En México avanza la llamada Ley Valeria, una iniciativa que busca reconocer el acecho como delito para que conductas como el seguimiento, vigilancia o contacto insistente sin consentimiento se investiguen y sancionen.
El nombre hace referencia al caso de Valeria Macías, una maestra de Monterrey que fue acechada durante cinco años por uno de sus alumnos. Su historia evidenció las limitaciones de la ley para atender este tipo de situaciones.
En 17 febrero, la Cámara de Diputados aprobó incorporar el acecho al Código Penal Federal. La propuesta establece que comete este delito quien, de manera reiterada y sin consentimiento, realice actos de vigilancia, seguimiento, acercamiento o contacto no deseado, por cualquier medio, que generen afectaciones psicológicas o alteren la vida cotidiana de la persona afectada.
Este tipo de conductas, señala la iniciativa, incluye mensajes insistentes, vigilancia constante, persecución o acercamientos intimidatorios, acciones que muchas veces se minimizan, pero que pueden provocar miedo, ansiedad o cambios en la vida diaria de las víctimas.
De acuerdo con la diputada emecista Iraís Reyes, quien también impulsa la iniciativa, con la reforma se impondrán penas de uno a cuatro años de prisión y hasta 400 días de multa. Éstas aumentarán si la víctima es menor de edad, adulta mayor o persona en situación de vulnerabilidad.
¿La Ley Valeria ya está en vigor?
Aunque la Cámara de Diputados ya aprobó la iniciativa, el Senado todavía debe discutirla y avalarla para que entre en vigor a nivel federal.
Mientras tanto, distintas instituciones pueden intervenir cuando una persona denuncia este tipo de conductas, ofrecer atención a las víctimas y aplicar medidas preventivas para evitar que la situación escale.
El vacío legal que busca atender la iniciativa
Hasta ahora, la mayoría de los códigos penales del país no tipifican el acecho como delito, lo que complica que las víctimas obtengan medidas de protección o que los agresores enfrenten sanciones.
En algunos casos, las autoridades intentan atender estas situaciones bajo otras figuras legales, como violencia familiar u otros delitos relacionados.
Sin embargo, esas medidas no siempre permiten sancionar de forma clara dichas conductas. Hasta el momento, indicó Reyes, solo nueve entidades han clasificado este delito. Se trata de:

Reconocer el acecho como violencia
Especialistas de la UNAM señalan que el acecho no debe interpretarse como una muestra insistente de interés, sino como una forma de control y violencia que afecta la libertad, la seguridad y la autonomía de las mujeres.
Visibilizar estas conductas y reconocerlas dentro del marco legal es, señalan, un paso importante para avanzar en la prevención de la violencia de género y garantizar condiciones más seguras para las víctimas.