La violencia contra las mujeres no es un fenómeno aislado ni reciente en el Valle de México. Según la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2021 del INEGI, el Estado de México encabeza las cifras nacionales con 78.7% de mujeres de 15 años o más que han vivido violencia de algún tipo, seguido por la Ciudad de México con 76.2%. Violencia física, psicológica, sexual y económica que ocurre, sobre todo, en los ámbitos comunitario y familiar; una realidad que atraviesa trayectos cotidianos, espacios públicos y privados.
En este contexto, los Centros LIBRE —por las siglas de Libertad, Igualdad, Bienestar, Redes y Emancipación— impulsados por la Secretaría de las Mujeres, cumplen casi un año como una de las apuestas institucionales más ambiciosas para ofrecer atención inmediata, acompañamiento integral y redes de apoyo para mujeres que viven violencias o buscan autonomía. Entre el 1 de mayo y el 31 de diciembre de 2025, los 678 centros otorgaron 889,166 servicios en todo el país.
Dentro de ese universo, el Estado de México se posicionó entre las entidades con más atenciones, al registrar 48,643 servicios, una cifra que adquiere peso particular en una región donde la violencia de género ha sido reconocida oficialmente como un problema estructural. Actualmente, la entidad mexiquense cuenta con 37 Centros LIBRE en operación.
En la Ciudad de México aún no entra en funcionamiento ninguno debido a que cuenta con 27 Unidades Territoriales de Atención y Prevención de la Violencia de Género en las 16 alcaldías, sitios con funciones similares, además de otros espacios como PILARES y Utopías.
Municipios bajo Alerta de Violencia de Género
El 28 de julio de 2015, el Sistema Nacional de Prevención, Atención, Sanción y Erradicación de la Violencia contra las Mujeres acordó por unanimidad la procedencia de la declaratoria de Alerta de Violencia de Género contra las mujeres para el Estado de México, en 11 municipios: Chalco, Chimalhuacán, Cuautitlán Izcalli, Ecatepec de Morelos, Ixtapaluca, Naucalpan de Juárez, Nezahualcóyotl, Tlalnepantla de Baz, Toluca, Tultitlán y Valle de Chalco Solidaridad.
Más de una década después, estas demarcaciones continúan concentrando altos índices de violencia contra las mujeres, desapariciones y feminicidios.
Chilango Diario visitó el Centro LIBRE de Cuautitlán, ubicado en Boulevard Rancho San Blas, Manzana 014. Su titular, Abilene Bautista, explicó en entrevista que las mujeres atendidas aquí vivieron “desde situaciones de violencia familiar, hasta necesidades de asesoría legal o apoyo emocional”. Tan sólo el año pasado, 478 mujeres recibieron atención en este sitio.

Atención cercana en un contexto de densidad poblacional
Más de 8 millones de mujeres habitan en el Estado de México, muchas se desplazan diariamente entre esa entidad y la capital para trabajar, estudiar o cuidar, lo que complica aún más la experiencia de la violencia y fractura el acceso a la atención. Los Centros LIBRE buscan responder a esa realidad con un modelo de atención territorial diseñado para que las mujeres no tengan que recorrer largas distancias ni enfrentar procesos burocráticos interminables para recibir ayuda.
La atención se sustenta en lo que se ha denominado la Tríada de Atención: una psicóloga, una trabajadora social y una abogada integradas para atender cada caso de forma coordinada. El esquema busca que las mujeres no tengan que contar su historia una y otra vez ni navegar solas por distintas instancias.
Dulce Díaz Cardiel, asesora psicoemocional y de promoción de la salud de las mujeres del Centro LIBRE de Cuautitlán, relató que muchas llegan sin identificar todas las formas de violencia que están viviendo. “Algunas sólo conocen la psicológica o la física, pero cuando les comienzo a platicar de la económica o patrimonial, es cuando comienzan a identificar otras que también están viviendo”, comentó, mostrando cómo la atención transforma las narrativas personales y permite nombrar realidades que antes eran invisibles o desestimadas.
“Es totalmente importante escucharlas con paciencia y no juzgar… no sabemos su historia ni su contexto como para hacerlo”, añadió, señalando que uno de los principales objetivos de la atención es justamente evitar la revictimización institucional.
En este contexto, Abilene Bautista detalló el proceso que atraviesa una mujer desde el momento en el que cruza la puerta del Centro LIBRE para recibir ayuda.
