Un comité integrado por 54 especialistas recomendó prohibir la extracción de gas natural no convencional mediante fracturamiento hidráulico, conocido como fracking, en la cuenca Tampico-Misantla, ubicada principalmente en Veracruz y en una parte del sur de Tamaulipas.
Durante la conferencia matutina de este jueves 6 de agosto, el grupo presentó los primeros resultados del análisis encargado por la presidenta Claudia Sheinbaum para evaluar la viabilidad técnica, ambiental, social y económica de aprovechar este tipo de yacimientos.
La conclusión más contundente fue descartar la cuenca Tampico-Misantla para estas actividades. La recomendación se tomó con base en criterios de protección ambiental y social, así como en la biodiversidad y la densidad demográfica de la zona.
“Es principalmente Veracruz y una parte del sur de Tamaulipas, porque es social y ambientalmente inviable”, explicó Sheinbaum al resumir las conclusiones del comité. La presidenta añadió que su gobierno acatará la recomendación.

¿En qué zonas de México no se recomienda hacer fracking?
Los expertos pidieron prohibir el aprovechamiento de yacimientos no convencionales de gas natural en la cuenca Tampico-Misantla.
La investigadora Ana Paulina Gómora Figueroa, de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, explicó que la decisión se tomó tras revisar factores sociales, ambientales y técnicos, además de la huella ecológica, la logística, las prácticas internacionales y la regulación vigente.
El comité incluyó esta prohibición entre sus diez conclusiones preliminares. Sheinbaum precisó que el análisis continuará con el acompañamiento de los especialistas y que el gobierno informará sobre los avances en los próximos meses.

¿Dónde podría evaluarse la extracción de gas no convencional?
El comité recomendó continuar los estudios en dos regiones del norte del país.
“Se considera muy importante que se lleve a cabo una consulta previa e informada a la población en las zonas de influencia donde pretendan explotarse este tipo de yacimientos que ya se ha establecido”, dijo José Antonio Hernández Espriú, investigador de la Facultad de Ingeniería de la UNAM.
Por ello, recomendaron continuar los estudios en la cuenca de Burgos, ubicada entre Coahuila y Nuevo León, y en la cuenca de Sabinas-Burro-Picachos, en el noreste de Tamaulipas.
Esto no significa que el fracking haya sido autorizado en esas zonas. La propuesta consiste en seguir evaluando si existen condiciones técnicas, económicas, sociales y ambientales para desarrollar los yacimientos.
Los especialistas estimaron que México cuenta con un recurso prospectivo de 141.5 millones de millones de pies cúbicos de gas no convencional, concentrado principalmente en Burgos, Sabinas-Burro-Picachos y Tampico-Misantla. No obstante, aclararon que se trata de una estimación y que todavía debe determinarse cuánto gas podría aprovecharse realmente.
Para ello, será necesario realizar estudios y perforar pozos exploratorios que permitan convertir los recursos prospectivos en reservas, además de comprobar la viabilidad económica de los proyectos.

El agua, la principal condición para cualquier proyecto
Uno de los mayores obstáculos es el consumo de agua. José Antonio Hernández Espriú, director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM y especialista en hidrogeología, explicó que un pozo de fracturamiento hidráulico requiere entre 50 mil y 70 mil metros cúbicos de agua.
El comité fue enfático en que no deberá utilizarse agua dulce superficial o subterránea destinada al consumo humano, la agricultura o la ganadería.
“De ninguna manera se tendría que utilizar agua dulce, es decir, agua superficial o agua subterránea que ya se encuentre en este momento comprometida para satisfacer diferentes usos”, señaló Hernández Espriú.

La alternativa planteada es utilizar exclusivamente agua salada localizada en formaciones geológicas profundas, a entre mil y mil 500 metros de profundidad. Antes de considerar la extracción de gas, deberá confirmarse que existe en cantidad suficiente y que esos depósitos están desconectados de los acuíferos de agua dulce.
Sheinbaum resumió esa condición de manera tajante: “Si no hay agua salada, pues ya se cierra la posibilidad de hacer cualquier tipo de explotación de gas no convencional”.
El Instituto Mexicano de Tecnología del Agua realizaría pozos con fines de investigación hidrogeológica. Estos no serían para extraer gas, sino para conocer la cantidad y las características del agua salada disponible en el subsuelo.
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Recomendaciones del comité científico sobre el fracking en México
Además de descartar el uso de agua dulce, el grupo de especialistas estableció otras medidas que tendrían que cumplirse antes de iniciar cualquier proyecto:
- Reciclar y reutilizar al menos 75% del agua empleada.
- Evitar químicos altamente tóxicos o dañinos para la salud y el ambiente.
- Utilizar circuitos cerrados para almacenar y tratar el agua de retorno.
- Monitorear la calidad del agua superficial y subterránea antes, durante y después de las operaciones.
- Realizar consultas previas, libres e informadas en las comunidades cercanas.
- Publicar los aditivos utilizados, el volumen de agua empleado y su manejo.
- Contar con vigilancia científica externa e independiente sobre acuíferos, balance hídrico, actividad sísmica y ecosistemas.
Los expertos también recomendaron que México dé prioridad a las energías renovables, mejore la eficiencia energética, incremente la producción de gas en campos convencionales y elimine la quema de gas en instalaciones petroleras.
Actualmente, el país consume alrededor de 9.1 mil millones de pies cúbicos de gas natural al día e importa 75% del total. Según los datos presentados por el comité, 93% del gas importado proviene de yacimientos no convencionales de Estados Unidos.
Sheinbaum adelantó que el grupo de 54 especialistas continuará acompañando el proceso. El gobierno prevé presentar avances cada dos o dos meses y medio, además de publicar los estudios y resultados en las plataformas de las secretarías de Energía y de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
