Fernando Eimbcke estrena Moscas: una película sobre el duelo y el amor en la CDMX

‘Moscas’, de Fernando Eimbcke, te transportará al cruce de caminos entre una mujer solitaria y su joven inquilino con el que comparte más que vacíos

Las moscas pueden ser molestas entre el zumbar de sus alas; el que se paren en tu piel o en tu comida y por más que las espantes, regresen; el tratar de matarlas y hacer la finta de que van a alejarse para que al final sigan volando, despreocupadas, por la habitación… 

Fernando Eimbcke coincide en que son algo que nos molesta. Pero en vez de echarles insecticida —-como la protagonista de su nueva película—-, señala que pueden llevarte a abrir la ventana. Porque hacerlo, dice, siempre es la oportunidad para algo.

“Cuando se abre la ventana, se abre al sonido, al caos, y creo que ahí es donde realmente podemos conectar más… Abrir la ventana es estar dispuesto a generar vínculos, que es a lo que más miedo le tenemos, pero cuando se genera el vínculo, ahí es donde realmente se genera el amor”, enfatiza el cineasta mexicano. 

Moscas es el quinto largometraje de su carrera. Y con ese título tan peculiar, casi como su Temporada de patos (2004), Fernando Eimbcke retrata la vida rutinaria y solitaria de Olga (interpretada por Teresita Sánchez) en el Multifamiliar Presidente Alemán (CUPA), enfrente del Centro Médico Nacional 20 de Noviembre. 

Foto: Cortesía FICG

Buscando una habitación en renta para estar cerca del hospital es que Cristian (Bastian Escobar) y su papá llegan a vivir temporalmente con Olga. Y es a partir de ahí que el director sigue al niño en sus intentos necios por ver a su mamá y a esta mujer que, aunque molesta por su presencia, terminará estableciendo un lazo emocional con él. Uno que arranca tanto sonrisas como lágrimas.

Cuestión de adaptación

Si algo caracteriza a este filme es su poder de adaptación. Fernando Eimbcke cuenta que nunca antes había trabajado con niños, por lo que no le preocupaba tener un acting coach… hasta que Bastian se unió al crew

“No fue fácil trabajar con Bastian porque era alguien con criterio, con iniciativa, con imaginación. Ahí es donde lo único que puede hacer uno es adaptarse y observar. Nosotros habíamos escrito diálogos muy bonitos y la primera semana me di cuenta de que no le interesaban, como a mí tampoco me interesaban tanto cuando yo estoy filmando”, relata.

La clave con actores jóvenes, como le dijo María René Prudencio —con quien trabajó en Club Sándwich (2013)— es “dejarlos existir” porque así “tú vas a existir”. Y justo fue tanto en la adaptación a Bastian como en el “abrazar el error” y ser más fluido que Eimbcke logró encontrar, junto con todo el equipo, la naturalidad que necesitaba la película.

Foto: Cortesía FICG

El amor a la CDMX en Moscas

Pero esa naturalidad se traspasa hasta el ambiente, donde las escenas del hospital, aunque no filmadas en éste, se sienten como tal. La gente que pasa detrás suelen ser personas de la vida real —no siempre extras—. La maquinita de videojuegos apela a cuando te gastabas el cambio que te daban para comprar algo más. Y hasta detalles como un anillo o una bocina en un puesto ambulante aparecen por lo que observó el director en la cotidianidad. 

Fernando Eimbcke afirma que, sin que sea falsa modestia, no tiene mucha imaginación: “Puedo pensar en eventos de acción, pero no me imagino la escena”. Por lo que al ir de scouting, en el Metro, caminando o lo que salga en el camino, toma inspiración, reconociéndose como una persona que ama la ciudad.

“A mí me encanta la ciudad. Ahorita ya no vivo en México [CDMX], pero siempre he llegado, por ejemplo, a todos los llamados y así en bici. Me desespera el coche, me causa claustrofobia. Además, en bici voy, me paró, tomo una foto, si oigo un sonido que me gusta lo grabo… Me gusta mucho, me encanta el transporte público”, asegura.

Foto: Cortesía FICG

A su vez, eso también lo ha hecho buscar “no estorbar en la realidad” y que la producción se enfoque en manejar una cámara discreta en las calles o incluso casteé a habitantes del mismo CUPA. “Era también ese espíritu, tomar de la realidad, porque la realidad es mucho más hermosa de lo que uno pueda recrear”, apunta el realizador. 

Moscas es una historia de duelo y sanación, pero también de comunidad porque habla de la solidaridad ante una situación dolorosa. El director considera que si faltara alguien del equipo que hizo la película, no sería la misma. Y de igual forma, verla en el cine, entre las ondas de sonido chocando con el cuerpo y las personas reunidas, la convierte en un acto de comunión. La película llega a salas el 2 de julio.

Algunos datos que vuelan

  • Moscas ganó el Premio del Jurado Ecuménico en el Festival Internacional de Cine de Berlín. También pasó por el Festival de Cannes y el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG).
  • La película nació del guion para una serie que propondría a Alejandro González Iñárritu, pero que se quedó enlatada por casi 20 años y al recuperar le dio “estructura emocional” junto con Vanessa Garnica.
  • ¡Spoiler! En la escena donde Cristian está dormido y llega Olga a despertarlo para llevarlo a ver a su mamá, el actor realmente estaba medio dormido. La escena casi se pierde por un ruido de fondo que logró quitarse en postproducción por fortuna.
  • Cuando escribió el guion, Fernando Eimbcke disfrutaba de una canción: “Moscas en la casa”, de Shakira. Aún le gusta mucho.

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