El 8M en la Ciudad de México no es solo una fecha en el calendario, es el momento en que las calles se tiñen de morado para recordar que la lucha sigue vigente. Entre consignas y una energía que pone la piel de gallina, miles de mujeres se reunieron para transformar el asfalto en un espacio de exigencia y sororidad.
En 2025 más de 200 mil mujeres se dieron cita en la marcha por el Día Internacional de la Mujer, cada una con una razón personal, ya sea por una familiar desaparecida, algún feminicidio o tras haber sufrido violencia de género.

¿Por qué marchan las mujeres el 8M?
La fecha tiene su origen en los movimientos obreros de inicios del siglo XX. Fue reconocida oficialmente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 1975, consolidándose como un símbolo de resistencia, memoria y exigencia de justicia frente a la desigualdad y la violencia de género.
Un suceso fundamental ocurrió en 1908, cuando mujeres socialistas en Estados Unidos propusieron el Women’s Day para reivindicar derechos laborales y el voto.
Este domingo, la movilización en la CDMX es de las más importantes del país. Las asistentes denuncian violencia física, económica y vicaria. Este año, una consigna clave es sacar el aborto del Código Penal en la CDMX.
Ruta de la marcha
Con información de Cristina Salmerón y Liz Basaldúa
La movilización de este año comenzó a tomar forma desde las 10:00 horas con expresiones artísticas, música y preparativos de pancartas. Oficialmente, el inicio de los contingentes se marcó a las 12:00 horas desde diversos puntos estratégicos.

La marcha se nutrió a lo largo de Paseo de la Reforma, extendiéndose hasta la Plaza de la Constitución.

Los puntos de reunión principales fueron:
- Monumento a la Revolución.
- Glorieta de las Mujeres que Luchan.
- Ángel de la Independencia.
- Fuente de la Diana Cazadora.
- Monumento a la Madre
El avance fue constante; a las 13:30 horas los primeros grupos comenzaron a entrar al Zócalo. Cabe destacar que el punto de mayor aglomeración se reportó en el cruce de la glorieta de Bucareli con Reforma y Avenida Juárez.

Para las 14:00 horas, la plancha del Zócalo ya registraba aproximadamente un 20 por ciento de su capacidad.

A las 15:00 horas comenzaron a sumarse más mujeres en la Plaza de la República, quienes entre ellas compartieron experiencias, palabras de apoyo y expresaron su rechazo al machismo, la violencia hacia las mujeres.

En el Zócalo
A través de consignas, canciones y demás formas de expresión, las mujeres hicieron presencia en el Zócalo donde convivieron hasta las 16:30 horas, cuando algunas comenzaron a retirarse, no sin antes dejar su pancarta frente a las vallas que fueron colocadas desde días antes.

Simultáneamente, una batucada se hacía presente desde la calle 5 de Mayo. Mientras unas se retiraban, otras llegaban, lo que evitaba que se viera un Zócalo vacío pese al calor que se sintió este domingo 8 de marzo.

Las infancias en la lucha: “No vamos a crecer con miedo”
La marea púrpura avanzó sin complicaciones sobre Paseo de la Reforma y como cada año, infancias de diversas edades se sumaron a la movilización acompañadas de sus mamás, abuelas y hermanas.

Algunas de las pequeñas sostenían pancartas en las que se podían leer mensajes como “No vamos a crecer con miedo” y “Marcho porque mi mamá siempre regrese a casa”.

Las pancartas se han convertido en un medio de expresión para las asistentes de la marcha, además de otras herramientas como bengalas de humo púrpura, megáfonos y consignas con su propia voz.

Estos son algunos de los mensajes que se pudieron leer este 8M:
- “No vamos a crecer con miedo”
- “Tengo una hija y quemaría el mundo entero por ella”
- “Ser trabajadora social y no ser feminista es una contradicción vocacional”
- “Mira cómo nos ponemos”
- “No tenemos miedo, ¡¡tenemos fuego!!”
- “Por mi hija por quien rezo para llegar viva todos los días”
- “Las niñas marchando también están luchando”
- “Yo no soy una princesa, soy una guerrera”
- “Las infancias no se tocan”

Algunas marcharon por sus desaparecidas, otras con el coraje de haber vivido alguna experiencia de violencia, otras con sentimientos de impotencia y culpa. Pero todas fueron una este 8 de marzo y una vez más, hicieron que su voz se escuchara por toda la Ciudad de México.