En la CDMX, el bordado se ha convertido en una forma de expresión contemporánea. En espacios como el Tianguis Cultural del Chopo, nuevas propuestas artísticas están redefiniendo esta técnica artesanal.
Tal es el caso de Tania, mejor conocida como Satania, una artista textil que mezcla bordado, anime y cultura pop en piezas únicas que conectan con las nuevas generaciones.
Su trabajo no solo destaca por lo visual, sino también por el mensaje. En cada puntada hay una reinterpretación de lo tradicional desde una mirada actual, donde lo político, lo personal y lo estético conviven en tela e hilo.
Del bordado tradicional al arte contemporáneo
Satania aprendió a bordar desde niña, de la mano de su abuela. Sin embargo, su estilo no siempre fue el que hoy la caracteriza.
“Empecé a bordar desde que era muy chiquita. Mi abuelita me enseñó, pero así como tal, en la pandemia, el bordado fue mi refugio”, recuerda.
Durante esos años, el bordado dejó de ser una actividad doméstica para convertirse en una herramienta de expresión. Lo que antes eran las clásicas servilletas con flores para ir por las tortillas comenzó a transformarse en piezas con identidad.
Durante esos años, el bordado dejó de ser una actividad doméstica para convertirse en una forma de expresión artística. Lo que antes eran las clásicas servilletas con flores para ir por las tortillas comenzó a transformarse en piezas con identidad propia.
“Las servilletas tenían flores muy grandes. Entonces vi que podía hacer mis diseños y bordar lo que a mí me gusta”, cuenta en entrevista.
Ese momento marcó el inicio de una propuesta que hoy retoma distintos elementos de la cultura pop.

Bordado, anime y cultura pop
Uno de los rasgos distintivos del trabajo de Satania es la fusión entre el bordado tradicional y referentes del anime y la cultura pop. Sus piezas integran personajes, escenas y símbolos que dialogan con problemáticas actuales.
“Durante la pandemia empecé con el bordado político. Hice uno de la princesa Mononoke contra el Tren Maya, ‘protege la selva’”, explica.
Esta combinación no es casual. Su obra busca detonar conversación y relecturas, al reinterpretar personajes populares desde una mirada crítica. Así, el bordado se convierte en una forma de resistencia visual.
De aretes a retratos
El trabajo de Satania también destaca por su versatilidad en formatos. Puede crear desde piezas pequeñas, como aretes bordados, hasta obras de gran tamaño.
“Van desde tres centímetros, hasta piezas de treinta centímetros o más”, comenta.
Incluso ha realizado encargos complejos que implican meses de trabajo:
“Una vez hice un retrato de 45 centímetros. Me tardé como cinco meses en terminarlo”, recuerda.
Cada pieza implica un proceso artesanal cuidadoso, donde el tiempo y la técnica son clave para lograr el resultado final.

En cuanto a los materiales, la artista apuesta por lo hecho en México.
“Uso hilo de algodón y manta casi siempre. Prefiero productos nacionales”, señala.
El proceso puede tomar desde días hasta meses, dependiendo del nivel de detalle. Aunque con la práctica ha perfeccionado su técnica, el bordado sigue siendo una labor que requiere paciencia y dedicación.

Bordar en comunidad: El Aquelarre de la Aguja
Además de su trabajo individual, Satania impulsa la comunidad textil a través de “El Aquelarre de la Aguja”, un círculo de bordado que se reúne mensualmente.
“Nos juntamos una vez al mes para platicar sobre películas y bordar. Es gratuito”, comparte.
Este espacio busca fomentar el intercambio de ideas y experiencias, y destacar el bordado como una práctica colectiva y contemporánea. Las sesiones se realizan el primer sábado de cada mes y, para participar, solo necesitas llevar tus propios materiales.

Tianguis del Chopo, una vitrina de arte independiente
Actualmente, uno de los espacios donde puedes encontrar el trabajo de Satania es el Tianguis Cultural del Chopo, un punto clave para el arte alternativo en la ciudad.
Para Tania, la CDMX representa una oportunidad que no siempre existe en otros lugares.
“Siempre he considerado la ciudad como un espacio más de acceso a la cultura y a mostrar mis propuestas”, explica.
Si quieres conocer más de su trabajo o hacer un pedido, puedes contactarla a través de sus redes sociales: @sataniia.bordados.
El trabajo de Satania demuestra que el bordado no está anclado al pasado. Al contrario, es una técnica viva que puede evolucionar y dialogar con el activismo, la cultura pop y la identidad. A través de hilo y aguja, también se tejen historias que conectan con el presente.
