Pensar en Jalisco puede derivar en un campo semántico con palabras como tequila, mariachi, torta ahogada y, en la actualidad, Mundial. ¿Y prehispánico? Posiblemente no saldría o tardaría en hacerlo en la lista, aunque las raíces indígenas en la entidad se remiten a hace más de 15,000 años.
Inspirado en el encuentro de culturas, pero realizando su lectura desde esta otra cara del estado, es que surgió el espectáculo Kopalli. El espíritu astral, el cual llega por primera vez a la Ciudad de México el próximo 3 de julio en el Teatro de la Ciudad Esperanza Iris para hacer resonar el pasado en el tiempo presente reimaginando la historia oficial.
“Siempre tratamos de hacer una dramaturgia basada en lo que somos y en donde estamos… pero queremos generar otras lecturas distintas a las oficiales que siempre han estado”, explica Jairo Heli, codirector de esta puesta multidisciplinaria.
“No buscamos representar literalmente el pasado, sino que, desde el pensamiento crítico, Kopalli resignifica nuestra historia, hace una relectura y hace que nos preguntemos quiénes somos y cuál es el porvenir colectivo de nosotros como mexicanos”.

Una propuesta “neomexicana”
Básicamente, Kopalli se propone transportar al público a un “ritual escénico” que combina la cosmogonía y la historia prehispánica para representar el origen de la vida, el crescendode la sociedad humana junto a lo espiritual, el conflicto y finalmente el colapso de un pueblo tras el choque de culturas.
Para ello, el espectáculo cuenta con 50 artistas en escena que dialogan desde disciplinas como el arte circense y las danzas contemporánea, urbana y folklórica; símbolos ancestrales como el copal y el ciclo cósmico; así como música original creada con más de 70 instrumentos diferentes, entre ritmos prehispánicos y secuencias electrónicas, por los compositores Topiltzin y Tonantzin Borsegui.
“Dentro del elenco tenemos gente que está hablando náhuatl porque es su forma de comunicación, y la copalera, una mujer copalera, o sea, que esa es su forma de vida, su cosmovisión, no es alguien que interpreta a alguien que trae copal”, ilustra Heli.

Además, entre los instrumentos musicales se distinguen el atecocolli y más de nueve flautas de reminiscencia prehispánica; dos de ellas tlapitzalli, que siguen tocándose en Jalisco en distintas danzas ceremoniales.
“Estas instrumentaciones no solamente se retoman, sino que los compositores los construyen porque ellos tienen todo este acervo desde su familia, que les ha ido pasando esta formación de una manera orgánica y amable, no forzada”, señala el codirector.
El propósito de todo esto no es sólo ofrecer una experiencia inmersiva, lúdica y entretenida, sino también, añade Heli, que el espectador tenga la capacidad de apropiarse de lo que vea en escena, sentirse reflejado y que pueda descubrir que “seguimos siendo lo que creemos haber perdido”.
Dónde: Teatro de la Ciudad Esperanza Iris (Donceles 36, Centro Histórico)
Cuándo: 3 de julio
Horario: 20:00
Costo: $500 a $1,260 en taquillas y Ticketmaster