“Tacos bien ricos, cerveza bien fría”, dice uno de los rótulos –al puro estilo chilango– de Taquería Gabriel. No, pues qué rico, la verdad no se necesita más. O sí. Hay volcanes bien tostaditos, quesadillas con queso (y el complemento de tu elección: lechón, birria, trompo, longaniza, tripa, champiñón, camarón, suadero, pollito y carnita asada, todo al carbón), burritos gordos y, ya entrados en la pachanga: unas cubitas cargaditas o unas aguas locas en vasito rojo.

Antes de la pandemia, esta taquería era el escenario ideal para precopear y salir servida pero funcional hacia la fiesta, o para poscopear y terminar medio entonada pero bien comida hacia la casa. Ahora, todas sus delicias llegan a domicilio a través de su propio servicio de entregas y también por Uber Eats y Rappi.
Qué está rico en Taquería Gabriel menú
Hay que entrarle a la grasita, no hay de otra. Primero un “Doradito”, que es una dobladita bien frita y bien gordita, rellena de carnitas con frijolitos maneados ($19), luego, al centro y mientras llegan las caguamas bien frías –envueltas en papel de estraza para que no se calienten–, el chicharrón de cecina con guacamole ($89) y unos esquites de nopal (con su mayonesa, su quesito, su limón y su chile del que no pica, $59) que puedes tostadear con las tortillas fritas y espolvoreadas con piquín que llegan a la mesa desde que te sientas, pero no te llenes de carbohidratos. Aguanta, se va a poner bueno.
Ahora sí, de lleno a la proteína. ¡Espera! Antes, chíngate unas agüitas locas, para entrar en calor. Hay de coco/horchata, jamaica/frambuesa, maracuyá/limón y tamarindo/naranja y van con mezcalito. Lo único malo que tienen es que son pequeñas (vaso chico: $59, vaso grande: $79). También puedes echarte el mezcal solito, o una cerveza artesanal, un whiskito, un vodka, un gin… bueno, elige tu veneno y ahora sí: ¡a comer!





