El pretzel (o bretzel), nacido en Baviera, es quizá el símbolo horneado de la cocina alemana (infaltable en el Oktoberfest), pero también es ícono de Estados Unidos (sobre todo de los eventos deportivos) y un antojillo horneado que cae bien donde sea y cuando sea. En la Ciudad de México hay pocos buenos ejemplares, así que agradecemos que exista We Love Pretzel, el paraíso de estos panecillos entrelazados.
El encanto de los pretzels está en la textura de su masa, entre panosa y galletosa, y en su forma retorcida (como de brazos entrelazados); aunque hay tantas variantes como ciudades donde se prepara y vende alrededor del mundo. Algunas recetas incluyen melaza, malta de cebada o cerveza, y casi todas son saladas (por los típicos granos de sal que lo cubren), aunque también los hay de sabores (canela, vainilla, nueces, mantequilla… ¡ah!, el universo del pan es infinito).





