Entre rutas organizadas y música, el Bicibús convierte las mañanas en una experiencia sobre ruedas

Madres y padres de familia en la CDMX organizan rutas escolares que reemplazan el caos vial por pedales y comunidad

En una ciudad marcada por las prisas y el tráfico, la bicicleta se ha convertido en mucho más que un medio de transporte. No sólo facilita los traslados, sino que ofrece bienestar, autonomía y una manera distinta de relacionarse con el espacio público.

Pedalear no sólo implica llegar de un punto a otro: también significa redescubrir las calles, disfrutar el camino y optar por una movilidad más consciente y sustentable.

Además, es una alternativa económica frente al uso del coche y otros medios de transporte al reducir o eliminar gastos en combustible, pasajes y mantenimiento, permitiendo que más personas puedan destinar sus recursos a otras necesidades.

Pedalear hacia la escuela

Con los años, han surgido proyectos en diversas partes del mundo que buscan fomentar una movilidad ciclista segura, de modo que la ciudadanía —incluidas las niñas, niños y adolescentes— pueda desplazarse con mayor autonomía y confianza.

Tal es el caso del Bicibús en la CDMX, una iniciativa en la que madres y padres de familia se organizan en caravana para pedalear junto con sus hijos e hijas hacia la escuela, convirtiendo el trayecto en una experiencia segura, dinámica y divertida.

Esta fue impulsada en 2022 por Mónica Martínez, quien encontró inspiración luego de ver un video de un Bicibús en Barcelona, donde algunas calles se cierran para permitir que las y los estudiantes lleguen a su comunidad escolar en bicicleta.

“Por supuesto que existe una diferencia con las escuelas en Europa, en términos de distribución, ya que los habitantes de un barrio o distrito suelen asistir a planteles ubicados dentro de esa misma zona. Sin embargo, verlo en un contexto urbano me hizo pensar que lo podíamos hacer”, comenta en entrevista para Chilango Diario.

La idea también tomó fuerza a partir de su participación en la Cicletada de las niñas, un movimiento ciclista en Chile que busca visibilizar a niñas y mujeres en el espacio público a través del uso de la bicicleta, y que ha sido replicado en la CDMX.

“Como que traía ya el referente de que pedalear con las niñas y los niños en la calle es muy poderoso”, considera.

Al mismo tiempo, Mónica tenía el deseo de que su hija —que en ese entonces tenía ocho años— pudiera ir a la escuela así. Pero, al notar los retos que implicaba el tránsito y la seguridad en la ciudad, entendió que no sería sencillo ni divertido.

Sin embargo, todo cambió cuando vio a más familias llegar con sus hijos e hijas en bici, lo que la motivó a darle continuidad a la idea.

“La encargada de la asociación de madres y padres de familia me dijo: ‘sí, vamos a convocar’. Pensábamos que llegarían dos familias, pero llegaron como 15 personas, entre niños con sus propias bicis y otros en asientos traseros”, recuerda.

Hoy, por ejemplo, la ruta de Bicibús Condesa-San Miguel Chapultepec se realiza diariamente: “Lo empezamos a hacer unas cuantas veces: primero era bimestral y luego aumentamos la frecuencia y el número de rutas. En esta comunidad escolar a la que nos acompañaron, prácticamente hay uno todos los días”.

Acompañar y acompañarse en el camino

Para las madres y padres de familia que forman parte de esta ruta, representa mucho más que el traslado cotidiano hacia la escuela: se ha convertido en una actividad que fortalece la convivencia y el sentido de pertenencia.

Paulina, quien desde hace un año acompaña a sus hijos de primaria en estos recorridos, asegura que ha sido una experiencia muy positiva.

“Es algo que tienen que implementar en los niños, esta idea de poder conocer su ciudad en bici, compartir con sus amigos, sentirse parte de la comunidad; creo que debería replicarse en todos lados”, sostiene.

En la misma línea, Rodrigo —con dos años de participación en la dinámica junto a sus hijos— coincide en el impacto de la iniciativa: “Es una experiencia increíble. Los niños se sienten empoderados de poder pedalear por esta ciudad que es caótica”.

Otra mamá, Gabriela, destaca que se genera una sensación de protección, como un círculo de seguridad que acompaña el trayecto y ofrece apoyo ante cualquier imprevisto. Además, señala que no es lo mismo ir sola que hacerlo en grupo.

“Hay como una solidaridad instantánea que surge al ver a los otros en el mismo nivel que tú: tanto querer ayudar a los demás y a sus niños, como que te ayuden a ti si ven que hay algún problema”, cuenta.

Uli, coordinadora de una ruta de Bicibús entre las alcaldías Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo, añade un elemento más a la experiencia colectiva: la música. Para ello, creó una playlist que acompaña el pedaleo y contribuye a que todas y todos inicien la mañana con mejor ánimo.

“Es una cosa muy bonita porque hacemos comunidad, los niños andan felices, cantando; es importante enseñarles que las calles también les pertenecen”, externa.

