Si te encontraras una cartera, ¿qué harías con ella? Entre las múltiples posibilidades, un periodista extranjero llamado Iván elige seguirle la pista a la persona que aparece en la identificación oficial en su interior. Descubrir quién es Celestino Pérez será el punto de partida para esta historia enlazada al surrealismo, la espiritualidad y el nahualismo.
Celestino es el primer largometraje de ficción de Hans Bryssinck. Aunque es de nacionalidad belga, el artista tiene ya una década residiendo en México y ha visitado otras partes de Latinoamérica, como Colombia, siendo influenciado por todas sus experiencias en la región para la creación de esta película.
El director tardó también 10 años en hacer el filme, por lo que el camino hacia la pantalla grande estuvo lleno de ideas, descubrimientos y transformaciones. Cita que cuando haces una película terminas rehaciéndola cuatro o cinco veces durante el proceso, y considera que terminar Celestino justo fue así.

“Tenía una idea para escribir una novela. Nunca la escribí, pero años después decidí que quería escribir un guión para una película. El primer descubrimiento fue quizás decidir que quería desarrollar este proyecto en México en vez de en Colombia. Creo que el elemento del nahualismo, que es algo de Mesoamérica, es un elemento que también llegó más tarde, aunque mi interés en las espiritualidades prehispánicas ya había estado ahí”, cuenta.
Celestino y su relación con el nahualismo
Hablando de nahualismo, lo más común es relacionar esta palabra con los mitos y leyendas que hablan de seres humanos capaces de convertirse en animales. Sin embargo, en esta película la transformación no está en lo salvaje per se.
“Más bien habla de almas”, afirma Bryssinck, “como un alma que se mete a otro cuerpo o se convierte en otra. Va por ahí y también Celestino es un personaje ambiguo. La ambigüedad era muy importante para mí como un mecanismo para contar esta historia”.
“Era entender que quería hacer una película que no se explicara por sí sola, que no estuviera diciendo al espectador ‘está pasando esto y esto por esto y esto’. Más bien, es una película que te hace sentir e intuir ciertas cosas, y eso era algo que ya sabía [que quería lograr], pero dentro del proceso de edición se hizo mucho más evidente”, explica el cineasta, añadiendo que el nahualismo se introdujo después y la duración del filme se recortó a 70 minutos aproximadamente.

Junto a ese elemento, Celestino tiene una semilla religiosa que, según Bryssinck, se sembró desde las celebraciones de Semana Santa que conoció en Colombia, pero también en México y más específicamente en Tianguistengo, Hidalgo, donde el filme se ambientó. No sólo las tradiciones, las iglesias y la atmósfera de la festividad lo inspiraron, sino que los llamados “cuadros vivientes” se unieron a la travesía.
“Desde México, hecha para México”
Con un equipo de producción conformado en un 80% por profesionales mexicanos y liderado por el productor belga Gert Verboven, Celestino tuvo su estreno mundial en la edición número 41 del Festival Internacional de Cine en Guadalajara (FICG), donde compitió por el Premio Mezcal, que galardona a la Mejor película mexicana. El filme cuenta con las actuaciones de Jonathan Capdevielle, Evangelina Martínez, Martha Claudia Moreno, Sandra Celedón y Kerygma Flores. En palabras de su director, es “una película pensada desde México, hecha para México”.