¿Qué hace que una banda de rock destaque del resto? La capacidad de ser impredecible. Así era The Doors. Sus conciertos no eran simples presentaciones, eran eventos que podían convertirse en cualquier cosa: desde una ceremonia catártica hasta una pieza de teatro experimental donde la improvisación tejía un trance colectivo.
Ahora imagina que esa misma energía que se sintió por última vez hace más de 50 años, vuelve a cobrar vida en la pantalla grande. Esto es posible gracias al reestreno de The Doors, la icónica (y un tanto polémica) cinta dirigida por Oliver Stone (JFK, Pelotón) y protagonizada por Val Kilmer, quien tristemente falleció el año pasado.
¿Jim Morrison, eres tú?
Si algo demostró Kilmer en esta producción fue su capacidad absoluta de mimetismo. Más que una interpretación, lo suyo fue una reencarnación. No solo se aprendió gran parte de las canciones del grupo, sino que replicó los gestos más sutiles y la profundidad de la voz de Morrison. El nivel de detalle fue tal que los propios miembros originales de la banda confesaron que, por momentos, les costaba distinguir si quien cantaba en temas como “Light My Fire”, “Riders on the Storm” o “Break on Through” era el auténtico Jim o el actor.
Un viaje sensorial
La película no busca explicar a la banda como un fenómeno estadístico; sino retratar el mito. Seguimos de cerca la metamorfosis de Morrison: desde sus días como estudiante de cine en UCLA y sus primeros amores, hasta su ascenso como el chamán del rock. El viaje se completa con un elenco espectacular que incluye a Meg Ryan, Kevin Dillon y Kyle MacLachlan.
Aunque la cinta ha recibido críticas por su retrato un tanto exagerado de Morrison, lo cierto es que la experiencia de ir a verlo a una sala de cine es inigualable. Al final del día, es la forma más cercana que tenemos de presenciar el mito del Rey Lagarto. ¡No dejes que te lo cuenten! Lánzate a partir del 14 de mayo al cine y conviértete en testigo de esta historia.