“La mujer pasa con Trabajo Social, se le realiza un primer contacto que es una breve entrevista, evitando obviamente su revictimización”, explicó. “Posterior a ello se le pregunta si requiere alguna asesoría jurídica, si vemos que viene y requiere atención en crisis, pues se le pasa con el área psicológica”.
Antes todo el proceso jurídico también se brindaba dentro del centro, sin embargo, a partir de este año las mujeres son canalizadas a UNIDAS, Unidades de Atención a Mujeres en Situación de Violencia, donde reciben la orientación jurídica que necesitan con perspectiva de género. El 40% de los de los servicios otorgados en los Centros LIBRE de todo el país han sido precisamente de acompañamiento psicológico, jurídico y social inmediato.
Autonomía económica
Uno de los hallazgos más significativos del primer año de operación de los Centros LIBRE es la centralidad que se ha dado al impulso de la autonomía económica y personal. El 60% de los servicios otorgados a lo largo del país se concentró en talleres, capacitaciones y formación de redes comunitarias que permiten a las mujeres construir habilidades, generar ingresos y fortalecer sus proyectos de vida.
La autonomía económica aparece como un eje no complementario, sino central para cortar los ciclos de violencia.

Se imparten cursos y pláticas en conjunto con la Escuela de Artes y Oficios que han servido como alternativas para mujeres que enfrentan precariedad laboral, desempleo o dependencia económica. Lucía ha tomado diversos cursos de belleza como colorimetría y extensión de pestañas y cabello. “Ahorita todavía no tengo un lugar establecido, pero ya hago lo que son trabajos a domicilio o en mi casa”, aseguró.
Existen diferentes tipos de talleres: desde preparación de alimentos y bebidas, chocolatería fina, ensaladas, hasta cursos de masajes aromaterapéuticos. “Hemos tenido yoga, zumba, diversos tipos de actividades que para las mujeres sean como un servicio integral, que no sólo sea la atención a la violencia, sino que también sea enfocado a su bienestar físico, bienestar emocional y empoderamiento económico”, añadió Abilene.
A partir de las necesidades e intereses que expresan las propias mujeres, se define qué cursos y talleres se imparten. Una parte del presupuesto se gestiona directamente con base en lo que las usuarias solicitan, lo que permite que las actividades respondan a su realidad cotidiana y no a programas diseñados desde el escritorio.
Lucía relata que su asistencia al espacio no siempre fue entendida en casa. “Me decía mi hija: ‘Mamá, ¿pero ya para qué vas?’ Yo le dije: ‘no, pues platico con las chicas’”. Para ella, el impacto va más allá del aprendizaje técnico: “Socializamos, hacemos amistades nuevas, aprendemos y además generamos ingresos”.
Ese proceso también implica construir redes de apoyo entre mujeres. “Compartimos, nos apoyamos y además hacemos amigas”, cuenta. Esto quiere decir que muchas mujeres no sólo acuden por una asesoría puntual, sino que regresan, participan en talleres y terminan construyendo vínculos de apoyo mutuo con otras mujeres de su comunidad.
Más avances en políticas públicas
En el marco del Día Internacional de la Mujer, cuando la violencia de género se vuelve a colocar en el centro de la conversación, los Centros LIBRE permiten observar cómo una política pública puede traducirse en acciones concretas en territorios históricamente vulnerados.
A su vez, el avance de políticas complementarias refleja que la agenda de atención se vuelve integral. El pasado 3 de febrero, autoridades federales informaron que avanza la homologación del delito de abuso sexual en las 32 entidades federativas del país, con la finalidad de que el marco penal sea uniforme y sancione con mayor rigor a quienes cometen este delito.
Entre las propuestas se contempla establecer penas de tres a siete años de prisión, multas y servicio comunitario cuando el abuso ocurra sin el consentimiento de la víctima, buscando cerrar vacíos jurídicos que han impedido una respuesta eficaz y homologada en todo el país.
En un contexto donde la justicia y la protección son demandas urgentes de las mujeres, los Centros LIBRE se consolidan como una política pública que baja del discurso al territorio, poniendo al centro no sólo la atención, sino la libertad, la autonomía y la dignidad de cada mujer que cruza sus puertas. Estos espacios garantizan algo fundamental: que ninguna mujer vuelva a enfrentar la violencia sola.
Para ubicar el Centro LIBRE más cercano a tu domicilio, visita la página: https://tejedorasdelapatria.mujeres.gob.mx/.