Por Javier Pérez
El 24 de octubre de 2014 el trío de rock experimental londinense The Tiger Lillies tocó en el Teatro Fru Fru del entonces DF. Acababa de presentarse en el Festival Cervantino y no era su primera vez en México. Sin embargo, fue un show memorable: “La gente todavía habla de él”, cuenta Martyn Jacques en entrevista, quien fundó el trío en 1989. Y eso le gustaría lograr cuando la banda regrese a la CDMX para presentar Serenade from the Sewer, el álbum más reciente en su prolífica e inclasificable carrera.
“Estamos tocando bastante bien. Digámoslo de forma deportiva: tenemos una buena colección de canciones, tenemos un buen álbum nuevo y lo hemos presentado en Europa. Espero que funcione muy bien porque a los mexicanos parece gustarles lo que hacemos. Eso es lo que puedes esperar: crear una atmósfera mágica en el escenario, que a la gente le encante lo que haces y que todos vuelvan a casa y hablen de ello”.
Su sonido es una mezcla de chanson, ópera y música gitana con temáticas relacionadas con las tradiciones obscenas del vodevil: la prostitución, los fumaderos de opio y la sórdida vida del músico callejero. Los temas son sombríos y ciertamente polémicos, pero a pesar de la sordidez mantienen el humor negro como la guía. “Soy un comediante negro con la piel blanca”, dice Martyn para poner en claro esta parte del humor.
The Tiger Lillies, que ya ganó el premio Olivier en 2002 por su ópera Shockheaded Peter (Martyn ganó el premio a mejor actor de reparto), se presentará en el Circo Volador el 10 de enero y un día antes en el Café Iguana de Monterrey.

The Tiger Lillies y el ambiente extremo del Soho
En el álbum Serenade from the Sewer, Martyn, compositor de las canciones de The Tiger Lillies, regresó a las historias del barrio del Soho donde vivió en los años ochenta.
“Es parte de mí. Me impactó profundamente vivir entre gente muy extrema. Había extremos diferentes, algunos relacionados con drogas, otros con prostitución, a menudo una combinación de ambos. También había gente de diferentes colores, artistas, clubes, bares ilegales. Era bastante mágico, pero también fue muy perturbador. Mi experiencia de vida se basa mucho en esa época en el Soho”.
En el álbum Cold Night in Soho (2017) ya se había referido a aquella época, pero sintió que quería hacer más canciones sobre ella. “Y eso traigo de vuelta a México”. A sus 66 años, sostiene, necesita seguir hablando de la gente marginal a través de su música. Y en cuanto a las drogas, tema recurrente del trío cuya música se genera con acordeón, theremin, ukelele, juguetes, arpas y hasta sierras musicales, a Martyn le interesa por razones personales.
“Mi hermano era heroinómano. Vendía cocaína en su casa y la policía lo atrapó. Esto tuvo un gran efecto en mí. Si miro hacia atrás en mi composición, he grabado muchas canciones, tengo más de 50 álbumes, es una letanía de canciones antidrogas. Soy muy antidrogas porque he visto cómo destruyen a la gente. Así que supongo que por eso sigo cantando canciones sobre el Soho”.

Humor negro como bandera de The Tiger Lillies
Pero en toda esta sordidez a la que alude controversialmente en sus letras, siempre hay un toque de humor negro.
“Si cantas sobre cosas muy, muy oscuras –dice Martyn–, es bastante tentador hacer una broma al respecto. Y así lo hago. En cierto modo, es más impactante si haces bromas. Juego con la inteligencia, las emociones y la tolerancia de la gente. Es como una montaña rusa. Creo que ahora se ha vuelto un poco más sofisticado, pero espero que siga teniendo cierta crudeza”.
Martyn Jacques considera que su obra resuena mucho más en el mundo del teatro y las artes que en la escena del rock convencional (aunque atrae a un sector específico del black metal por sus temáticas). De hecho, esa es la razón por la cual The Tiger Lillies adoptó su peculiar vestimenta que refiere al cabaret.
Otro distintivo de la banda es el peculiar falsete de Martyn. “¿Sabes?, a mucha gente le molesta. Algunos odian mi voz. Otros dicen que suena como la de Miss Piggy de los Muppets –cuenta–. Pero algo que realmente quería hacer cuando estaba en el Soho, era conseguir un sonido único y original. Y eventualmente me llegó la idea de cómo lograrlo”.
Así, experimentó con los sonidos del acordeón, un instrumento que aprendió a tocar alrededor de los 28 años, y su agudeza vocal. “No conocía a nadie que hiciera eso, y me parece que son muy pocos los que lo hacen ahora. Y entonces pensé: ‘Bueno, es un buen comienzo’. Y luego tengo la capacidad de cantar con voz aguda hermosas baladas negras y esas canciones oscuras muy obscenas. Y funcionó”.
Recuerda la primera vez que dio un concierto. Había unas 80 personas en la audiencia y todas terminaron gritando y vitoreando de pie cuando terminó. “Y cuando salí del escenario pensé: ‘Ya sé qué voy a hacer el resto de mi vida’. Supe que tenía algo especial que decirle al mundo. Y he vivido de esto desde entonces”.

Sobre The Tiger Lillies
Martyn fundó The Tiger Lillies en 1989, cuando publicó un anuncio solicitando un bajista y un baterista. Llegaron Adrian Huge y Phil Butcher.
Adrian Stout reemplazó a Butcher en 1995.
Tienen una nominación al Grammy: fue en 2003, por su álbum Gorey End ( obra en colaboración con el escritor Edward Gorey y el Kronos Quartet).
Tocaron el tema de créditos de los Simpson en el episodio “The D’oh-cial Network”.
