¿A qué nos referimos cuando hablamos de un dive bar? De acuerdo con Urban Dictionary, se trata de un establecimiento de barrio, viejo y sin glamour que sirve tragos baratos y sencillos a una clientela asidua y regular. En México, la aproximación más cercana a esta definición de bar es, básicamente, una cantina. Entonces, ¿qué es exactamente un gastro dive bar? Imbiss —un nuevo lugar en la colonia Juárez— propone una respuesta, personal y creativa, a esta pregunta.

“Queremos que el mood del lugar esté centrado alrededor de los tragos, la comida y las malas decisiones”, explica, entre risas, Ramsés Luevano, uno de los socios del lugar. “La idea es venir y dejarte ir, extender la experiencia. Llegar por un cóctel o copa de vino y quedarte a cenar. Cuando las restricciones de la pandemia terminen, nuestro horario será hasta las 2 de la mañana”. Por su lado, el chef Filipe Neves tiene el control de la propuesta culinaria, la cual se centra en platillos para compartir con influencia europea y chicana-americana con un toque japonés. “Todo es una mezcla. No queremos tener restricciones y no nos centramos en una cocina regional; hacemos lo que queremos con lo que tenemos”, añade el chef. 

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La idea de un bar que cierra sus puertas hasta la madrugada no es nueva en la Ciudad de México; no obstante, la oferta culinaria de Imbiss los coloca en un apartado relativamente nuevo pues, en su mayoría, las cantinas se acotan a la cocina mexicana y los bares en la mixología. Así, la idea de este gastro dive bar conjuga una carta de vinos bien calibrada, coctelería clásica y una cocina golosa, muy ad doc para bajar el alcohol y continuar la velada. “Los platillos cambian con frecuencia”, continúa Filipe, “pero hay algunos que siempre se van a quedar, como el pollo frito y el tuétano con ensalada estilo phò, que son los platos más populares”. 

La carta de vinos de Imbiss incluye etiquetas de espumoso, blancos, naranjas, tintos, rosados y “raros” de proyectos vinícolas de México, Austria, Francia, Chile y España. Además, la barra se especializa en cócteles clásicos como el negroni, el martini y propuestas como el Fortachón, que lleva vino fortificado, tonic y limón amarillo, y el Kumquat Fizz, elaborado a partir de un jumquatcello, destilado de tuna y tónica.

Sin duda, el lado gastronómico de Imbiss está cuidadosamente construido y, quizás, lo único que falta por probar es la categoría de dive bar, un epíteto que sólo se puede ganar con el paso del tiempo, entre copas y botellas vacías, largas conversaciones a pie de barra y noches deslavadas que se reconstruyen al día siguiente, entre posteos de redes sociales y fotografías desenfocadas en el celular.

¿Un consejo extra? Hora feliz en Imbiss de 4-6 pm con gin & tonics y mezcal.

Dónde: Oslo 7, Juárez
Horarios: mié-dom 16-23 h
Cuánto: $$$$ ($500-$1000), formas de pago: efectivo, tarjetas de débito y crédito.
Pet-friendly:
Reservaciones: Sí, por sus redes sociales.