Por Aline Suárez del Real Islas
Cada regreso a clases implica comprar una larga lista de materiales. Pero antes de salir a comprar todo lo que aparece en la lista escolar, hay una pregunta que puede ayudar a reducir gastos y residuos: ¿realmente necesitamos comprarlo todo nuevo?
Hacer una lista de útiles sustentable no significa necesariamente adquirir productos más caros porque están fabricados con materiales ecológicos. Se trata, sobre todo, de consumir menos, aprovechar lo que ya tenemos, elegir productos durables y evitar compras innecesarias.
Antes de comenzar el ciclo escolar, puedes establecer algunas reglas sencillas: reutilizar todo lo que esté en buenas condiciones, reparar antes de reemplazar, comprar únicamente lo necesario, preferir productos durables, reducir empaques y separar correctamente los residuos que inevitablemente se generen.
El primer paso es revisar todo lo que se usó el ciclo pasado y que aún sirve: mochila, lapicera, lonchera, uniformes, zapatos, tijeras, sacapuntas, juegos geométricos, colores y, sobre todo, cuadernos.
La revisión puede convertirse en una actividad para los peques. En lugar de recibir una lista y salir directamente de compras, participan en una especie de “inventario” de sus propios materiales. Esto permite que trabajen habilidades de organización, toma de decisiones y responsabilidad sobre los objetos que usan cotidianamente.
Calidad en vez de moda
Una vez hecha la revisión en casa, ahora sí se puede hacer una lista sustentable. Ésta comienza antes de entrar a la tienda. Conviene separar los productos en tres categorías: lo que ya tenemos, lo que necesitamos reemplazar y lo que realmente necesitamos comprar por primera vez.
La clasificación ayuda a evitar la compra de materiales duplicados simplemente porque son nuevos, están de moda o aparecen en presentaciones atractivas.
También es importante revisar las especificaciones de la escuela. Si se solicita un cuaderno de determinadas características, no hay que comprar varios modelos diferentes “por si acaso”. Lo mismo ocurre con el resto de los útiles escolares.
Otra regla es buscar productos que puedan utilizarse durante más tiempo. Una mochila resistente acompaña durante varios ciclos escolares, un estuche de buena calidad dura años y una botella reutilizable sustituye cientos de envases desechables. Elegir calidad sobre la moda, además de ayudarnos a economizar, es una forma sustentable de vivir.
Ten presente que no siempre el producto sustentable es el que tiene una etiqueta que dice “ecológico”. También importa cuánto tiempo puede utilizarse y si puede repararse. Un producto barato que se rompe después de pocas semanas termina generando más residuos y obligando a realizar una segunda compra.
El papel merece especial atención porque suele ser uno de los materiales que más se consumen durante el ciclo escolar. Antes de comprar nuevos cuadernos, vale la pena revisar cuánto papel quedó disponible del año anterior.
Si se compran nuevas libretas de apuntes, pueden buscarse opciones fabricadas con papel reciclado o provenientes de fuentes certificadas. También es importante revisar su calidad. Un cuaderno que se deshoja rápidamente se termina desperdiciando aunque tenga una etiqueta ambiental.
Otra alternativa es aprovechar hojas impresas por una sola cara como papel para borradores, ejercicios, dibujos o listas. Una caja o carpeta destinada a este tipo de hojas permite tenerlas disponibles y evita que terminen en la basura.
Menos compras, más intercambios
La sustentabilidad también puede ser comunitaria. Familias, amistades o grupos escolares pueden organizar intercambios de útiles, uniformes, libros o mochilas que ya no necesita un estudiante pero todavía pueden ser utilizados por alguien más.
También existen grupos de intercambio y venta de artículos de segunda mano donde pueden encontrarse productos en buen estado sin necesidad de adquirirlos nuevos.
Finalmente, una lista sustentable no tiene que ser perfecta. No todas las familias tienen acceso a productos ecológicos ni todas las escuelas permiten elegir libremente los materiales. La sustentabilidad también consiste en aprovechar los recursos disponibles y hacer mejores elecciones dentro de nuestras posibilidades.
Así que, antes de llenar el carrito de compras, vale la pena abrir cajones, revisar mochilas, sacar los colores del año pasado y mirar cuántos útiles siguen teniendo una segunda (o incluso una tercera) oportunidad. Comprar menos, reutilizar más y elegir mejor puede ser una de las formas más sencillas de reducir el impacto ambiental del regreso a clases.