A principios de abril, en las redes sociales se compartió la noticia de que se estrenaría en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG) la primera película animada mexicana dirigida por una mujer: Mi amigo el sol, de Alejandra Pérez González.
Para Alejandra, es un orgullo que el público pudiera ver fragmentos y desde ellos mostrara interés en el filme, pero aclara en entrevista que en realidad no es la primera mujer en dirigir una película de animación mexicana:
“Realmente, la primera directora mujer se llama Aria Covamonas, y es que ella lo estrenó [su largometraje] el año pasado, de un onda un poco más experimental. Entonces, acá yo soy de una onda más comercial”.
La cineasta considera que es bueno enterarse de esto ahora (“más vale tarde que nunca”) porque en México se lleva mucho tiempo haciendo animación y ella hubiera esperado ser “la número 50”, pues conoce a más mujeres que llevan años dirigiendo sus propios cortometrajes u otros proyectos con distintas técnicas. Por lo pronto, Mi amigo el sol es una forma de seguir abriendo el camino.

De mitología mexica y héroes inesperados
Alejandra se involucró en el proyecto después de que la chispa de la historia se encendiera. Mi amigo el sol nació del guion escrito por Miguel Ángel Uriegas y Jonathan Barceló desde 2019, año en el que también se enfocaron en conseguir fondos para realizar la película. En ese momento, Eduardo Rivero (Un disfraz para Nicolás, 2020) iba a ser el director, pero salió del proyecto.
“Querían contar una historia que hablara de nuestra mitología, cosmología mexicana, de una manera que la entendieran no sólo nosotros los mexicanos, sino los extranjeros también”, platica la directora, quien se integró desde 2021.
El largometraje fue terminado a finales de 2025 y, tras algunas modificaciones, por fin vio la luz para contar la historia de una niña llamada Xóchitl, que termina viajando a través de un mural a Tollan, la ciudad de los dioses, donde es elegida como el Sexto Sol. Por su parte, su padre buscará reencontrarse con ella, atravesando al igual que su hija por conflictos que les muestran de dónde nace el amor, el valor y la identidad.

Las voces y los estilos detrás de Mi amigo el sol
La animación juega con elementos como el graffiti y los códices para crear un mundo digno de la mitología mexica, con dioses definidos en su caracterización para ser identificados más allá de nombres (y sus diminutivos) como Tezcatlipoca, Quetzalcóatl y Chalchiuhtlicue. No obstante, ante tantas posibilidades, el equipo se concentró en crear personajes identificables y que a la vez se prestaran al cartoon, es decir, a lo expresivo y lo exagerado.
“Ayudó mucho también que tienes a los actores de voz. Por ejemplo, Silverio Palacios es la voz de Tláloc y verlo a la hora que está haciendo la voz, estar grabando y todo, y cómo gesticula, traté de meter eso en el personaje”, ilustra.
Al elenco de voces también se sumaron las de Moisés Iván Mora, Ana Tena y Humberto Solórzano. Asimismo, la película tiene una participación especial de Erasmo Catarino y una canción original de Ximena Sariñana.
La directora asegura que para encontrar el tono adecuado de la animación “pensaron mucho en ello y a la vez no tanto”, explicando después que siempre la historia es la clave: “La historia es la que debe de derivar, la que te va a hacer conectar a todo con todos. Entonces, esfuérzate en contar la historia lo mejor que se pueda y cada parte del proceso la va a mejorar y mejorar y mejorar, esa es la idea”.
