Hay un laberinto en CDMX que pocos conocen. Se encuentra en el corazón del Ajusco, una zona que aún mantiene una dinámica pacífica gracias a su cercanía con el área boscosa de la capital y que ofrece el ambiente perfecto para esta intrincada red de pasadizos.
No hay un minotauro como en el mito griego, ni una bestia fantástica como en el de Guillermo del Toro, y mucho menos un aura fantasmal como en El resplandor. Sin embargo, este entresijo no sólo pondrá a prueba tus sentidos; también tu ingenio para llegar al centro y, por supuesto, salir sin complicaciones.

Así es el laberinto en CDMX
El laberinto de CDMX es una obra del historiador de arte Ignacio Figueroa, quien quiso darle un toque diferente a su hogar. Fue construido en 1999 y replica la versión del castillo de Hever, antigua residencia de la reina Ana Bolena de Inglaterra, aunque en una escala menor.
Sus muros verdes de arbustos superan los dos metros de altura y se combinan con pasillos angostos que refuerzan la sensación de estar rodeado por la naturaleza. Además, cuenta con pasadizos trampa y recorridos extensos que conducen a callejones sin salida para confundir a la mente.
Pero no te preocupes. El recorrido toma alrededor de 20 minutos para llegar al centro y, si llegaras a perderte, puedes pedir ayuda a los trabajadores para que acudan en tu auxilio y te ayuden a retomar el rumbo correcto.
Además, el espacio al aire libre cuenta con una zona de acampado para los más aventureros o, si lo prefieres, puede transformarse en el lugar ideal para una reunión o fiesta.

Hay un museo y restaurante
Aunque el laberinto del Ajusco es el principal atractivo de la experiencia, a un costado se encuentra una casona diseñada al estilo inglés Tudor. Basta con entrar para sentirte en un ambiente que recuerda al mundo mágico de Harry Potter, con pisos de madera y acabados en ladrillo y teja.
El boleto de entrada incluye el acceso al interior de la cabaña, donde en la parte superior se encuentra un museo con muebles y antigüedades. Además, para los amantes de la taxidermia, hay varios animales disecados en exhibición.
En la planta baja se ubica el restaurante campestre del laberinto del Ajusco. Su menú ofrece una amplia variedad de platillos, desde pizzas a la leña, hamburguesas y cortes de carne, hasta cocteles, vinos y cervezas.

¿Dónde está y cómo llegar al laberinto del Ajusco?
El laberinto en CDMX se encuentra en Camino Viejo al Maninal 13, km 15 de la carretera Picacho-Ajusco, en la colonia Ampliación San Miguel Ajusco. Tiene un horario de 9:30 a 19:00 horas, de lunes a domingo.
La entrada general cuesta $100 para adultos y $50 para niños menores de 12 años. Si planeas acampar, el derecho de alojamiento tiene un costo de $250 por persona.
En cuanto al restaurante, abre únicamente sábados, domingos y días festivos, de 11:00 a 19:00 horas. El ticket promedio por persona va de $300 a $400, dependiendo del consumo.

Para llegar en transporte público deberás combinar varias rutas. Estos son los pasos:
- Metro: baja en la estación Taxqueña de la Línea 2
- Tren Ligero: toma la línea completa hasta la estación Estadio Banorte
- Autobús: busca el camión que te lleve a Santo Tomás Ajusco
- Caminata: desciende en la “Y” y camina alrededor de 15 minutos hasta llegar al lugar
Si estás buscando una experiencia diferente al aire libre, el laberinto del Ajusco es una opción poco conocida dentro de la capital. Ya sea para poner a prueba tu orientación, disfrutar del entorno natural o pasar una tarde distinta, este laberinto en CDMX se ha convertido en un plan ideal para escapar del ruido de la ciudad sin salir de la capital.