantea el reto de preservar su memoria industrial frente a los nuevos usos comerciales y recreativos.

Dónde: Primavera 106, col. Tacuba

Horario: lun a dom, 11:00 a 20:00

IG: @exfabricamx

Una fábrica de ideas y oficios

El inmueble de Laguna albergó una fábrica de hilos y encajes inaugurada en la década de 1920. Con el crecimiento de la ciudad, el área industrial quedó incorporada a una trama urbana cada vez más densa.

Tras su cierre, apenas en 2015, las instalaciones conservaron máquinas de hilado, carretes y otros vestigios de la producción textil. El proyecto actual se define como una Fábrica de oficios, donde convergen iniciativas de diseño, arquitectura, urbanismo, gastronomía, mobiliario, textiles y arte.

Su recuperación se desarrolló por etapas e incorporó nuevas construcciones que conviven con el casco original. Los vestigios fabriles forman parte de la identidad del lugar, en una colonia donde conviven proyectos culturales, talleres, oficinas y viviendas.

Dónde: Doctor Lucio 181, col. Doctores

Horario: lun a sáb, 09:00 a 19:00

IG: @lagunamx

Con pólvora y con historia

La Ex Fábrica de Pólvora se encuentra en la Cuarta Sección de Chapultepec, en Santa Fe. Su construcción comenzó en 1779 por orden del virrey Antonio María de Bucareli y Ursúa, quien encargó al ingeniero militar Miguel Constanzó la elección del terreno y el diseño del proyecto, cuya inauguración fue en 1782.

Su ubicación, alejada de los principales asentamientos y protegida por una barranca, respondía a razones de seguridad. También tenía acceso a agua y madera, recursos necesarios para la producción. El complejo contaba con hornos, calderas, molinos, almacenes, oficinas, establos, viviendas para trabajadores y una capilla.

Atravesó distintos episodios históricos, como la Guerra de Independencia, la invasión estadounidense de 1847 y la modernización del Porfiriato. Su actividad industrial militar se mantuvo hasta 1989 y, décadas después, el inmueble se incorporó al proyecto de apertura de la Cuarta Sección de Chapultepec.

En 2021 abrió como centro cultural, donde actualmente se realizan talleres, funciones de cine, conciertos, exposiciones, actividades para las infancias y recorridos.

Dónde: Bandera, Industrias Militares de Sedena, col. Lomas de Santa Fe

Horario: mié y vie, 11:00 a 18:00; sáb y dom, 10:00 a 16:00

IG: @fanexfabricadepolvora

De papel a plaza comercial

En San Ángel, Plaza Loreto ocupa parte del antiguo conjunto industrial de la Fábrica de Papel Loreto y Peña Pobre.

De acuerdo con registros históricos, antes de convertirse en una industria papelera, el terreno albergó el molino de trigo Miraflores, cuyo funcionamiento aprovechaba las aguas del río Magdalena. En 1905, un incendio destruyó gran parte de la fábrica.

Ese mismo año, el empresario alemán Alberto Lenz adquirió el inmueble y emprendió su reconstrucción. Los trabajos incluyeron nuevas edificaciones y la adaptación de las áreas que sobrevivieron al siniestro. En 1928, la Fábrica de Loreto se fusionó con Peña Pobre (en Tlalpan) y ambas operaron como un complejo papelero.

La producción terminó en 1987, en medio de cambios industriales y cuestionamientos por la contaminación ambiental que generaba en el sur de la capital. Posteriormente, el inmueble se adaptó para usos comerciales y culturales.

Plaza Loreto aperturó como centro comercial en 1993, conservando elementos de la arquitectura industrial original. Un año después, recibió la primera sede del Museo Soumaya.

Dónde: Altamirano 46, col. Tizapán San Ángel

Horario: lun a dom, 11:00 a 20:00

IG: @centrocomercialplazaloreto

Fábricas: creación, cultura o comercio

La memoria industrial de la capital sigue viva en sus muros y antiguas naves, ahora con nuevas funciones

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