Así se rueda en el Bicibús

De acuerdo con Mónica, lo que caracteriza a la ruta del Bicibús es que se mantiene un mismo recorrido con horarios de paso aproximado, ajustados al ritmo de los pequeños. El trayecto es de casi media hora y son menos de tres kilómetros.

“Con los niños hay que pararse, reagrupar; a veces caen por un bache o al maniobrar, porque justo están puliendo sus habilidades motrices. Eso es algo que les permite el Bicibús: equivocarse”, afirma.

Refiere que, desde el inicio de la iniciativa en 2022, se creó un chat para coordinar fechas y puntos de salida. La comunidad escolar particular que acompañó Chilango Diario es de nivel primaria; la ruta partió a las 07:15 de la mañana y, poco a poco, se fueron sumando participantes en distintos tramos del trayecto.

Las infancias toman la calle

El pelotón estuvo integrado por aproximadamente 70 personas, de las cuales 30 o 40 eran menores de entre 4 y 10 años en sus propias bicis; el resto eran madres y padres. También acompañaron integrantes de la Biciescuela de la alcaldía Miguel Hidalgo y personal de Tránsito de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la CDMX, que desde este ciclo escolar brindan apoyo a la rodada.

“Esta comunidad prácticamente tiene un Bicibús todos los días. No del mismo tamaño, no con el mismo acompañamiento, pero todos los días”, precisa.

Mónica detalla que hay otros centros educativos de nivel primaria que tienen su Bicibús. Estos se concentran en Miguel Hidalgo, Cuauhtémoc y Benito Juárez, “lo cual no excluye que sean las únicas alcaldías donde haya familias que se mueven por su propia cuenta en bicicleta con sus hijos”.

“Cada comunidad escolar tiene un día y frecuencia establecidos. Además, tienen una líder; se hace un pequeño comité y el comité va decidiendo si se hace una o dos veces al mes, o si es temático […] Hay otra comunidad escolar que tiene su Bicibús quincenal y ahorita tienen tres rutas diferentes, por ejemplo”, añade.

Sin prioridad para peatones y ciclistas

Mónica expone que uno de los principales desafíos al circular por las calles es la falta de aplicación efectiva del Reglamento de Tránsito y de la Pirámide de Movilidad, que establece como prioridad a los peatones, seguidos por las personas ciclistas.

Debido a esta falta de jerarquización, el Bicibús ha enfrentado diversas situaciones de riesgo, especialmente en cruces de vías primarias: “Los semáforos no dan prioridad a las personas. En cinco o diez segundos no cruza nadie caminando y en bici con niños menos; aunque vengas sola es riesgoso, porque además no se detienen con el auto”.

A ello se suman incidentes con motociclistas: “Hubo dos veces, por lo menos, que una motocicleta se quiso meter entre el grupo de los niños; no hubo ningún tema, lo detuvimos y ya”.

Mónica Martínez, fundadora del Bicibús escolar en la CDMX

Menos auto, más comunidad

Ante la pregunta sobre qué tendría que ocurrir para tener más bicibuses en otras alcaldías, Mónica propone que se debe poner atención a la movilidad de los cuidados.

Considera que, en muchos casos, el transporte público no responde del todo a las necesidades de madres y padres, ya que sistemas como el Metro no cubren todas las zonas de la ciudad ni siempre conectan con los trayectos cotidianos que realizan.

“Quienes cuidan niños generalmente recorren distancias más cortas, sólo que hacen viajes más frecuentes. Hay quienes dejan a sus hijos en la escuela y de ahí van al trabajo. ¿Qué se necesitaría? Poner atención en la movilidad de los cuidados. Más personas podrían no usar el auto para llevar a sus hijos a la escuela. También se requiere que la comunidad escolar o las familias lo detonen. Un buen síntoma es que lleguen dos o tres familias en bici, por ahí se puede empezar”, reflexiona.

Mónica está convencida de que la iniciativa puede replicarse en lugares como Tláhuac, por ejemplo, donde hay una fuerte cultura ciclista: “Alguien lo tiene que detonar y darle seguimiento, constancia. Sólo se necesita encontrar la voluntad”.

Finalmente, sostiene que las calles también son de las niñas y los niños, y no sólo para jugar: “Necesitamos devolverles el espacio público. Esta es la forma que hay y, como decimos siempre, las niñeces son presente y son futuro. Y nosotros como adultos tenemos que empujar, no hay de otra”.

Pedaleando en familia

El próximo domingo 7 de junio se llevará a cabo la actividad Masita Crítica Nacional, una rodada para las niñas, niños y sus familias con la que se busca celebrar que las calles también son espacios para jugar, moverse y descubrir la ciudad sobre ruedas. La iniciativa se realizará en la CDMX y en lugares como Querétaro, Oaxaca y Monterrey. Conoce más en las redes sociales del Bicibús (IG: @bicibuscdmx).

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