Nacer no necesariamente significa comenzar a vivir, prueba de esto es la serie Prefiero la muerte. Para Archie (Diego Bernal), su historia empezó con la llegada de una sentencia de muerte: la mordida de un zombie condenó su existencia pero, al mismo tiempo, le dio una razón para existir. Sorprendido por el lento proceso de conversión, pero consciente del tiempo que le quedaba, decidió aprovechar cada instante. Entonces dejó de ser el típico perdedor adolescente y, ¿por qué no?, tratar de evitar un apocalipsis de muertos vivientes.
Para el director mexicano Sebastián Sariñana, crecer es más que madurar. Es vivir en medio de un caos donde todo es nuevo, doloroso y apasionante al mismo tiempo.
“La clave es no tratar [la adolescencia] como una época inocente, porque la neta es que cuando la vives, la vives al cien y los problemas que tienes son del tamaño del mundo”, afirma con una sonrisa.

Creada, escrita y dirigida por él mismo, Prefiero la muerte se convierte en su proyecto más personal a la fecha. Influenciado por la cultura pop de los años 90 y 2000 que marcó su vida, –con historias desde Malcolm el de en medio, Attack on Titany Rocket Power, hasta las películas de George Romero, John Hughes o Edgar Wrigh, con Shaun of the Dead–, el director de series como VGLY mezcla la comedia con el género para hacer de esta metáfora de zombies, una exploración de la crisis existencial de la adolescencia, sin subestimarla, y verla como el momento crucial de tu vida que define tu identidad.
“En mi generación era mucho más pesimista la cosa”, recuerda. “Había una sensación de que no hay futuro. ¿Cómo lo vive alguien joven hoy? Lo debe vivir mucho peor. Pero cuando parece que todo está perdido, encuentras el verdadero significado de los amigos, de la vida, de la familia. Y qué mejor para contar esto que un morro que está contagiado de una infección zombie”.
Así, Archie aprende a “vivir su muerte al máximo”, y lo hace de la mano de Cris (Lilith Curiel), su mejor amiga, intentando detener un oscuro complot que podría desencadenar el apocalipsis en Mendoza, la pequeña ciudad de provincia donde viven. “Ambos son los inadaptados del pueblo”, explica Sariñana.
“Son dos morros sin familia que solamente se tienen el uno al otro. Y rápidamente aprendieron a no soltarse ni dejar de creer en ellos. Ni siquiera ante el fin del mundo”.
Rodeados de una estética low-fi, rebelde y auténtica –filmada por el talentoso cinefotógrafo Bruno Gaeta (Déjame estar contigo)– y acompañados de una selección musical indie y post-punk, Prefiero la muerte muestra un mundo que lleva a sus personajes al límite.
“Como fan de David Lynch, algo que me encanta deTwin Peaks es que el bien y el mal se manifiestan a través de sus protagonistas. Y aquí tratamos de hacer eso con personas que viven una dualidad, entre hacer lo correcto o caer en la oscuridad. Todos, hasta los adultos. Incluida Fernanda Castillo, que da vida aquí a una detective, muy sarcástica, que investiga el caso más bizarro en la historia del mundo”.
Mirando una vez más a la juventud con respeto y sin condescendencia, Santiago plantea el camino de Archie hacia el final como una oportunidad de ver el mundo con otros ojos.
“Él se plantea preguntas trascendentales sobre lo que está pasando hoy y lo que significa ser joven en el siglo XXI. ¿Por qué me importa el mundo? ¿Por qué me debo preocupar por los demás? ¿Qué significan los amigos, el amor, ser parte de una comunidad? Aún rodeados de gore, terror y zombies, Prefiero la muerte deja claro que nunca es tarde para empezar a vivir.

Octubre 2, streaming

