Por Aline Suárez del Real Islas
Si las abejas desaparecen, no es exageración, desaparecemos todos. Estas cracks de la polinización (junto con mariposas, colibríes y demás crew alada) son pieza clave para que las plantas se reproduzcan y la biodiversidad se conserve en el planeta. Sin su trabajo silencioso, los ecosistemas empiezan a tambalearse y varias especies quedan en jaque.
La buena noticia es que cada vez hay más gente entrando al quite para que eso no pase. Y sí, aunque vivas entre puro concreto y tráfico eterno, también puedes echarles la mano a los polinizadores para que sigan haciendo su magia.
Por eso los jardines para polinizadores se han vuelto tendencia en distintos rincones de la CDMX y la zona metropolitana del Edomex. Son una respuesta tanto ciudadana como de las autoridades frente al avance de la mancha urbana, y una forma bastante cool de devolverle tantita vida verde a la jungla de asfalto.
De áreas verdes a jardines polinizadores
No cabe duda que cualquier colonia, avenida, área al aire libre o complejo comercial brinda un ambiente más agradable cuando cuenta con áreas verdes. Los árboles y plantas, además de ofrecer un clima fresco, dan una mejor imagen y realzan el buen gusto de cualquier lugar. Sin embargo, por muchos años no se dio importancia a que esta vegetación fuera con especies nativas y polinizadoras. Justo eso está cambiando ahora.
Un jardín para polinizadores ofrece la misma belleza y diseño, pero además contribuye a que abejas, abejorros, mariposas y colibríes tengan lo necesario para hacer su chamba.
La Secretaría del Medio Ambiente (Sedema) lanzó un programa en 2019 para fomentar la creación de jardines polinizadores en toda la urbe. Llamado “Jardines para la Vida”, consiste en capacitar y apoyar a personas, familias u organizaciones que quieran y se comprometan a cuidar un espacio con el que ellos cuenten o del que tengan permiso de la alcaldía para plantar y preservar.
Los jardines se pueden colocar en espacios públicos como parques y deportivos con plantas que la misma dependencia provee para comenzar la transformación de las áreas verdes en jardines polinizadores.
Actualmente hay en la capital cerca de 1,000 jardines polinizadores ubicados en parques, camellones y Pilares. Han sido producto de acciones de las alcaldías o por iniciativas ciudadanas o vecinales apoyadas por el programa “Jardines para la Vida” o por otras asociaciones civiles. Es así como lo que antes eran camellones de concreto pasaron a ser un paraíso para abejas y colibríes.
También algunas constructoras y despachos arquitectónicos han comenzado a incluir en sus propuestas espacios verdes con un propósito más allá de lo estético.
La UNAM se ha sumado y actualmente cuenta con cinco jardínes en diferentes FES y uno principal en el Jardín Botánico y en varias áreas de Ciudad Universitaria. Los bosques de Aragón y Chapultepec también cuentan con extensiones importantes asignadas para ser jardines de polinizadores.

Todos podemos contribuir
Cada año la Sedema lanza una convocatoria para personas o grupos que quieran realizar su propio espacio polinizador. Hay que cumplir con requisitos como que el espacio reciba al menos cuatro horas de luz, que tenga agua de fácil acceso y que se cuente con el permiso o consentimiento para utilizarlo.
Quien tenga la iniciativa y voluntad de participar, puede contribuir con plantas en macetas o cambiando paulatinamente los árboles, plantas o flores que tenga en sus espacios verdes o jardínes y reemplazarlos por flora polinizadora.
El proceso comienza con la planeación y diseño para, en caso de ser un espacio grande, se pueda hacer una buena distribución de las plantas. Después viene la preparación del suelo, ya sea una maceta o un terreno; para esto hay que usar composta o abono orgánico a fin de que sea tierra nutritiva. Luego viene la plantación.
Se sugiere observar el crecimiento del jardín y con qué frecuencia y qué tipo de polinizadores llegan. Otra recomendación es usar plantas endémicas pues son de más fácil cuidado, tienen una mejor relación con el clima y la zona e incluso con los propios polinizadores.
Las plantas más comunes para elegir en la CDMX y su área conurbada son la salvia, cosmos, toronjil, muicle, romero, ruda, albahaca, cempasúchil y petunia. También son buenas opciones las suculentas, magueyes y biznagas, que además requieren poca agua.
Una ciudad llena de vida
El anhelo de convertir el paisaje urbano en un espacio lleno de vida ha llevado a muchos a tomar acciones que tienen un impacto no sólo en lo ambiental sino en lo social.
En el municipio mexiquense de Ecatepec, donde las áreas verdes son escasas, Ángel Valdés, de 14 años, tomó la iniciativa de recuperar un espacio árido y abandonado y convertirlo en un jardín polinizador lleno de color.
Gestionó los permisos necesarios ante las autoridades y solicitó el apoyo de su familia y vecinos para limpiar y preparar el terreno. Actualmente es el jardín polinizador más grande del municipio y cuenta con una amplia variedad de plantas como flor de mayo, manzanilla, algodoncillo, salvia y dalias, entre otras.
Éste es el ejemplo de que todos podemos poner manos a la obra y sumarnos a la causa. Desde colocar una flor en la ventana o balcón de nuestras casas hasta organizarnos con vecinos para recuperar camellones, jardineras o espacios comunes, nos convertimos en parte del cambio para mejorar y alegrar el paisaje urbano y, ante todo, seguir sumando jardines polinizadores que la ciudad tanto necesita.
