Lucho Martínez Burelo es el chef incómodo de la comunidad restaurantera mexicana. Es experimentador y su cocina, ecléctica, que se balancea entre Veracruz, Tennessee, Quintana Roo, las técnicas francesas, las mexicanas, la estética oriental, la llamada “cocina de producto” y un poquito de hip-hop. Emilia restaurante, que inició como un proyecto colaborativo con Edo Kobayashi (el autor intelectual de la pequeña zona restaurantera de la Juárez conocida como “little Tokio”), nos trajo una nueva propuesta fine dining, mucho más divertida que lo que habíamos visto (el maridaje sonoro era con Mac Miller y no con Edith Piaf), relajada en ambiente pero estricta en técnica y puntual en ingredientes de máxima calidad.

Su restaurante se tomó un descanso, pero regresa renovado, tras la crisis restaurantera por la covid-19 y ahora será un restaurante escondido dentro de otro restaurante.

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El nuevo Emilia restaurante: pequeñito y sofisticado

Foto: cortesía de Emilia

Emilia renacido, discreto, humeante: un restaurante para siete personas, escondido en la colonia Condesa. La experiencia es personalizada, dura de dos a tres horas, y el chef sirve tête à tête a sus comensales en una barra frontal (inspirada en los restaurantes japoneses omakase). Solo hay menú degustación –desde nueve tiempos– y el precio ronda entre $1,100 y $1,400 por persona. Se trata de crear una atmósfera íntima y exclusiva; así que solo funciona con reservaciones (incluso puedes reservar todo el restaurante) o puedes pedirlo en casa (la experiencia se llama “omakasa” y es un catering boutique, para pocas personas y con menú sorpresa).

Es una especie de speakeasy y está dentro de otro restaurante (sí como una matrioska). El otro, el que lo aloja y sí está a la vista, es un bistot urbano aún sin nombre.

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Emilia restaurante se parece a Sala del Despiece, un restaurante en Madrid que es toda una leyenda a pesar de ser solo una barra de tapeo con atmósfera informal y atención impecable en los ingredientes y su trazabilidad (es decir: de dónde vienen): tomates de Navarra, pulpo de Galicia, callos de Madrid, etc. Dentro de este restaurante existe otro: se llama La Mesa del Despiece y es una experiencia privada para solo ocho comensales.

Emilia restaurante 1
Foto: cortesía de Emilia

Lucho es una de las voces frescas de la gastronomía mexicana y su sello ya está consolidado: a él le gusta crear mezclas improbables que sorprendan, crear ambientes fiesteros a la hora de comer (porque ¿quién dijo que el fine dining debe de ser serio y formal?) y, sobre todo, le gusta entablar diálogos de frente con sus comensales; por eso es él quien cocina y sirve.

Ya decía Gastón Acurio, gurú de la cocina peruana: “Al final no importa si es la gloria o la hoguera lo que te espera. Lo importante es solo hacer cosas, avanzar”.

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Vinos, pizzas y Kendrick Lamar

Esa es otra historia, pero además de este nuevo bistrot y Emilia restaurante, Lucho prepara también una pizzería contemporánea, desenfadada y puntual, donde apapachará mucho al comensal con comida, arte y playlists urbanas para chocar con las copas de vinos funky. Tendrá buena competencia, pues ya tenemos a Pizzas Félix, que nos enseñó que la pizza de pepperoni tiene todavía más niveles de perfección; a Dr. Pizza, que nos demostró que el estilo napolitano pizzero y el ambiente nostálgico de los ochenta es la onda; y a a Daniel Delaney (creador de las hamburguesitas adictivas de Mr. Blanco’s que prepara un nuevo proyecto de pizzas de Detroit con acentos mexicanos.

Para más información sobre el nuevo Emilia restaurante, cuya ubicación y horarios están por revelarse pronto, ve a su Instagram.